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3 mar 2015

Nosotros, su mejor estímulo: LA MIRADA


¡Mira, mamá, mírame! Los niños buscan la mirada de los padres, necesitan saber, desde muy pequeños, si ellos aprueban su comportamiento, valoran sus logros y cómo les ven. 

En los Grupos de Juego para padres y bebés (Málaga)  jugamos con la vista. ¿Por qué es tan importante cómo miramos a nuestro hijo? ¿Qué comunica la mirada de una madre y de un padre?







"¡Mamá, mira, mírame!". Es, probablemente, una de las frases que más escucharemos durante los primeros años de nuestros hijos. Y nuestra mirada debe estar disponible para observar lo que se nos pide. Es la que da el valor definitivo al logro del bebé, la que permite o prohíbe, la que devuelve al niño el concepto que tenemos de él, que después hará suyo. No hay nada más estimulante que la mirada de los padres.









Un "sí" con la mirada

Hagamos un experimento: sentémonos junto a nuestro bebé o nuestro hijo pequeño mientras juega, sin intervenir. Simplemente mantengámonos a su lado. Observémoslo a él y a nosotros mismos. ¿Qué transmite nuestra mirada espontánea? ¿Inquietud, alegría, aprobación, desaprobación? Respecto a nuestro hijo... ¿podemos percibir algún cambio en su comportamiento simplemente por estar nosotros allí, observándolo? Permitámonos ensayar las diferentes miradas (aprobación, reprobación, alegría, fastidio) y tomemos nota de sus efectos.

Imitamos nuestros gestos

La imitación es instintiva en el bebé, y ponernos frente a él a imitarlo (o ser imitados), una fuente de placer para ambos. Con los niños más mayores (de más de dos o tres años)podemos jugar expresamente a imitar, uno frente a otro, gestos. Cada vez propone uno. Imitar gestos estimula la necesaria empatía que nos permite entender qué le pasa al otro y vivir en comunidad. 

Adivina cómo me siento

Tapamos el resto de la cara con un pañuelo, dejando los ojos al descubierto, y los niños deben averiguar si estamos contentos, tristes, enfadados sólo mirando nuestros ojos. Cuando el niño da su veredicto, destapamos la cara. (Para jugar con niños mayores de tres años).

Conectar con nosotros

Desde que nacen los niños buscan conectar su mirada con la de un adulto. Nos miran insistentemente, y si encuentran eco, otra mirada, su deseo de seguir ahí prendidos hace que vayan desarrollando cada vez más capacidad para mantener su mirada y atención. En este mundo de atenciones dispersas buscamos objetos, imágenes que favorezcan una atención sostenida sin darnos cuenta de que tenemos lo más estimulante en la cara. Mirarnos a los ojos el mayor tiempo posible, con o sin palabras, favorece todos los procesos relacionados con la atención. (Desde que nacen).



Lidia García Fresneda
Texto original: serpadres.es

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2 abr 2013

Cómo influye el equilibrio en el desarrollo global del niño

Todos los padres lo sentimos y lo comentamos: dejar a los niños salir a la calle solos es muy peligroso, hay que ir siempre con ellos. Pero no todos los padres tienen ese tiempo, quizás ni las ganas. Si pudieran los niños salir solos, como hacíamos nosotros de pequeños... Pero las ciudades de hoy están pensadas para la circulación sobre ruedas, la sociedad exige muchas veces que ambos padres trabajen, la cultura de saber más y cuanto antes mejor hace que los niños deban enfocarse a muy temprana edad en alcanzar logros cognitivos en vez de ocupar su precioso tiempo en "jugar" en la calle.

Jugar, en definitiva, moverse durante los primeros años de la infancia es la base para un adecuado desarrollo emocional, cognitivo, social y por supuesto motriz. Y moverse da mucho placer en la infancia, precisamente porque es vital para su desarrollo global.  Para que un niño tenga éxito en su vida, no sólo a nivel escolar sino también social y personal, debe haber experimentado multitud de movimientos a través de su juego, al menos durante los 6 primeros años de su vida.


¿Y que tienen que ver los sentidos en todo esto? El niño se desarrolla y crece en función de las interacciones que establece con el medio donde vive, es decir, en función de los estímulos que recibe y las respuestas que genera para adaptarse a ellos. Estos estímulos entran en el organismo a través de los 7 sentidos. Quizás recuerde los básicos que nos enseñaron en la escuela: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero hay dos más, el propioceptivo y el vestibular. El primero nos informa del estado de nuestras articulaciones y músculos lo que nos ayuda a movernos. El sistema vestibular aporta conciencia de nuestro cuerpo, de donde nos encontramos en relación con el espacio y con la fuerza de la gravedad (equilibrio). Y está en estrecha relación con todos los demás sentidos, de manera que todas las sensaciones se procesan con referencia a la información vestibular. La relación que el niño tiene con su equilibrio define cómo experimenta el mundo y cómo se adapta a él, cómo se relaciona con los demás y consigo mismo. 

El orden en el que se desarrolla la integración de las sensaciones en el cerebro nos revela lo importante del sistema vestibular. El niño desarrolla primero los sentidos que le aportan información y conciencia de su propio cuerpo y la relación de éste con la gravedad de la tierra. A partir de ahí, los datos que aporta el sistema vestibular son esenciales para el desarrollo de la vista y el oído. La percepción visual que interviene en el acto de leer es el producto final de muchas de las actividades sensomotoras (los sentidos y el movimiento) básicas que practican los niños durante la infancia. Y lo mismo para todas las capacidades académicas y el proceso de madurez emocional (J. Ayres).

El niño debe "entrenar" su sistema vestibular, y por ende todos sus sentidos, durante su infancia... antes de aprender a leer, escribir, calcular. Experimentar su cuerpo en relación con la gravedad (que constantemente tenemos que vencer), su equilibrio, la conciencia de su cuerpo y de las direcciones en el espacio son vitales para su desarrollo cognitivo, emocional y social.  ¿Y cómo entrenan los niños su sistema vestibular?: arrastrándose, gateando, andando, saltando, trepando, tocando, arrojando, escalando, lanzándose, equilibrándose, manipulando, bailando, girando...en definitiva experimentando el mundo en movimiento. El crecimiento es movimiento.

Por lo tanto, que los niños no puedan pasar muchas horas de sus días en la calle jugando es un verdadero handicap para su desarrollo. "El sentido común" hace que deban estar en casa muchas de sus horas. Ahí dentro, con suerte jugarán a crear, manipular, pintar, alinear, colorear... en el peor de los casos jugarán a los videojuegos o verán la televisión. Pero la estimulación que se recibe en la calle, en la verdadera calle, de esas de "pueblo", donde hay superficies distintas (arena, piedrecitas, rocas, un muro medio derribado), árboles para trepar, un desnivel para subir o bajar, un bordillo para hacer equilibrio... no tiene comparación con la vida alineada, segura, organizada que la mayoría de los niños en nuestra sociedad actual. No es de extrañar la multitud de problemas de lectura, escritura y comportamiento que hoy en día se diagnostican.


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Montserrat Reyes

9 dic 2012

Los mejores juguetes para Navidad (II) (0-3 meses)

Cuanto menos hace el juguete, más hará el niño. Esta es la idea que abre el libro "Niño creativo, niño feliz" de Lorraine C. Ladish y es tan buena que no tengo más remedio que copiársela continuamente. El día que la leí comprendí por qué no funcionaban todos esos juguetes tan impresionantes que tenía en casa, fruto de un flechazo inmediato al verlos en televisión, y por qué la pelota, esa simple esfera que no hace nada, es el juguete con el que mi hijo mayor pasa al menos el 50% de su tiempo de juego.


La idea es aplicable a todas las edades. Si el juguete hace mucho el niño se convierte en pasivo y se aburre pronto. Un juguete es bueno no por lo que hace, sino por lo que le permite hacer al niño, o al bebé.   

Os proponemos algunos juguetes u objetos que podéis incluir en la lista de los Reyes Magos para vuestros bebés, en función de nuestra experiencia en los grupos de juego. Para que sea más fácil la consulta, publicaremos poco a poco las características de una franja de edad. Partimos de la convicción de que nada de esto es realmente necesario. Son ideas, nos pueden servir, pero sólo nosotros (y el contacto real con el mundo que le rodea) es necesario para que el bebé desarrolle un juego auténtico.
0-3 meses
Criterios para elegir juguetes 0-3 meses

  • Habilidades específicas de esta edad: como aún no puede coger cosas ni moverse a voluntad, en estos meses disfrutará especialmente con el contacto físico y los juguetes que estimulan la vista y el oído. Le gusta la música suave y las imágenes sencillas, entre ellas tiene especial preferencia por la del rostro humano.

  • Fomentar/favorecer especialmente: Vista, oído, tacto, y especialmente contacto piel con piel.

  • Juguetes apropiados: Sonajero, palo de lluviaun móvil con música para la cuna, un cd con buena música clásica o canciones de cuna que nos gusten, imágenes sencillas (podemos hacerle un álbum de familia, con fotos y pegatinas, en goma eva), pelota de playa. Como estar pegadito a nuestro cuerpo es su mayor deseo, un fantástico regalo (para hacérselo nosotros o pedirlo a los familiares) es un buen foulard o mochila, que podremos utilizar durante los próximos años.

Ø      Colores: Los grandes contrastes son los que más llaman su atención.

Ø      Forma de los juguetes: Sencilla, ligera.

Ø      Tamaño: Indiferente aún, sobre todo mira.

Ø      Textura: Blandita y variada en general.

  • No son adecuados (evitar): Piezas pequeñas.





































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Lidia García-Fresneda


27 jul 2011

Juegos: la visión en bebés de 6-12 meses

A partir de los 6 meses de vida, la exploración de los objetos suele ser oral y manual. Alrededor de los 9 meses su agudeza y musculatura ocular están tan desarrollados que se une un interés visual por los objetos: alcanza con su mano el juguete que le parece interesante (coordinación ojo-mano), se lo lleva a la boca (coordinación ojo-mano-boca), los hace entrechocar, lo golpea contra la mesa para, le da vueltas con ambas manos…

En este período, los bebés tienen una buena agudeza visual y los músculos que le permiten girar los ojos en todas direcciones han alcanzado una gran precisión: dominan cualidades visuales como la fijación, seguimiento y movimientos sacádicos (movimientos en zig-zag).

La “memoria inmediata” (Piaget) se evidencia en a partir de los nueve meses aproximadamente: cuando tapamos un juguete con una tela, desapareciendo éste de su campo visual, es capaz de mantener la imagen de ese objeto y buscarlo tras la tela.

El gateo desarrolla un papel muy importante en la evolución del sistema visual de los bebés. Los niños que no gatean suelen retrasarse en su desarrollo global y especialmente en su desarrollo visual. Durante el gateo entrenan el enfoque a corta distancia (sus manos y rodillas) y a larga distancia (el objeto que quieren alcanzar o lugar donde quiere llegar). Para lograr una imagen de calidad es necesario que el niño practique la acomodación, es decir, que el foco se acomode rápidamente a distintas distancias.

Para todos los juegos que detallaré a continuación el bebé puede colocarse tendido boca abajo o sentado. Es recomendable que sólo se le siente si es capaz de mantenerse por sí solo (sin estar apoyado sobre almohadones) y con la espalda recta ( por regla general, suele ocurrir alrededor de los 8 meses)

1.Caja de música. Coloca frente a él una caja de música con bailarines (o animalitos) que giran al compás de la música. Observa cómo los ojos se mueven intentando seguir sus movimientos.

2. Rampa con cochecitos. Este tipo de juguetes donde se tiran cochecitos sobre una rampa en zig-zag permite al niño realizar los movimientos sacádicos, que son importantes para el posterior desarrollo de la lectura. Suele ser un juego que les fascina y ellos mismo querrán recoger el cochecito y volverlo a colocar sobre la rampa.

3. Libro de fotos de familiares. Con trozos de cartulina tamaño cuartilla, fabrica un libro de pocas páginas (6 u 8) con fotos grandes de cada uno de sus familiares o amigos más cercanos. Decóralo con pegatinas y fórralo. Muéstrale cada día este libro y nómbrale cada persona. Con el tiempo él pasará las páginas buscando al abuelo cuando le preguntas por él. Más tarde él nombrará a su abuelo y lo buscará.

4. Frontón. Siéntate en el suelo con las piernas abiertas frente a una pared y tu bebé sobre tu regazo. Lanza una pelota contra la pared y observad cómo rebota.

5. Carrera a gatas. Cuando sea capaz de gatear, ponte a cuatro patas a su lado y juega a que lo persigues o a que él te persigue y tú te escondes. Se emocionará al ver que desapareces tras la puerta pero te oye llamarlo. También podéis jugar a que gateáis tras una pelota que rueda por el salón.

6. Pompas de jabón. Fabrica o comprar un bote de pompas de jabón. Si se mantiene sentado en el suelo con la espalda recta querrá alcanzarlos con la mano, seguirá con la vista y la cabeza cómo caen al suelo, intentará cogerlos una vez han explotado sobre el suelo.

7. Cucu-tras. Esta es la etapa ideal para jugar a que papa tiene en brazos al bebé y mamá se esconde tras su espalda y aparece por el otro lado. Y luego se esconde tras la cortina: observa si tiene intención de descorrerla. Sentados uno frente al otro coloca un juguete entre los dos y tápalo con un pañuelo que en principio puede ser semitransparente y más tarde opaco.

8. Palo de lluvia. Fabrica o compra un palo de lluvia. Es importante que sea transparente para que el bebé pueda seguir con la vista las bolitas que caen. Favorecemos la actitud visual de fijación. Observa como mueve los ojos de arriba abajo.

9. Marioneta. Coloca una marioneta de vivos colores en tu mano. Muévela delante de su cara, a un lado, al otro, sobre su cabeza. En un principio no emitas ningún sonido y observa si es capaz de seguir sus movimientos. Luego puedes contarle la historia del personaje de la marioneta o cantarle un canción. Si el bebé está sentado e intenta agarrarlo desde distintos lados estamos influyendo de su sistema del equilibrio (límbico). Si está boca abajo actuamos sobre su control cefálico, y motricidad gruesa en general.

10. Un día de lluvia. En los días lluviosos en los que la ventana se empapa de gotas de lluvia, puedes jugar a perseguir aquellas que caen en carrera. Mamá puede seguir una con el dedo y observar cómo aumenta su velocidad hasta desaparecer abajo.


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Montserrat Reyes

17 jun 2011

Juegos: psicomotricidad gruesa en bebés menores de 6 meses

La evolución en la capacidad de un bebé para moverse es la que más nos llama la atención debido a que es muy evidente. Durante el primer año de vida experimentan un desarrollo realmente sorprendente. Todos los padres nos enorgullecemos y probablemente recordemos durante mucho tiempo cuándo fue la primera vez que nuestro hijo gateó o dio sus primeros pasos y, sobre todo, qué tiempo tenía.

Este área de desarrollo es muy importante ya que el retraso o lentitud (exagerada) en los hitos psicomotrices pueden indicarnos algún problema que requiera una atención especializada. Y no siempre su origen será motriz: no olvidemos que la psicomotricidad y los sentidos están íntimamente relacionadas. Un problema auditivo, por ejemplo, puede dar síntomas motores. Por lo tanto, ofrecer juegos para que se mueva libremente, para que gatee o ande son tan importantes como ofrecerle otros que estimulen su sistema auditivo, visual, táctil y psicomotricidad fina, además del gusto y el olfato.

En los Grupos de Juego trabajamos los siguientes ejercicios para estimular su psicomotricidad gruesa. Casi todos son un mezcla de juegos motrices con estímulos auditivos (música), visuales (sonajeros de vivos colores) o táctiles (abrazos y besos).


1.Tendido sobre la pelota (desde 1 mes). Coloca a tu bebé boca abajo sobre una pelota inflable (de 50-60 cm) sujetándolo con la palma de tus manos a la altura de su cintura. Mueve la pelota lentamente hacia delante-detrás, derecha-izquierda, círculos hacia un lado y el otro. Si colocas un sonajero delante de su carita y un poco elevado estimularemos que levante su cabeza. Este juego trabaja el sistema vestibular (responsable del equilibrio y la posición corporal), la fijación y seguimiento ocular y el control cefálico.

2.Empujar con las piernas en prono (desde 1 mes). Coloca a tu bebé boca abajo sobre una superficie plana, estando su cabeza ladeada. Apoya la palma de tu mano sobre la planta de sus pies de manera que cuando el bebé empuje se deslice sobre su vientre hacia adelante. No empujes con tu mano, simplemente haz que tu mano sea un tope para que tu bebé encuentre un apoyo. Colocando un sonajero delante de su cabeza podremos aumentar su interés por desplazarse. Con este juego trabajamos el sistema vestibular, los movimientos oculares, extensión de brazos y reflejo de prensión.

3.Rodar (desde 2 meses). El giro de boca arriba a boca abajo constituye un hito en el desarrollo motor del bebé. Entre el 6º y 8º mes pueden hacerlo en su jugueteo diario, si bien antes suele ocurrir de vez en cuando sin intencionalidad. Desde el segundo mes podemos enseñarle qué se siente al hacer este giro de manera que ya lo tengan integrado en su cuerpo. Colocamos al bebè boca arriba. Con tus manos cruzadas lo sujetas agarrándolo por los tobillos, estando las piernas rectas sin ser separados ni dobladas. Entonces crúzale una pierna sobre la otra y tira suavemente hasta que el bebé ruede sobre el costado quedando boca abajo. Puedes ayudarte empujando sobre su cadera u hombro. Una vez boca abajo, sus bracitos habrán quedado doblados bajo su cuerpo, sácalos y colócalos delante de su cabeza. Es importante no hacer la maniobra al revés, sino volverlo a colocar boca arriba de la manera tradicional, tomándolo por la cabeza y el cuerpo.

4.Saltando sobre mis pies (desde 2m). Siéntate y con las dos manos agarra al bebé debajo de las axilas, de modo que tus pulgares queden en su pecho y el bebé mirando hacia ti. Despégalo de tus piernas y levántalo hasta que su cara esté frente a la tuya. Cuando bajes al pequeño permite que sus pies toquen tu cuerpo. Enseguida comenzará a extender y doblar las piernas rítmicamente. Los pies sólo se apoyan en ti, no deben soportar su peso.

5.Derecha-izquierda los bracitos (desde 1-2 meses) . Coloca a tu bebé tumbado boca arriba, agarrando sus manos estira suavemente sus brazos y gíralos hacia la derecha hasta que su cara esté totalmente ladeada. Ahora hacia la izquierda.

6.Abdominales con los aros y las manos (4 meses). Coloca al bebé tendido sobre una superficie blanda y tú de rodillas delante de él. Ofrécele dos pulseras grandes que pueda asir, una en cada mano. Cuando las sujete con firmeza tira de ellas hacia ti hasta que se siente. Pon atención en que tus rodillas no hagan tope con sus pies. Una vez sentado y después de un par de segundos (no más) lleva los aros hacia atrás para que él vuelva a su posición de tendido. El movimiento de subida y bajada debe ser continuado, no es útil alargar la sentada y  jugar con él en esta posición, ya que todavía no está preparado para ella. Para que este juego sea efectivo y consiga fortalecer sus abdominales y brazos (necesarios para el gateo) es necesario que te fijes en varias cosas: el bebé debe mantener la cabeza alineada con la espalda (no debe estar colgada hacia atrás), doblar sus brazos por los codos y elevar sus piernas. Si no es así, en vez de pulseras puedes introducir tus dedos en sus puños. Y si le cuesta agarrarse, cógelo de las muñecas.Ten en cuenta que bajar es más difícil que subir, por lo que tu bebé puede subir sin problemas y protestar en la bajada.


6.Sentado sobre la pelota (4 meses). Sienta al bebé sobre el balón sujetándolo por las axilas. Los pies no deben llegar al suelo. Balancéalo suavemente al ritmo pausado. El padre puede mostrarle algún juguete o sonajero que trate de cogerlo con las manos. Primero se le ofrece en una mano y luego la otra.Este juego trabaja el sistema vestibular, coordinación ojo-mano-boca y la musculatura dorsal.

7.Había una vez un avión (desde 5 meses). Siéntate y con las dos manos agarra al bebé debajo de las axilas, de modo que tus pulgares queden en su pecho y el bebé mirando hacia ti. Despégalo del suelo y levántalo hasta que su cara esté frente a la tuya. Sonríele, háblale o cántale “había una vez un avión, que siempre quería volar y subía y bajaba y subía y bajaba y al cielo quería llegar…”. Muévelo muy suavemente, de derecha a izquierda, con movimientos de poca amplitud y luego de abajo hacia arriba con movimientos lentos como si lo estuvieras acunando. Cuanto más mayor sea más disfrutará con este juego y puedes ampliar el ángulo de inclinación hacia ambos lados y elevarlo ¡más hacia arriba!Es un juego que favorece el desarrollo del sistema límbico debido al movimiento de balanceo, además de que deben coordinar los ojos y enfocarlos en movimiento arriba-abajo y hacia los lados.

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Montserrat Reyes

17 may 2011

Juegos: la audición en bebés menores de 6 meses

La audición es el sentido más desarrollado en el recién nacido. De hecho, ya en el seno materno es capaz de percibir gran cantidad de sonidos provenientes de tanto de interior como del exterior del cuerpo de su madre. Y al nacer estará totalmente familiarizado con su voz. Y es lo que más le gusta, las voces agudas que le hablan despacio y exagerando entonaciones: instintivamente es lo que todos los adultos hacemos cuando nos acercamos a un bebé.

Al proporcionarle estímulos auditivos estamos también influyendo sobre la visión, la comunicación y la psicomotricidad. Muy pronto no sólo moverá ojos sino que girará su cabeza buscando la fuente de sonido: su padre que le llama desde el otro lado del salón. Y un poco más tarde, todo su cuerpo irá en busca de esos sonidos tan interesantes que hay en la casa: la batidora, mamá que canta en la otra habitación, el perro de vecino que ladra en el pasillo…

En los Grupos de Juego proponemos actividades que estimulen este sentido:

1. Monólogo. Con tu cara a 25 centímetros de la de tu bebé, háblale en todo agudo, despacio y suave. Le gusta que le cuentes cosas, sobre todo lo lindo que es y lo que lo quieres. También dónde está papá o lo que hace su hermano.

2. Ahora por aquí, ahora por allí. Si está tendido en la cama o en el cambiador, háblale desde distinto sitios y observa cómo gira sus ojos y/o su cabeza. También puedes utilizar un sonajero y hazlo sonar a la derecha de su cabeza, ahora a la izquierda, arriba y abajo. Cambia las fuentes de sonido: otro sonajero con otro tipo de tintineo, una campanilla, unos cascabeles…

3. Giro mi cabeza. Es una versión del ejercicio anterior, de forma que cuando coloques un sonajero a un lado de su cabeza agítalo pasando por delante de sus ojos hasta el otro lado de su cabeza. Le interesa tanto que gira su cabeza 180º. Si al llegar a la altura de los ojos decide no continuar es que le falta un poco para lograr este importante salto en su desarrollo.

4. Cantarina. Cántale nanas o canciones infantiles mientras lo estás cambiando o mientras lo tienes que tu regazo. Mírale a la cara mientras lo haces. También puedes susurrárselas al oído.

5. Tararear y silbar. La misma canción que le cantas se la puedes silbar e incluso tararear.

6. Lo repito. En cuento el bebé empiece a emitir gorgeos o grititos imítalo. Le gustará ver que sus esfuerzos son alabados por otros y eso lo estimulará a seguir ensayando con su voz.

7. El viento canta. Cuelga cerca de una ventana un sonajero que emita sonidos agradables cuando lo mueve el viento. Sentaros cerca de la ventana cuando la brisa lo mueva y observa cómo le gusta.

8. Caja de música. Tendido boca abajo ya se sostiene sobre sus codos o brazos. Coloca una caja de música delante de su cara, preferiblemente que tenga una bailarina o animales que giran al compás de la música.

9. Bailando al son del vals. Con tu bebé en brazos y su cabeza sobre tu hombro, baila al ritmo de una canción suave y otra con más ritmo. Cántala, tararéala o simplemente la escucháis en silencio.

10. Marioneta. Te colocas una marioneta en la mano o varias en los dedos. Cuéntale un cuento a la vez que haces partícipes a las marionetas de la historia. También tu hijo puede ser uno de los protagonistas.


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Montserrat Reyes

4 may 2011

Juegos: la visión en bebés menores de 6 meses

En el Taller de Juegos para bebés de 0-6 meses hacemos siempre una batería de juegos de psicomotricidad. Las mamás y sus bebés realizan ejercicios para fortalecer sus músculos y prepararlos para el gateo, el cual suele ocurrir en el segundo semestre de vida. Pero además de la psicomotricidad gruesa jugamos con los sentidos. Existe una relación multidireccional entre los sentidos y el movimiento del bebé. Tampoco es posible estimular un sentido aisladamente, generalmente hay otros que también participan. A continuación detallaré los juegos específicamente relacionados con el sentido de la visión. Esta mañana hemos trabajado varios en el Grupo de Juegos, así que pretendo detallarlos y explicarlos para que sus madres tengan un guía fácil y rápida.
  1. La cara de mamá. Uno de los primeros juegos que estimulan su visión y atención es tener cerca la cara de mamá o papá, sobre todo si le hablan con voz más bien aguda y suave. Ver los gestos exagerados de sus padres estimula este sentido.
  2. Vidriera. Fabrica con papel de celofán de distintos colores y una cartulina una vidriera simple. Pueden ser tres figuras como un círculo, un triángulo y un cuadrado. Si lo pegas en la ventana le puedes enseñar lo distinto que se ve si atraviesa el sol por ella. Señálale las figuras y nómbralas con sus colores.
  3. La linterna. Con una linterna en una habitación en penumbra, puedes iluminar el techo o una pared. La enciendes y la apagas rítmicamente. También puedes mover la luz despacio sobre la superficie y que el bebé gire su cabeza siguiéndola.
  4. Pasear por la habitación. Si sostienes al bebé erguido con su cabeza apoyada en tu hombro, paséate por vuestra casa y nómbrale lo que vais viendo. Lo que hay arriba, abajo y a su altura. Como vamos viendo, en estos juegos se trabaja también el sentido de la audición, al ir nombrándol lo que vemos. Favorecemos también la comunicación.
  5. El cochecito de mueve. Si colocas a tu bebé boca abajo (sobre su estómago) el intentará erguirse apoyando los codos o manos en el suelo. Si colocamos un cochecito de juguete a uno de sus lados lo empujamos para que pase por delante de su cara y llegue al otro extremo. Cuanto más pequeño es el bebé más despacio deberá moverse el cochecito. Con este juego favorecemos además el control cefálico, vital para el gateo.
  6. El espejo. Aunque en este período todavía no se reconocen, si verán a un bebé frente a ellos. Si lo colocamos frente al espejo y le contamos lo lindo que es ese bebé, se moverá y lo verá en su reflejo, lo cual favorecerá su alegría.
  7. Marioneta. Una manera de trabajar la visión sin incluir la audición es colocarnos una marioneta en la mano y pasearla de una lado a otro de su cabeza. Es importante no hacer ningún comentario ni ruido. El bebé moverá la cabeza siguiéndola.
  8. Pompas de jabón. Es un éxito asegurado casi a cualquier edad y a los bebés también les gusta. Si lo colocas en el suelo boca arriba, notarás cómo sigue las pompas con asombro. Si tiene más de 4 meses intentará tocarlas.
  9. Caja de música. Las hay con bailarinas o animalitos que giran. Ese movimiento rítmico y circular les suele ensimismar. De nuevo, a  partir del 4º ó 5º mes intentarán agarrar el objeto que se escapa.

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Montserrat Reyes

4 abr 2011

El crecimiento es movimiento

Jean Piaget define el periodo comprendido entre el nacimiento y los dos años como Período sensoriomotor. ¿Qué significa esto? Pues que el bebé recibe información del mundo a través de los sentidos y el movimiento y responde a éste a través de los sentidos y del movimiento. Pongamos un ejemplo: un bebé de 3 meses está solo en su cama y oye la voz de su madre; inmediatamente gira la cabeza hacia ella y se mueve enérgicamente mostrando su alegría. En este caso ha recibido información a través del sentido de la audición y su respuesta ha sido en forma de movimiento al girar su cabeza y todo su cuerpo mostrando su emoción . En otro ejemplo, un bebé de 9 meses gatea por la casa en dirección a un sonajero de colores vivos que conoce; se sienta a su lado, lo coge y lo zarandea emitiendo grititos a la vez que el sonajero suena. En este caso, el movimiento ha sido consecuencia de un estímulo visual y ha provocado a su vez un estímulo sonoro. Son interdependientes, los sentidos influyen en el movimiento y el movimiento en los sentidos.


Los seres humanos nacemos con todos nuestros órganos y sistemas totalmente formados. Si bien algunos son todavía inmaduros. El sistema nervioso, a través del cual recibimos información del medio y gracias a él respondemos a este medio, también está perfectamente formado. Sin embargo, la conexión que se establece entre las neuronas y que en el futuro definirán nuestras capacidades no sólo cognitivas, sino sociales y emocionales, dependen de que las entrenemos. Este entrenamiento ocurre de forma “natural”: todos los estímulos que un bebé recibe del medio y sus respuestas favorecen esta conexión. Por lo tanto, cuantos más y más variados estímulos tenga un bebé, más probabilidad hay de que estas conexiones se establezcan. Pongamos otro ejemplo: todos estamos de acuerdo en que psicomotrizmente no se desarrolla igual un niño que aprendiendo a andar tiene la posibilidad de pisar la arena de la playa, el césped, el campo y el parqué de la casa, que uno que sólo ha andado por suelo sólido y regular. O un bebé que tiene libertad de gateo por la casa además de investigar en los cajones y manipular toda clase de objetos, creará más conexiones neuronales que uno que está confinado a un parque con los mismos juguetes a su alrededor y su capacidad de movimiento limitada un metro cuadrado.

No asustemos a los niños con desgracias inminentes cada vez que dan un paso. Estemos a su lado para apoyarles en sus retos. Gatear, bajarse solo del sofá, andar, correr… son tareas nada fáciles de conseguir. Los niños necesitan de repeticiones constantes y de unos padres que estén cerca de ellos dándoles aliento y haciéndoles sentir que si fallan estarán a su lado para consolarlos y animarlos, pero nunca para regañarles por su osadía. El movimiento es la base del crecimiento. Para crecer necesitan moverse.

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Montserrat Reyes

19 feb 2011

Taller de Juegos para padres y bebés menores de 6 meses


Hace unos días acudí a un grupo de madres puérperas en el Centro de Salud de Alhaurín de la Torre (Málaga). Estuvimos hablando y practicando los juegos que pueden hacer con sus bebés menores de seis meses con el fin de disfrutar juntos y fomentar el vínculo, además de influir positivamente en su desarrollo físico y sensitivo.

La media de edad eran cuatro meses, aunque había un bebé de siete, y la más pequeña de apenas dos. Charlamos sobre los cambios más significativos que ellas iban observando en sus hijos: la vista, la audición, el control cefálico, agarre palmar, la sonrisa y la emisión de sonidos. Luego pusimos en práctica juegos que ayudana estimular todas estas áreas.

La vista. Los bebés aprenden a ver, por eso es importante que les ofrezcamos estímulos a esta temprana edad (veáse nuestra entrada: la visión y su influencia en la psicomotricidad). Hasta los 3 meses no ven nítidamente y prefieren las imágenes de grandes contrastes. En cuanto a la musculatura ocular, en el primer mes apenas fijan la mirada durante un par de segundos y al 4º mes no sólo siguen los objetos en movimiento con los ojos, sino además con la cabeza (suelen seguir con la mirada a sus padres mientras se mueven de acá para allá por la casa). Inés, la más pequeña del grupo con apenas dos meses, miraba a su madre con éxtasis mientras ésta la tenía en brazos y le dedicaba sonrisas y palabras cariñosas a su hija.

La audición. Es el sentido que más desarrollado tienen al nacer. Al principio prefieren sonidos agudos como es la voz femenina. Se sobresalta ante ruidos inesperados. Al tercer mes son capaces de encontrar la fuente de sonido con precisión, girando su cabeza y buscándolo con la vista.

Control cefálico. Insistimos en la necesidad de colocar al bebé boca abajo el tiempo que lo permita, ofreciéndole estímulos y juegos en el caso de que no toleren bien esta postura. El control cefálico es vital para el gateo, el cual es muy importante para un adecuado desarrollo global del niño. Al tercer mes es capaz de apoyarse sobre sus manos descansando sobre su estómago. Otra actividad muy importante es que es capaz de girar la cabeza 180º, es decir, mirar de un lado a otro de la cara. Nicolás, de 6 meses de edad, se colocaba boca abajo sin protestas, apoyándose sobre sus manos y mirando de una lado a otro a sus compañeros de la sala. Y David, de 3 meses, levantaba su cabeza bien alto mientras su mamá jugaba con él sobre la pelota inflable.

Psicomotricidad fina. Los dos primeros meses suelen tener las manos muy cerradas. Alrededor de los 2 meses descubren sus manos, las miran, las chupan y las manejan en la típica “actitud de plegaria”. Más tarde pueden agarrar objetos si se les coloca cerca de la mano. No es hasta el 4º mes que son capaces de guiar su mano hacia un objeto y agarrarlo utilizando para ello toda la mano (agarre palmar). Aitor, de 5 meses de edad, ve los sonajeros y se abalanza hacia ellos con gran interés, agarra uno y lo zarandea con emoción.

Sonrisa. Su primera sonrisa llamada “social” la puede emitir alrededor de las 6 ó 7 semanas. Y a los 3 meses es capaz de reírse a carcajadas si le cantamos o le hablamos. Durante el primer semestre suelen ser muy risueños. La mamá de Izán recordaba perfectamente que la primera sonrisa de su hijo fue al mes y medio de vida, decía que tiene grabada en la mente esa maravillosa imágen.

Comunicación. Su sonrisa es una de las más evidentes formas de comunicación que el bebé posee. A los dos meses dicen palabras como “ajo” o “arg”. Hacia los 3 meses ya empiezan a emitir grititos de alegría (y los “peditos” con la boca) o para llamar nuestra atención. Casi a los 5 meses emiten sus primeras palabras silábicas “dada” “tata”.


Juegos que practicamos:
  1. Tendido sobre la pelota (desde 1 mes)
  2. Derecha-izquierda con aros
  3.  Levantar culete (patadas a la pelota)
  4. Rodar (desde 2 meses)
  5. Saltar sobre sus piernas (desde 2 meses)
  6. Empujar con las piernas en prono (desde 1 mes)
  7. Sube-baja (2-4 meses)
  8. Sentado sobre la pelota (4 meses)
  9. Abdominales con las manos
  10. Abdominales con los aros (4 meses)
  11. El avión (5 meses)
  12. Exploración con las manos
  13. Seguir un objeto con los ojos/cabeza
Explicación detallada de los juegos: aquí

Entradas relacionadas:
Juegos: la visión en bebés menores de 6 meses
Juegos: la comunicación en bebés menores de 6 meses
Juegos: la audición en bebés menores de 6 meses
Juegos: psicomotricidad fina en bebés menores de 6 meses
Juegos: psicootricidad gruesa en bebés menores de 6 meses
Juegos: el tacto en bebés menores de 6 meses


Montserrat Reyes

20 nov 2010

La exploración de objetos en el primer año de vida


Nos preguntaba una madre en el Grupo de Juegos si era normal que Tomás, su hijo de 10 meses, "todavía" se llevara los objetos a la boca. Le pedí que me explicara todo lo que hacía su hijo cuando alcanzaba un objeto. Me contó que en general se lo lleva a la boca, luego lo contempla, lo golpea contra el suelo, le da vueltas con ambas manos y finalmente vuelve a metérselo en la boca.

Podemos entonces concluir que Tomás utiliza tres órganos para su concienzuda exploración: la boca, las manos y los ojos. De todos ellos, la exploración visual es la última que utiliza durante el primer año de vida.

Desde los 4 hasta los 8 meses aproximadamente, la exploración de los objetos es principalmente oral. El bebé guía su mano para alcanzar aquello que le interesa con los ojos, pero una vez que lo ha agarrado utiliza su boca para inspeccionarlo. A través de este gesto es capaz de adquirir propiedades como el tamaño, la forma, la consistencia, el volumen. Dejar que nuestros hijos se lleven objetos a la boca les permite aprender las características del mundo que le rodea. Si le prohibimos este gesto por sistema, estamos impidiendo que utilicen su más primitiva e instintiva forma de conocer su entorno. Deberíamos hacerlo sólo en caso de peligro para su integridad física. El niño seguirá utilizando la boca en la exploración de objetos, sin embargo poco a poco deja de ser la principal forma, siendo utilizada en conjunto con las otras dos. En general, un niño de un año y medio ha dejado de utillizar la boca con este propósito.

Desde los 6 hasta los 12 meses aproximadamente, la exploración de los objetos es también manual. Alrededor de los 6 meses su agarre es de tipo palmar y es capaz de hacerlo con una mano (antes se acercaba al objeto con ambas manos) lo que le facilita la manipulación. En esta etapa, además de llevarse el juguete a la boca, lo transfiere de una mano a otra, lo agita en el aire, lo golpea contra la mesa o lo arroja al suelo. De nuevo, todos estos gestos le dan información del peso, el volumen, la consistencia... Todavía al año y medio se puede observar esta tarea, sin ser predominante.

A partir de los 8 ó 9 meses aproximadamente, la exploración comienza a ser también visual. Es esta etapa la visión está ya muy desarrollada, son capaces de controlar los músculos que le permiten girar los ojos en todas direcciones. Realizan con gran eficiencia cualidades visuales como la fijación, el seguimiento y los movimientos sacádicos (movimientos en zig-zag que son importantes para el posterior desarrollo de la lectura).

A los adultos, que inspeccionamos el mundo principalmente a través de la vista, nos cuesta entender cómo un bebé puede hacerlo de otra forma que no sea con sus ojos. Sin embargo, pensemos cuando vamos a comprar un sofá, por ejemplo, cómo nos atrevemos a tocarlo para apreciar más características de este objeto y así decidir si lo queremos o no. Sin ser conscientes de ello, también apreciamos la realidad a través de varios sentidos.

Montserrat Reyes

5 oct 2010

La visión en los bebés y su influencia en la psicomotricidad (o viceversa)

La pasada semana trabajamos el sentido de la visión en los Grupos de Juegos. Practicamos ejercicios de fijación, seguimiento y sacádicos. Además trabajamos la atención sostenida que influirá en el futuro éxito escolar. En cada juego era interesante constatar la sorpresa con la que los bebés recibían los estímulos nuevos (especialmente la rampa de cochecitos con movimientos en zig-zag) y las ganas de interactuar descubriendo los objetos escondidos o queriendo llevarse otros a la boca (el verdadero órgano de la “visión” en los menores de 6 meses).

En los Grupos de Juegos trabajamos diversas áreas que tienen que ver con el desarrollo integral del niño. Cada día incluimos la psicomotricidad, por entender que es la base sobre la que se sustenta y a partir del cual se desarrollan las demás: los sentidos como la vista, la audición y el tacto, la cognición, la emocionalidad y la sociabilidad. Es decir, hay un constante feedback: una adecuada evolución de la psicomotricidad gruesa influye en una óptima visión, por ejemplo, y la estimulación de la vista incide en un buen nivel psicomotriz. No es algo que sea tan fácil de entender, no es frecuente plantearse que un problema de visión pueda estar originado por una pobre o inadecuada estimulación motriz. Pero puede ocurrir, y de hecho no es tan infrecuente. Pero el desarrollo integral del bebé no se sustenta en relaciones de dos a dos, sino de cada una de ellas en todas las demás, es como un “todos para uno y uno para todos”. Es un magnífico y perfecto engranaje por el que cada pieza debe ser tenida en cuenta. No es posible estimular cada área por separado.
Hoy vamos a hablar del desarrollo de la visión en los bebés. Es durante el primer año cuando este sentido evoluciona y se perfecciona con gran rapidez. Constataremos la influencia de otros sentidos y de la psicomotricidad en la vista.

El bebé no ve desde un principio, sino que aprende a ver. Esto depende de su desarrollo neurológico y de los estímulos medioambientales que inciden directamente en este órgano. Al nacer es el sentido que más inmaduro tienen, sólo son capaces de distinguir fuertes contrastes (blanco sobre negro es el contraste más marcado). Fijan la mirada durante pocos segundos a una distancia de unos 20-25 cm (la distancia que hay del pecho a la cara de la mamá) y suelen deleitarse con zonas de la cara de contrastes, como las cejas con la frente, los ojos o la zona del nacimiento del pelo.

Al final del 1º mes le gusta mirar atentamente la cara de sus padres si se acercan mucho a su cara y le hacen gestos exagerados. Entre el segundo y tercer mes empieza a acompañar los movimientos de los ojos con giros de la cabeza (puede hacer un giro de 90º, el que va de un lado de la cabeza hasta el centro). Aquí existe una relación entre la psicomotricidad y la vista. Su nivel neurológico está preparado para realizar estos movimientos de cabeza, y el bebé tiene interés por seguir al objeto que se mueve. Y sumamos otro sentido más, la audición. Cuando el bebé oye un sonido a un lado de la cabeza la gira para ver de dónde procede.

Entre el 3º y 4º mes empieza a llevarse ambas manos al centro, las mira y se las mete en la boca. Este gesto evidencia que es capaz de lo que se llama “visión simultánea”, utiliza sus dos ojos en conjunto. En esta misma época es capaz de seguir un objeto 180º, es decir, de un lado a otro de la cabeza. Esto es de suma importancia, ya que el atravesar la línea media del cuerpo siguiendo un objeto favorece la conexión entre los dos hemisferios cerebrales.

Entre el 4º y 5º mes empieza a reconocer más nítidamente el contorno de los objetos, por lo que comienza un vivo interés por querer alcanzarlos y golpearlos (coordinación ojo-mano). La práctica le permitirá calcular las distancias para tener precisión en su agarre. Una vez que alcanza el objeto se lo lleva a la boca, por eso ésta se denomina “su tercer ojo”. La vista le sirve para alcanzar los objetos, la boca para inspeccionarlos. Es importante recalcar que ellos “ven” con la boca. Es difícil de entender porque estamos acostumbrados a captar la mayoría de la información del ambiente con nuestra vista o las manos. Sin embargo ellos captan la información del tamaño, peso, superficie y sabor con la boca: no debemos, por tanto, prohibirles que se lleven objetos a la boca, a menos que supongan un peligro para su salud.

Entre el 5º y el 6º mes su agudeza visual está muy desarrollada. Controlan los músculos que le permiten girar los ojos en todas direcciones. Realizan con gran eficiencia cualidades visuales como la fijación, el seguimiento y los movimientos sacádicos (movimientos en zig-zag que son importantes para el posterior desarrollo de la lectura).

A los 8 o 9 meses todavía se lleva los objetos a la boca, pero comienza un marcado interés táctil y visual por los detalles. Generalmente lo que hará será coger un objeto, llevárselo a la boca durante unos segundos, sacarlo y moverlo con las manos a la vez que lo miran, dar golpes con él sobre una superficie y quizás de nuevo a la boca.

Hacia los 9 meses desarrolla la llamada "memoria inmediata" (Piaget). Antes de los 9 meses, cuando un objeto desaparece del campo visual, deja de existir para el niño. Si la mamá se oculta tras una cortina ha desaparecido totalmente. A esta edad comienza a recordar, conserva la imagen de un objeto que ha desaparecido. En este momento es cuando participa en destapar el objeto escondido (tirar del pañuelo) o descorrer la cortina detrás de la cual está papá.

Merece especial atención hablar de la relación entre el gateo y la visión. Los niños que no gatean suelen retrasarse en su desarrollo global y especialmente en su desarrollo visual. Durante el gateo entrenan el enfoque a corta distancia (sus manos y rodillas) y a larga distancia (el objeto que quieren alcanzar o lugar donde quiere llegar). Para lograr una imagen de calidad es necesario que el niño practique la acomodación, es decir, que el foco se acomode rápidamente a distintas distancias. En el momento del gateo los dos hemisferios cerebrales comienzan a intercomunicarse y lo mismo sucede con las áreas especialmente dedicadas a la visión.

Montserrat Reyes