4 abr. 2011

El crecimiento es movimiento

Jean Piaget define el periodo comprendido entre el nacimiento y los dos años como Período sensoriomotor. ¿Qué significa esto? Pues que el bebé recibe información del mundo a través de los sentidos y el movimiento y responde a éste a través de los sentidos y del movimiento. Pongamos un ejemplo: un bebé de 3 meses está solo en su cama y oye la voz de su madre; inmediatamente gira la cabeza hacia ella y se mueve enérgicamente mostrando su alegría. En este caso ha recibido información a través del sentido de la audición y su respuesta ha sido en forma de movimiento al girar su cabeza y todo su cuerpo mostrando su emoción . En otro ejemplo, un bebé de 9 meses gatea por la casa en dirección a un sonajero de colores vivos que conoce; se sienta a su lado, lo coge y lo zarandea emitiendo grititos a la vez que el sonajero suena. En este caso, el movimiento ha sido consecuencia de un estímulo visual y ha provocado a su vez un estímulo sonoro. Son interdependientes, los sentidos influyen en el movimiento y el movimiento en los sentidos.


Los seres humanos nacemos con todos nuestros órganos y sistemas totalmente formados. Si bien algunos son todavía inmaduros. El sistema nervioso, a través del cual recibimos información del medio y gracias a él respondemos a este medio, también está perfectamente formado. Sin embargo, la conexión que se establece entre las neuronas y que en el futuro definirán nuestras capacidades no sólo cognitivas, sino sociales y emocionales, dependen de que las entrenemos. Este entrenamiento ocurre de forma “natural”: todos los estímulos que un bebé recibe del medio y sus respuestas favorecen esta conexión. Por lo tanto, cuantos más y más variados estímulos tenga un bebé, más probabilidad hay de que estas conexiones se establezcan. Pongamos otro ejemplo: todos estamos de acuerdo en que psicomotrizmente no se desarrolla igual un niño que aprendiendo a andar tiene la posibilidad de pisar la arena de la playa, el césped, el campo y el parqué de la casa, que uno que sólo ha andado por suelo sólido y regular. O un bebé que tiene libertad de gateo por la casa además de investigar en los cajones y manipular toda clase de objetos, creará más conexiones neuronales que uno que está confinado a un parque con los mismos juguetes a su alrededor y su capacidad de movimiento limitada un metro cuadrado.

No asustemos a los niños con desgracias inminentes cada vez que dan un paso. Estemos a su lado para apoyarles en sus retos. Gatear, bajarse solo del sofá, andar, correr… son tareas nada fáciles de conseguir. Los niños necesitan de repeticiones constantes y de unos padres que estén cerca de ellos dándoles aliento y haciéndoles sentir que si fallan estarán a su lado para consolarlos y animarlos, pero nunca para regañarles por su osadía. El movimiento es la base del crecimiento. Para crecer necesitan moverse.

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Montserrat Reyes

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