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12 abr 2016

¿Existe la Psicomotricidad Educativa en los colegios de Málaga?


La "asignatura" Psicomotricidad puede o no estar incluida en el currículo de cada colegio. En los públicos suele impartirse en Educación Infantil, y en los privados cada colegio es libre de incluirla. Aún así, esta palabra tiene significados confusos. La mayoría de los padres, profesores y escuelas la consideran un especie de educación física, donde se trabaja sobre el aspecto físico del niño, una manera de entrenar habilidades motoras. Algunos incluyen además aspectos relacionados con los sentidos, de manera que experimentan con sensaciones, principalmente musicales y táctiles. En estos casos la asignatura debería llamarse Motricidad.

Sin embargo, la nueva pedagogía nos muestra que en el aprendizaje, y por lo tanto en el desarrollo del niño no existe una separación entre lo físico y lo emocional. Y aquí se unen las dos partes de nuestro concepto: psico-motricidad. Es decir, aprendemos a raíz de lo que nos mueve emocionalmente , a través del cuerpo, en un ambiente social. Nosotras proponemos la implantación de esta actividad, trabajando las 4 dimensiones (física, emocional, cognitiva y social) en cada escuela. Esta denominada Psicomotricidad Educativa es algo que ya se ha instaurado en muchos colegios de Cataluña, Madrid y País Vasco.

André Lapierre y Bernard Aucouturier crearon esta pedagogía de lo corporal basada en su trabajo con niños. Sus bases son : aprendemos lo que vivenciamos y aprendemos lo que nos gusta. Por eso el punto de partida es el juego libre y espontáneo, el que nace del deseo. Así que, algunos pueden pensar apenas deber haber diferencia entre esta actividad y jugar en el parque.

Sin embargo hay muchas y muy significativas:

1. Contexto espacial con material bien definido: para juegos de seguridad profunda, de experimentación sensoriomotriz, simbólico, de reglas.
2. Contexto temporal con rituales: de entrada, de expresividad motriz, de representación y de salida.
3. Reglas de comportamiento: cuidar del material, de los demás y de nosotros mismos.
4. Presencia del psicomotricista, que está disponible sin juzgar ni culpabilizar.
5. Método de observación: como el niño se relación con los demás, con el espacio, con los materiales.
6. Propuesta de intervención: desde la observación desarrollamos una propuesta que apoye al niño en la consecución de sus potencialidades.
7. Comunicación fluida con los padres
8. Es deseable una comunicación con sus profesores, para intercambiar opiniones y puntos de vista desde otros contextos.
En este contexto cada niño juega de acuerdo con su propia forma de ver la vida y verse a sí mismo; observando su juego tenemos acceso a sus sentimientos (emocional), sus habilidades y destrezas (motor), sus conocimientos (cognitivo) y su forma de verse y relacionarse (social).

Cada vez se evidencian más casos de niños con bloqueos cognitivos, problemas de aprendizaje y comportamiento. Se observa en ellos carencias afectivas y alteraciones en el desarrollo psicomotor. La ausencia de la posibilidad de expresividad y experimentación a través del movimiento, limita al niño la elaboración de procesos mentales necesarios para el desarrollo global. El espacio de la sala de psicomotricidad y la metodología de intervención que se utiliza permiten al niño vivir sus experiencias desde el placer el movimiento al placer de pensar. La sala se convierte en un lugar preventivo de posibles problemas de aprendizaje, ya que es un ambiente donde se posibilita la comunicación, la creatividad y el acceso al pensamiento lógico.


Montserrat Reyes


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Bibliografía:
LAPIERRE, A. y AUCOUTURIER, B. (1983) Simbología del movimiento. Ed. Científico-Médica.  ARNAIZ, P. et al. (2008) La psicomotricidad en la escuela: un práctica preventiva y educativa. Ed. Aljibe. 

26 abr 2015

La Psicomotricidad en Málaga

Es algo que Málaga tenia pendiente, la oferta de psicomotricistas y salas con material apropiado donde los niños puedan disfrutar clases de psicomotricidad. Es una práctica extendida en otras ciudades como Madrid o Barcelona, pero por aquí de momento no hay casi nada. Muchos aún la confunden con otras actividades: gimnasia, educación física, deporte... ejercicios encaminados a fortalecer o perfeccionar algunos movimientos en la motricidad infantil. Pero la psicomotricidad no tiene nada que ver con esto.

Para la psicomotricidad lo físico y lo emocional está unido. Contempla al niño como un ser global que nos muestra a través de su juego los entresijos de su emoción, su mente, su mundo. A través del movimiento libre el niño expresa cómo se relaciona con los demás, con el material ofrecido y consigo mismo. Es decir, nos cuenta cómo se ve a sí mismo y cómo ve el mundo. Esto aporta al psicomotricista una información valiosa para poder acompañarlo en la superación de sus bloqueos o dificultades, esas que el niño enfrenta cada día. O para apoyarlo en la verdadera expresión de quien el niño es, con tanto potencial por expresar.

¿Qué hacen exactamente los niños en una sesión de psicomotricidad?  Esta sala es una espacio amplio con (1) un material que se adecúa a los distintos estadíos del desarrollo del niño  y (2) unos profesionales capacitados para observar lo que ocurre en la sala y actuar guiando/apoyando al niño. La sesión está estructurada en momentos que de forma sutil ayudan al niño a estructurar su pensamiento. Partiendo del juego libre y espontáneo fruto del placer que este provoca en su cuerpo y en su psique, el niño aprende de sí mismo, de su relación con los demás, con el material, con el tiempo. La psicomotriciad ofrece un camino para  pasar del placer de actuar al placer de pensar.

¿A quién va dirigida la psicomotricidad? Existen varias áreas, una es preventiva y otras van dirigidas a niños con algún trastorno diagnosticado. Lo que aquí ofrecemos de momento es la psicomotriciad educativa/preventiva. Puede encontrarse en algunos colegios, aunque en Andalucía sólo ocurre en instituciones privadas. Todos los niños de 4 a 9 años pueden acudir a nuestras sesiones de psicomotricidad. También aquellos cuyos padres han observado con algo de preocupación ciertos signos que no se atreven a comentar, cosas tan "poco evidentes" como : dificultades en su equilibrio, miedo a los columpios o montar en bici, timidez constante que le impide jugar con otros niños en el parque, agresividad, poca coordinación en sus movimientos, rechazo a dibujar o escribir, o cualquier otro signo que preocupe o haga pensar que eso limita su relación con los demás, le provoca un miedo excesivo, o evita situaciones porque desconfía de su cuerpo.

En el Centro de Innovación Pedagógica (CIP Málaga), todos los jueves de 5.30 a 7 de la tarde, durante el mes de Mayo ofreceremos sesiones gratuitas de Educación Psicomotriz. El objetivo es que los padres tengan la oportunidad de acercarse y conocer de primera mano qué es la psicomotricidad, donde también podremos explicarles sus objetivos, la técnica y responder a cualquier duda. Lo impartimos Jugando en Familia (Montse y Ldia), ambas psicomotricistas formadas en el año 2013. De estos encuentros quedó inaugurado el primer grupo de psicomotricidad educativa que se renueva en Octubre/2015.

Si queréis saber más sobre el origen y la filosofía de trabajo de la Práctica Psicomotriz que desarrollamos, iniciada por Bernald Aucouturier y André Lapierre en Francia, hay infinidad de webs en internet, pero esta nos gusta especialmente porque viene muy bien explicada. También en  "nuestra biblioteca" podéis acceder a todos los libros de este ámbito de los que nos hemos nutrido. Para nosotras, los mejores son:
Lapierre, A. y Aucouturier, B. (1983) Simbología del movimiento. Ed. Científico-Médica.
Arnaiz, P. et al. (2008) La psicomotricidad en la escuela: una práctica preventiva y educativa. Ed. Aljibe

Para cualquier duda o interés respecto a las sesiones, por favor, no dudéis en contactar con nosotras.

Montserrat Reyes y Lidia García-Fresneda 


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11 ago 2014

El llanto del bebé: un acto de comunicación

Sergio, un bebé de 4 meses, está en el suelo sobre unas mantitas, boca arriba intentando alcanzar un juguete que está a su lado. Su madre pasa por delante de él de vez en cuando, se acerca, le sonríe y le habla en ese tono que a él tanto le gusta. Después de un rato inmerso en la investigación de lo que le rodea, de repente empieza a llorar. Su  madre acude pronto, lo toma en brazos, le habla despacito, lo balancea, le pregunta qué necesita. Pero ya se ha calmado, parece que era eso lo que necesitaba, un poco de contacto  físico.  Según Ronald Barr, pediatra e investigador del llanto en el niño en Montreal, lo que parece funcionar mejor es el simple contacto humano. 

El llanto es un medio que utiliza el bebé para comunicarse con su entorno. Los recién nacidos son biológica y evolutivamente dependientes de los adultos, están programados para comunicar sus necesidades en cuanto sienten un desequilibrio interno. Es por tanto necesario el establecimiento de un vínculo entre madre/padre-bebé para asegurar la supervivencia del pequeño. Somos principalmente las madres las que nos enlazamos con nuestro hijo, de manera que podemos sentir las necesidades de él como propias, lo que nos hace responder rápidamente para aliviar su estrés. Visto desde esta perspectiva, los bebés no lloran sin razón. Y menos aún, para fastidiar a sus padres.

Este llanto sólo tiene sentido si es respondido de forma eficiente por sus padres. Principalmente en las sociedades industrializadas, los padres tienen muchos problemas en el manejo del llanto de sus hijos, y es consulta frecuente a pediatras. Muchas familias acaban literalmente saturadas porque tiene un “bebé difícil”. Desde el punto de vista del recién nacido, sólo existen “padres difíciles” que, por alguna razón, no son capaces de cumplir eficientemente con su parte de la diada. ¿Pero por qué una respuesta que adaptativamente sirve para asegurar la supervivencia del ser humano es, en muchos casos,  fuente de estrés familiar? En casos extremos se crea en sus progenitores rechazo o incluso negligencia. 

El bebé está biológicamente adaptado a esperar un cuidado y un vínculo físico constante. Sin embargo, en las culturas desarrolladas los padres están optando por crear una relación de independencia mutua: llevan a los recién nacidos en carritos en vez de portarlos, los alimentan a intervalos regulares en vez de a demanda, consideran que responder rápidamente su llanto los hace dependientes y demandantes. 

Por un lado considero que no se puede simplemente decir “claro, es que esos no son buenos padres”. La dificultad para estar en sintonía con las necesidades de los bebés es algo muy frecuente. Vivimos dentro de una cultura que establece qué se requiere de cada uno de nosotros, qué es aceptado y qué no. Actualmente las sociedades “modernas” separan el trabajo de la casa, lo público de lo privado. Las madres se sienten  solas en sus casas, sin redes de ayuda y sin variedad en sus rutinas diarias. Muchas deben elegir entre estar con ellos en sus primeros meses o volver al trabajo, por lo que otros deben cuidar de sus hijos (ya sean los abuelos o las guarderías). Estas condiciones crean depresión y resentimiento en los padres,  lo cual tiene un efecto negativo en el desarrollo de sus hijos. Y por ende en el desarrollo de las culturas futuras. 

Por otro lado, también pienso que los padres deberíamos buscar más información sobre nuestras decisiones en la crianza de nuestros pequeños.  A veces nos dejamos llevar por la corriente, por lo que todos hacen, porque si se hace así no debe ser tan malo... Creemos en estilos de crianza basados en mitos sin ni siquiera cuestionarlos. Y además, hay pocas redes de apoyo para madres, tampoco hay tiempo porque hay que trabajar… Sin embargo, somos sólo nosotros, los padres, los que podemos hacer algo para ir cambiando este estilo social “avanzado” que no tiene en cuenta las necesidades de las familias, y mucho menos de los niños. 

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Fuente: 
SMALL, M.F. Our babies, ourselves. How biology and culture shape the way we parent.  Ed. Anchor Books (ebooks).

Montserrat Reyes

11 dic 2011

El juego simbólico

“Mira mamá, un guante” dice Leandro, de 27 meses,  mientras le muestra a su madre su mano metida en una pequeña bolsa. Y sentándose a horcajadas sobre el brazo del sofá murmura “rum, rum, soy un motorista”. Coloca un muñeco de Pocoyo delante de él y le susurra que van de paseo.



"Mira mamá soy Nadal"
Según Piaget, este tipo de juegos ocurre alrededor de los dos años. Se caracteriza porque el niño  es capaz de ser o hacer cualquier cosa a través de su imaginación y fantasía: todo un salto en su desarrollo psicológico. Y en su inteligencia: pensar está íntimamente relacionado con imaginar. Cuando planificamos nuestras acciones o resolvemos un problema estamos, en definitiva, imaginando las alternativas y situaciones posibles.   

Hasta entonces se ocupaba de conocer las cualidades del mundo que lo rodeaba mediante la percepción de sus sentidos y el movimiento. El juego consistía en experimentar con las características físicas de los objetos y de su propio cuerpo: ¿siempre que lanzo el muñeco cae al suelo? ¿qué pasa si golpeo la olla con la cuchara?...

En las primeras etapas del juego simbólico  las acciones suelen ser aisladas. Valdría el ejemplo de María, de dos años, que diciendo que su bebé tiene hambre le introduce una cucharita en su boca.  Una vez su muñeca está alimentada, finaliza el juego. Más adelante ocurren combinaciones en secuencias: María baña a su muñeca, la viste, le da de comer y la acuna para dormir.

¿Qué otras conductas ocurren a esta edad que se relacionan con el surgimiento del juego simbólico?
1.       Explosión del lenguaje. Aumenta su vocabulario y mejora la articulación de la palabra. Habla lo que piensa (o lo que hace).
2.       Capacidad de representar. Es capaz de distanciarse de la realidad y representar mentalmente algo que ocurrió en otro momento.
3.       Sentido de su individualidad. Comienza a referirse a sí mismo como “yo”. Explora su independencia (creando inevitablemente conflictos con los adultos).

¿Cómo influye el juego simbólico en el desarrollo del niño?
1.       Desarrollo de la socialización. Facilita el conocimiento de los roles sociales, las relaciones familiares, de las diferentes profesiones.
2.       Desarrollo emocional. Piaget sostenía que este tipo de juegos ofrece al niño una oportunidad para resolver conflictos “si el niño tiene miedo a un perro, las cosas se arreglarán  en un juego simbólico, en el que los perros dejan de ser malos y los niños se hacen valientes”.
3.       Desarrollo cognitivo.  En el juego simbólico más elaborado (combinación de secuencias) se pone en marcha un proceso importante de comunicación, intercambio de ideas, declaración de intenciones…  

Al observar a nuestros hijos jugando a “hacer como si” obtenemos una valiosa información de cómo son, sus miedos, conflictos, preocupaciones, deseos…  No está de más sentarnos cerca de ellos, aunque intentando no intervenir. Y mucho menos criticarles o dirigirles. Si quieren que participemos, así lo hacemos, pero dejemos  sean ellos los que  dirijan el juego. Los padres, sin darnos cuenta, podemos enviarles información de que “así no es, se hace así”, cuando la fantasía y la imaginación ¡son libres!

Por otro lado, también las actitudes y costumbres de los adultos pueden verse reflejadas en su juego simbólico: cuando hace de mamá y frunce el ceño al darle de comer al bebé, cuando hace de papá y eleva la voz leyendo el periódico… Es una oportunidad para saber cómo nos ve nuestro hijo.

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Montserrat Reyes

24 sept 2011

Etapa de Producción. Fase Anal (18 Meses- 3 Años)


La principal característica de esta etapa es un impulso vital de autonomía. Los padres advertimos claramente el momento en el que empiezan a responder con un “no” a nuestras peticiones. Antes no ocurría, aceptaban de buen grado cualquier situación ofrecida “ahora a comer, ahora te voy a bañar, ahora vamos a la calle”. Y es que el conocimiento y dominio de su cuerpo se ha ampliado de forma significativa: andar, correr, arrojar, patear, subir, bajar, comer sólo, quitarse la ropa….. Esta necesidad de independencia trae consigo un deseo de responder a su voluntad casi inmediatamente; si ésta no es satisfecha cuando ellos lo requieren, vivenciamos las tan temidas pataletas.  Se produce en esta fase un choque de voluntades entre padres e hijos: comenzamos  a poner los primeros límites. 

Todas estas reacciones tan tediosas para los padres son normales y deseables para su sano desarrollo.  Alrededor de los 2 años surgen impulsos de autonomía y diferenciación. A raíz de aquí formarán su primer registro de poder personal  (yo puedo, yo sé, tengo valor). El ser conscientes de esta delicada fase nos ayuda a ser pacientes y amorosos (aunque a veces nos traicione el cansancio y no lo seamos tanto; lo importante es no mantener una actitud de reprobación y crítica constante).  Debemos tener cuidado con etiquetarlos (ahora y siempre) “es un protestón”, “es un llorón”… o hacerlos sentir culpables “me sacas los nervios de quicio”,  “estoy cansada de ti”…

En cuanto a los límites, cabe recordar que todavía tienen una limitada capacidad para asimilar y recordar órdenes; quizás tengamos que repetirle la misma regla varias veces para que pueda integrarla. Los padres debemos practicar una firmeza… amorosa. 

Otra característica de esta etapa tiene que ver con la higiene y aseo personal. Una de las primeras proezas absolutamente personales que los niños realizan es el control urinario y de la expulsión de heces. Y anhelan ser reconocidos por lo que producen y por su capacidad de dominio sobre lo que desean.  Este período sensible exige, también apoyo, comprensión y paciencia. Debe ser un proceso fluido, sin presiones y angustias paternas. Siempre que se garanticen estas premisas, el logro definitivo del control de los esfínteres ocurrirá cuando su sistema neuronal esté maduro para esta habilidad. 

Quizás las madres notemos que nuestro hijo se pega de forma  insistente a nuestras faldas, requiere nuestros brazos más a menudo y le cuesta mucho despegarse. Puede que también observemos algo más de apego a su objeto de transición (chupete, peluche, mantita…), que lo sienten como algo que forma parte de sí mismos  y les da seguridad.  Y es que en su “descubrir el mundo” y desplegar su autonomía surge un  miedo a lo desconocido y a separarse de aquello que conoce y tanto quiere. Así que frases como “tiene mamitis” o “está demasiado pegado” dichas con la intención de expresar que algo va mal están fuera de lugar. Es normal requieran ese apego y no debemos etiquetarlos y hacerlos sentir mal por un impulso innato que poseen y que no pueden ni debieran evitar.  
 

Juegos para la Fase de Producción (F. Anal)

En esta fase nace el arte y la creatividad. Buscan la aceptación y aprobación de sus logros individuales. A partir de los 18 meses surge un deseo de pintar, dibujar.
1.    Colocar papel continuo sobre una pared. Ofrécele ceras para que raye y pinte. Permítele que utilice la mano que quiera. Si le ofreces dos colores puede que dibuje con ambas manos a la vez. Está pintando con el brazo, desde el hombro.
2.    Coloca un papel o cartulinas amplias en el suelo. Permítele que pinte con las ceras. Rayas y garabatos. Está pintando con el antebrazo, desde el codo.
3.    Cuando tenga alrededor de 3 años, puede sentarse en una silla delante de una mesa y colocar un papel sobre ella.  Está pintando con la mano.

Sus fantasías de explorar sus primeros productos (heces y orina) pueden ser sublimadas jugando con agua, arena, barro, plastilina.
1.    Mezcla agua con harina y jugad con la masa.
2.    En la playa puede jugar con arena seca o a hacer castillos mezclando agua con arena.
3.    Plastilina de colores (las hay comestibles).
4.    Con espaguetis cocidos (y fríos): permítele meter las manos en la olla para que amase y meta los dedos entre ellos.
5.    Te puede ayudar a lavar un trapo en un barreño, jugando con la espuma, estrujando el trapo…

Ya que en esta fase ocurren los primeros registros de suciedad-limpieza y sentido estético, podemos concluir los anteriores juegos invitándoles a ayudarnos a recoger y limpiar. 

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Montserrat Reyes

20 sept 2011

Etapa de Incorporación. Fase Oral (RNacido-18 Meses)

En la entrada anterior introduje el tema de las etapas del desarrollo psicológico humano. Hablé de la primera (Fase de Sustentación) que abarca desde la concepción hasta los primeros días de vida. Expongo ahora de la 2ª etapa, llamada de Incorporación, ya que el bebé recibe e incorpora el mundo a su alrededor.

Todos observamos con fascinación como un recién nacido tan sensible y delicado, en pocos meses será capaz de desplazarse por sí mismo, alcanzar y manipular aquello que desea y expresarse (a través de gestos o lenguaje rudimentarios). EL bebé no está pasivo, sino receptivo. Este magnífico desarrollo tiene lugar gracias al cuidado alimentario y afectivo que recibe, sin los cualesl no podría sobrevivir. En los primeros meses de vida, la fusión madre-bebé es tan intensa que éste no se siente un ser separado de ella.

Según expone Evania Reicher, los primeros registros de vínculo, confianza en sus cuidadores y proximidad quedan grabados en el cuerpo y psique del bebé generando sentimientos posteriores de fe en la vida, en los demás y en uno mismo. En la fase oral, el bebé incorpora el mundo, no sólo el alimento (esencial para sobrevivir), sino el afecto y amor de sus padres. Algunos estudios realizados con bebés y niños en orfanatos que han sido bien alimentados, pero que no recibieron afecto o contacto físico de sus cuidadores, crecieron con problemas no sólo emocionales, sino también físicos (Winnicott).

Erikson define el concepto de "confianza básica" que se genera en la etapa oral: el bebé es estimulado a crecer mediante la confianza que posee en la madre y sus cuidadores. Gracias a esta confianza experimenta, se arriesga, en definitiva, crece. Aquí nace la aptitud de autoconfianza y fe en la vida.

Otras experiencia importante para los bebés de esta etapa es el "reconocimiento mutuo": ser percibido y reconocido como un ser único digno de respeto. Naciendo la aptitud de reconocimiento del otro, esencial para el respeto en las relaciones humanas. También es gérmen del desarrollo de la autoestima.

Un dato físico a tener en cuenta es que el bebé conoce el mundo a través de la exploración oral. Cuando la motricidad y sensibilidad fina todavía está en desarrollo, la boca el ofrece la experiencia idónea para hacerse una idea de lo que le rodea: el seno materno que el ofrece amor y alimento, las características de los objetos (duro/blando, frío/caliente, grande/pequeño...) y el entrenamiento de sus motricidad fina (precisión en agarrar lo que ve y quiere, llevárselo a la boca, darle vueltas...).

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Montserrat Reyes



18 sept 2011

Etapas del Desarrollo Psicológico Intantil

Siento importante dedicar parte de este blog a hablar de las fases del desarrollo infantil, no tanto de los logros motrices, como de su evolución psicológica y emocional. Las ideas que expongo a continuación están extraídas del libro “Infancia, la edad sagrada” de Evania Reichert, basadas en teorías de Freud, Reich, Winnicott, Erikcson, Naranjo y Maturana.

Como hoy ya sabemos debido a los últimos descubrimientos de la neurociencia (aunque esto  ya lo defendieron la psicología y el psicoanálisis a principios del siglo pasado), los tres primeros años de vida son decisivos para la formación del cerebro y la personalidad futura. La conexión entre las neuronas cerebrales depende de un ambiente afectuoso y estimulante.  Cada fase del desarrollo infantil requiere de un ambiente adecuado (estímulos y afecto)  para que florezcan nuevas aptitudes físicas y psicológicas. 

Conociendo las características esenciales de estas fases o periodos sensibles, permitiendo que nuestros hijos las expresen y vivencien sin impedimentos morales o sociales, contribuimos a un sano desarrollo de su personalidad. Evitaremos sentirnos inseguros al no entender su comportamiento y tender a emitir juicios despectivos y aceptados popularmente como “los niños saben mucho”, “si lo cojo se acostumbrará a los brazos”, “tiene mamitis”, “es un cabezón”; “siempre quiere salirse con la suya”...


Reichert habla de 6 periodos, que abarcan desde la gestación hasta el ingreso en la adolescencia. 

1.    Periodo de Sustentación. (Gestación, parto y primeros días de vida)
4.    Periodo de Identificación (3-6Años)
5.    Periodo de Estructuración (6-12Años)
6.    Ingreso en la Adolescencia

De acuerdo con los objetivos de este blog, hablaré brevemente del primer período y más profundamente del segundo y tercero,  los cuales abarcan desde el nacimiento hasta los 3 años. Los siguientes salen de nuestro propósito. 

Período de sustentación. Que las emociones y vivencias de una gestante son percibidas por su bebé en el interior del útero es ya una certeza. Tanto si la madre desea o no a su futuro bebé, si vive el embarazo con tranquilidad o ansiedad son aspectos que se transmiten a través del cordón umbilical que los une. De hecho comparten un mismo organismo. A partir de la semana 28 el cerebro ya procesa las informaciones auditivas. La piel es el principal medio de comunicación en la vida intrauterina: es envuelto por el líquido amniótico y a medida que crece aumenta su contacto con las paredes uterinas. Durante el nacimiento su superficie corporal percibe presiones y contactos nuevos.  Al nacer, y durante los primeros días de vida, el recién nacido necesita recrear lo que vivía dentro del útero: sonidos suaves del entorno, la voz de su madre y el contacto de toda su superficie corporal con el cuerpo de su madre para escuchar su corazón y olerla. Además de alimentación: la succión de la leche materna el permite, de hecho, abarcar las anteriores sensaciones de contacto, olor y escucha.

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Montserrat Reyes