18 sept. 2019

MI HIJO LEO A LOS 3 MESES (14 semanas + 5 días)

Mi hijo Leo a las 14 semanas (+5)

Ya ha aprendido a emitir grititos. Es una pasada, yo me parto de risa. Gorgogea y grita y es súper bonito oírlo. A veces llamo a mi madre a Cádiz para que lo oiga. Lleva así unos 4 ó 5 días. Así podemos mantenernos en una conversación eterna Leo y yo. Yo lo imito y él sigue y sigue gritando. Cuando está contento de vernos o porque le hacemos alguna carantoña, suele gritar. También hace gorgogeos para llamar nuestra atención. Si, por ejemplo, está en la hamaca a mi lado y yo en el ordenador, empieza a hacer soniditos y se mueve mucho. Cuando yo le miro y le digo cosas, para y se ríe.

Sigue con sus manos en la boca, ambas juntas, en posición de plegaria. Le he comprado un sonajero con un sonido suave que parece le gusta algo más que los demás de sonido estándar. Aún así, sigue prefiriendo las caras a los juguetes.
Yo le canto mucho y tengo siempre puesto en el PC o en la radio de su habitación canciones infantiles. Me las estoy aprendiendo para cantárselas sin que la música esté puesta. Le encanta que le cante las canciones y que lo acompañe con gestos. Se ríe mucho.
Las dos últimas noches ha dormido bastante mal. Hemos optado por turnárnoslo, al menos ahora que hay días libres y su padre no tiene que levantarse temprano. Hace dos noches dormí unas 4 horas y fueron en mi parte de descanso. Cuando a las 3.30 de la mañana fui a su cama, estuve despierta hasta las 9 que nos levantamos. Se despierta mucho retorciéndose y con gases. Parece que chupar su chupete le alivia, pero si se le cae se despierta al momento. Anoche fue mucho mejor, durmió en 3 tandas de 3 horas.
Su padre juega mucho con él y se le cae la baba. Lo echa mucho de menos cuando va al curso. Es cierto que Leo se parece a su padre, pero muchas veces lo veo parecido a mi padre. Ahora está bien gordito y tiene cara de papa, como yo le digo. El color de sus ojos todavía no está definido, pero creo que serán de color marrón claro. Sigue con su carita risueña, sonríe con mucha facilidad y eso me enamora.
Ya no llevo la cuenta de cuándo y cuánto me pide de biberón. Estoy un poco más tranquila, pero salir y tener que llevarme un bibi me estresa un poco. Si pienso que cada vez tengo menos leche me estreso, si no lo pienso lo llevo mejor. 
Noto que me mira mucho, me sigue con la mirada a todos lados. Y no sólo cuando está sentado en la hamaca, sino cuando está con su padre, o con mi hermano o su Tita Carolina. Está con ellos, pero no los mira, me mira y me busca a mí. Con su padre, cuando además de estar a su lado le dice cositas y juega con él, si olvida mirarme. Pero si no le hace mucho caso y sólo lo tiene en brazos, me busca a mí porque sabe que yo le digo muchas cositas y juego con él.
Le encanta que le den besitos, se queda bien quieto recibiéndolos. Yo le doy besitos en la cara y en el cuello, él los recibe con una gran sonrisa mientras dura el ataque de besos. Cuando paro, abre los ojos y me busca.  Si sigo besándolo, lo recibe encantado.



Montserrat Reyes


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16 sept. 2019

MI HIJO LEO A LOS 3 MESES (13 semanas + 6 días)

Mi hijo Leo a las 13 semanas (+6)
Leo sigue utilizando constantemente sus manos. Lo que más agarra y se lleva a la boca es su mantita de conejo, la que va sujetando el chupete. Si le pongo un sonajero delante de su cara y sus brazos están en cruz, no hace por cogerlo, sólo cuando se lo acerco a su mano. 
Desde hace tres días "habla mucho", es como si quisiera contarte algo “ah ah ah ah” y si  le contesto él sigue hablándome. 
Durante el fin de semana hemos estado en Cádiz. Allí se ha portado muy bien, como siempre, bien tranquilito y quejándose sólo cuando tiene hambre o sueño. Me llevé el fular Minsá y lo he utilizado para dormirlo. Me encanta llevarlo en el fular, lo siento ahí bien cerquita de mí. Parece que a él también le gusta pues no suele quejarse. Se queda dormidito cada vez que me lo cuelgo.
Toda mi familia acudió a verlo a casa de mi abuela el sábado. En algún momento llegamos a ser 25 personas allí. Mis tías lo alabaron mucho, por su tranquilidad y su sonrisa perenne. Durante el fin de semana, su padre y yo aprovechamos a salir ambos días a pasear los dos solitos. 
Hoy le hice el ejercicio del giro y parece que aguantó un poco más, a los 3 minutos aproximadamente empezó a quejarse y le di la vuelta. Lo bañé esta mañana y me encanta pues no se queja, sonríe como siempre y está muuuuy guapo.
Cuando me despierto por la mañana con sus soniditos me encanta quedarme un rato en la cama con él besándole. Parece que le gusta que le den besitos pues sonríe sin parar. Me gusta poner nuestras caras bien juntitas y yo decirte lo contenta que estoy por ser su madre y lo maravilloso que él es. Él parece que intenta tocarme con sus manitas y lo veo tan contento cuando me ve y le digo cosas que quisiera abrazarlo eternamente. 
Sigue durmiendo relativamente poco durante las noches. Practicamos colecho, con cuna en disecar. Me explico, que entre toma y toma apenas dura más de 3 horas. Eso me cansa bastante. Pero mirándolo desde otro punto, se queda dormido sobre las 22h y nos levantamos a eso de las 10h. El último tramo de la mañana, más o menos de 7 a 10, lo paso poniéndole el chupete que se le cae entre sueños y se queja. 
Ayer fuimos a su segunda sesión de masaje. Trabajamos el abdomen y creo que no le gustó tanto como las piernas. Lo he corroborado esta mañana cuando se lo he hecho, parece tampoco le gustó mucho. Durante la semana pasada todos los días le hice el masaje de piernas y tras el masaje se quedaba dormidito.
Durante los dos últimos días me ha pedido más biberón que de costumbre. Anoche a las 2 le di un bibi y hacía muchas semanas que nunca le daba durante la noche. Esta mañana se ha tomado 120cc, cuando llevaba más de dos semanas tomando sólo dos tomas de 60cc al día. En fin, intento ser flexible y adaptarme a la situación.

Montserrat Reyes


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15 sept. 2019

MI HIJO LEO A LOS 3 MESES (13 semanas)

Mi hijo Leo a las 13 semanas 

Leo ha dado un salto en su desarrollo. Observo que ya agarra objetos y se los lleva a la boca. Claro que los objetos se los tiene que encontrar en el camino o yo ponérselos delante. Antes de ello, cuando todavía no echaba mano a nada, yo ponía mi carita muy cerca de la suya (sobre todo al despertarnos en la mañana) y notaba (es que a veces no se sabe si es intento de él o es que las manos se mueven involuntariamente) que intentaba tocarme la cara.  Sigue metiéndose las manos en la boca, generalmente dos dedos, el pulgar e índice o el índice y medio.  Las manos las mueve mucho, las entrecruza, se agarra una mano con la otra y se la mente en la boca, mueve los dedos. A veces le dejo la mantita del chupete sobre su barriguita, entonces lo agarra y lo atrae hacia su boca. 

Hace dos días fuimos a nuestra primera clase de masajes. El primero fue el de piernas. Como tenía que estar desnudo, se hizo pipí y manchó la toalla que llevaba. Durante el masaje apenas me miró, sólo miraba a su lado izquierdo donde estaba Candela, una niña un mes mayor que él que también recibía el masaje de su madre.  He seguido haciendo el masaje todas las mañanas desde entonces (2 veces) y luego se queda frito. 
Otra cosa que observo es que cuando quiere que le hagamos caso (por ejemplo, si está a nuestros pies en la hamaca) nos llama con sus gestitos. Cuando le miro y le digo cositas entonces se ríe mucho, como siempre. Ahí mantenemos una conversación de gestos y él siempre sonriendo. 
Prácticamente todos los días lo saco de paseo. Hoy hemos ido a la Policía, luego al Materno y luego a casa María a recoger el fular. Se porta muy bien. Suele dormir todo el tiempo que va en el coche y también en la manduca. Es decir, hoy las tres horas que he estado fuera ha estado durmiendo todo el tiempo, sólo despertaba cuando lo sacaba o metía en el coche.
Hoy hicimos el ejercicio del giro y por primera vez no le ayudé con los brazos, él solo los sacó de debajo de su pecho y se apoyó en sus codos. Sigue protestando un poco al minuto o así de estar boca abajo, pero mientras tanto tiene su cabeza bien derechita y la gira un poquito. 
Montserrat Reyes

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10 sept. 2019

MI HIJO LEO A LOS 2 MESES (12 semanas + 3 días)

Mi hijo Leo a las 12 semanas (+3)

Hoy hemos ido Ángela (que tiene casi también 2 meses), Lidia (su mamá), Leo y yo a la librería “Donde habitan los cuentos” para oír el cuentacuentos. Hoy fue El flautista de Hamelin. Le he comprado a Leo dos cuentos, pero será para cuando sea un poco más mayor. Luego Leo y yo hemos ido al supermercado con su padre. Leo ha estado todo el tiempo que ha pasado en el coche, en su cochecito o en la manduca durmiendo. Es siempre así, duerme en todos estos sitios

Son las siete de la tarde y todavía no me ha pedido bibi. No sé, igual es hoy el primer día que pasa sin bibi desde hace más de un mes y medio. Se pasa todo el día con sus manos en la boca, se chupa los dedos con ansia, sin tener que ver con el hambre (le pongo el pecho o le doy bibi y no quiere nada). Ojalá se vaya normalizando la lactancia materna.
Siempre está sonriendo, es algo que me vuelve loca. Se despierta por las mañanas riéndose. Si lo despierto porque tenemos que salir, sonríe desde que lo saco de la cama, mientras lo visto y cuando nos vamos. Es un encanto. Claro que yo no dejo de decirle cosas, así me responde sonriendo. 
No le gusta estar boca abajo. Yo le hago el ejercicio del giro y lo dejo un rato boba abajo. Él mantiene su cabeza levantada, con los codos apoyados, pero protestando todo el tiempo. De hecho no suele descansar la cabeza, si lo hiciera quizás no protestaba tanto.  
Le gusta mucho ser mecido. Así suele quedarse dormido. Ahora está en su hamaca y yo lo mezo con el pie mientras escribo. Si paro protesta. Se entretiene con sus manos. Por las noches lo cojo en brazos un rato para que se adormezca y luego lo echo en su cuna. Se queda dormido rápidamente. Cuando se despierta en mitad de la noche, raramente llora. Simplemente hace ruiditos y ahí es cuando yo me despierto y le doy pecho. Es un niño bastante tranquilo. Cuando está bien dormido, tanto si es alguna siesta diurna como el sueño nocturno, suele echar sus brazos para arriba, es decir, a ambos lados de su cabeza estando boca arriba. Eso significa que está bien dormido. Otra forma de sueño profundo es su brazo sobre su cara en caso de que esté de lado. Boca abajo raramente ha dormido.
Me encanta estar con él y cuando me despierto y lo veo a mi lado soy la madre más feliz. No me imagino separada de él. No quiero separarme de él por ahora. De hecho estoy viendo cómo hacer para no volver al trabajo en Enero cuando acabe la baja maternal, sino más tarde. Cuando pienso que estará conmigo, con nosotros, el resto de nuestras vidas, me lleno de alegría. 


Montserrat Reyes




9 sept. 2019

MI HIJO LEO A L0S 2 MESES (12 semanas + 2 días)

Mi hijo Leo a las 12 semanas (+2) 

Mi hijo Leo cumple 3 meses la próxima semana y es ante todo muy risueño. Pasa todo el día sonriendo, no suele hacerlo estando solo (es decir, ahí en su hamaquita o tendido, él solo con sus circunstancias), sino cuando le hablamos o cantamos. Hay dos palabras que yo le digo, que aunque se las diga sin que él me esté mirando, sonríe: “ajjjjjjjo, ajjjjjjjjo” y “tiki-tiki”, así pronunciadas con un tono muy agudo.  Y le hablo acercando mi cara mucho a la suya, él se parte de la risa. Una de las primeras fotos que le hice y que mandé a sus abuelos y su tío Juan (y que ambos tienen enmarcadas en la casa), fue tomada a las 7 semanas. Todo un simpaticón, sonríe a todo el mundo que le habla. 

Es la primera vez que me pongo a escribir sobre las habilidades y logros de Leo. Ya tiene casi tres meses, así que de una voy a intentar escribir todo lo que ha ido haciendo desde que nació.
Con mi padre, su abuelo Manolo, Leo se lo pasa muy bien. Mi padre le habla muchiiiiiiiiiísimo, y Leo le suele responder con sonrisas y su típica tertulia. Yo me río mucho con sus tertulias, porque si le dices “ajjjjjjjjjjjjo” él, literalmente responde “ajjjjjjjjjjjjjo”. Se nota que quiere repetirlo y a mí me encanta entablar con él esta típica “tertulia del bebé”. Con mi madre también se ríe mucho, pues ella le habla agudamente y eso a él le gusta. 
Leo usa chupete casi desde la primera semana de nacimiento. Yo había leído que era mejor dárselo después del primer mes para que no confundiera la tetina del chupete con el pezón y lo chupara mal. Pero cuando tuve grietas varios días después de su nacimiento, utilicé el chupete para que dejara querer mi pecho como chupete, ya que yo lloraba cada vez que mamaba. Fueron unos días muy duros y lo pasé bastante mal, las grietas son muuuuuy dolorosas y cuando notaba que él tenía hambre y necesitaba mamar, no hallaba como retrasar el momento de sentarme y ponérmelo al pecho. En fin, fueron momentos duros. Y luego, con el tema de que pesaba poco y del frenillo, vaya pesadilla. Ahora ya lo llevo mejor y de hecho parece que está disminuyendo las veces que me pide biberón. Espero que, como me dijeron, cuando le crezca más la cabeza y el frenillo se “estire” logre mamar de forma que me saque toda la leche que él necesita. Ya no lo peso cada semana, como empecé a hacer al mes y medio, ya que a esas alturas pesaba lo mismo que al nacer. Ha ido cogiendo muy bien el peso y al menos eso ya está superado y no me preocupa. Hoy, por ejemplo, sólo ha querido tomar un biberón (todo un record, desde que empecé con los suplementes siempre le he dado al menos dos y a veces hasta 5).
A Leo lo bañamos prácticamente todas las noches. En la bañera de Adriana, una redonda que según dicen es buena para los cólicos. Leo no ha tenido cólicos. La bañera lo mantiene sentado y su espalda, culito y pies tocan partes de la bañera. A él le gusta el baño pues no llora. A su padre le gusta que al menos un par de veces durante el baño inmersa su cabeza. A mí me da mucha cosa, pero aunque no parezca que lo disfruta, él no llora. La hora de enjuagarle la cabeza también es muy divertida, le cae el agua por la frente, él cierra los ojos, lame el agua, pero no llora. Hoy ha sido el primer día que me he bañado con él. Llené la bañera y los dos dentro. Ha sido muy divertido, él se lo ha pasado bien, no ha llorado y hemos tenido una de sus tertulias. 
Leo llora poco. Sólo lo hace cuando tiene hambre (cuando no saca leche del pecho, o cuando dándole un biberón se lo saco de la boca para que descanse) o sueño. Pero es bastante paciente: si llora por hambre y yo tengo que prepararle otro bibi, él llora un poco pero se calmará al instante y esperará sin llorar. Cuando el bibi llega, se lo mete en la boca con desesperación. Ya lo hemos dejado dos veces sólo con mis padres (3 horas cada vez) y según ellos Leo fue todo un encanto, no lloró nada e intentaba llamar su atención para que ellos le hablaran. Otra cosa respecto al bibi, cuando Leo está lleno para de beber y listo. Es que el otro día me dijo una matrona que los niños toman el bibi que le den y más, todo lo que le echen. Con Leo no es cierto, supongo que será porque yo le doy a demanda, lo que quiere cuando quiere. No tengo horarios para lactar ni cantidades de biberón para darle.
Leo fija mucho la mirada en la gente. Lo hace desde las 6 ó 7 semanas. No sé si será porque le he puesto muchas veces las fichas en blanco y negro de Fodor. Pero cuando le hablas te sostiene la mirada durante mucho tiempo. Sin embargo, si le pongo juguetes colgantes delante no hace ni caso, prácticamente ni los mira. El móvil de la cuna no le despierta el mayor interés. Sin embargo me sigue si me muevo por la casa. En cuando a los sonidos tampoco gira la cabeza con los sonajeros, pero sí cuando le hablo desde algún lado o cuando hay golpes. A Leo le encanta mirar la tele, cosa que a mí no me mola mucho pues oí que son demasiados estímulos para un bebé, muchas imágenes  apareciendo en poco tiempo que los bebés no saben ni pueden procesar. 
Bueno, seguiré en otro momento, ya que acaba de quedarse dormido y yo me acuesto cuando él lo hace, pues durante la noche se despierta un par de veces y la primera tanda es la que más duerme, que no suele ser más de 4 horas. Cuando se despierta me lo traigo a la cama (él duerme en una cuna junto a nuestra cama, a mi lado, con un lateral quitado, es decir, es una cuna en sidecar) y le doy el pecho tendida. Siempre suelen ser los dos pechos, ya que por su frenillo, cuando el pecho se vacía parece que no tiene mucha habilidad para seguir chupando de manera que yo siga produciendo. Bueno, hasta otro momento. Me encanta hablar de él, es un ser maravilloso y no me imagino mi vida sin él. Es lo mejor que la vida me ha dado hasta ahora. Disfruto siendo madre y haciendo cosas por y para él. Es mi amor. 

Montserrat Reyes

24 abr. 2017

Reflejos Primitivos y desarrollo armonioso

Montse y yo hemos hecho un curso de reflejos primitivos. Hace bastante tiempo que el tema nos resulta atractivo y la razón es que al profundizar en los reflejos hemos empezado a encontrar respuestas a algunos de los problemas psicomotrices del bebé que hasta ahora nos traían de cabeza: ¿por qué muchos bebés no se lanzan al gateo, aunque parecen preparados para ello? ¿Por qué no se sientan solos, o les da miedo voltearse de boca abajo a boca arriba? La respuesta puede estar en los reflejos primitivos. Lo más interesante no es que puedan explicar el porqué, sino sobre todo que ofrecen soluciones para que ese bebé siga desarrollándose sin saltarse etapas.

Los reflejos primitivos están presentes al nacer el bebé y le ayudan a sobrevivir los primeros meses. Sin embargo para que el pequeño pueda seguir evolucionando llega un momento en el que tienen que desaparecer o inhibirse, y los problemas llegan cuando el reflejo no se inhibe, es decir, sigue activo. ¿Por qué ocurre esto? En general, en niños sanos, por todo lo que ya hemos explicado en otros artículos de este blog El abuso de las sillitas, los maxicosis, los andadores, pero sobre todo la falta de libertad de movimiento en los primeros meses, suele tener consecuencias en el desarrollo motor, al principio, y en otras áreas como la atención, más adelante.

Para quien quiera saber algo más de los reflejos primitivos, os dejo a continuación un artículo que publiqué hace unos años en la revista Ser Padres.


Los reflejos del bebé
Respiramos gracias a un reflejo, parpadeamos gracias a otro, y si una mosca se posa en nuestro brazo la espantamos sin darnos siquiera cuenta. ¿Es eso a lo que nos referimos cuando hablamos de los reflejos del bebé? Sí y no. Los llamados reflejos primitivos son reflejos, sí, pero exclusivos del bebé y se diferencian de los demás en que no son para toda la vida. Cumplen una función específica, evolucionan y se inhiben. ¿Qué hacen, cómo funcionan?
Cómo funcionan
Cualquier embarazada que empiece a leer sobre cómo ha de poner el bebé la boca para mamar, se desanima: ¿cómo conseguirá que el bebé coloque la lengua de esa particular manera, un poquito fuera, pero ahuecada… cómo conseguir que después abra mucho la boca y coja justo la porción de areola correcta? No debería preocuparse, en realidad, porque el bebé nace con un reflejo, el de succión, que garantiza que lo hará por sí solo si se le deja tranquilo en contacto con el cuerpo y el olor de la madre. No hay que meterle el pecho en la boca, ni pellizcar el pezón para que entre lo justo… Su reflejo es mucho más preciso que todo nuestro conocimiento.
Imaginemos que llegamos a un nuevo trabajo cuyo funcionamiento desconocemos por completo. Pero hay cosas tan importantes que no pueden esperar a que aprendamos a hacerlas. ¿Qué ocurriría si pudiéramos hacer automáticamente (y sin saber cómo) el trabajo más urgente mientras aprendemos el funcionamiento del sistema? Pues así, más o menos, funcionan algunos reflejos del recién nacido.
Hay muchas cosas que el bebé necesita para sobrevivir pero su cerebro inmaduro no tiene capacidad de ordenar, ni sus músculos de ejecutar voluntariamente. Mientras desarrolla las conexiones neuronales necesarias toma el control su cerebro más antiguo y pone en marcha un programa que activa automáticamente ciertos comportamientos en presencia de determinados estímulos. Hasta que aprende. Antes de los cuatro meses el bebé puede succionar cuando quiere. El reflejo ha quedado integrado en este acto voluntario.
“Son conductas protectoras o de supervivencia”, apunta Trinidad Cosano, logopeda y experta en reflejos primitivos. Los reflejos permiten que el bebé se adapte a un nuevo mundo en el que se enfrenta a la gravedad, a la necesidad de alimentarse, a la separación, a los peligros.
El martillo y la rodilla
Hay reflejos cuya función no tenemos tan clara como la del reflejo de succión. Por ejemplo el de marcha, ése que el pediatra testa cuando pone al bebé sobre la mesa y éste sube un pie y luego otro, como si caminara. ¿Para qué le sirve este reflejo al bebé, qué nos dice? Aquí nos remitimos al martillo y la rodilla. Cuando el médico golpea nuestra rodilla y la pierna sale disparada hacia delante (¡qué sorpresa!) está testando no cómo funciona la rodilla, sino nuestro sistema nervioso.
Así que cuando el pediatra coge al bebé de dos meses por las axilas y lo hace “caminar” comprueba a través de ese reflejo activo que el sistema nervioso del bebé posee la información y estructura necesaria para, meses más tarde, permitir que el bebé camine. A los dos meses, normalmente, este reflejo ha desaparecido. No se trata de empezar a andar ya. Pero la estructura que lo permitirá está.
¿Cuáles son algunos de los principales reflejos del bebé, qué función tienen, cuándo aparecen y desaparecen, cómo favorecerlos? ¿Podemos encontrar problemas?
Algunos reflejos del bebé
Reflejo de Moro: A todos nos ha sorprendido: de repente ante un movimiento un poco más brusco o un ruido fuerte el bebé se levanta instantáneamente, abre los brazos y las piernas hacia fuera, realiza una inspiración rápida y (esto no lo vemos) libera las hormonas del estrés; después pliega los brazos y las piernas y puede terminar en un estallido de llanto si la impresión ha sido muy fuerte. Esta respuesta es como si se accionara una palanca de emergencia, cuenta Sally Goddall en su libro “Reflejos, aprendizaje y comportamiento”. Se cree que se pone en marcha ante un peligro, y como mecanismo de supervivencia en los primeros meses parece que sirve para adaptarse a los cambios (ruido o movimiento fuertes), también para alertar y pedir ayuda; se le considera precursor del futuro patrón de lucha-huida. Aparece a las nueve semanas en el útero y se inhibe entre los 2 y los 4 meses, que es sustituido por el reflejo de sobresalto o Reflejo de Strauss.
Reflejo palmar de agarre: Nos hace gracia cuando le acercamos nuestra pulsera y él la agarra con tal fuerza que, si tiramos de ella, podemos levantarlo. “¡Mira qué fuerte!”, decimos. Muchos monos viajan agarrados de sus madres gracias a este reflejo, y durante mucho tiempo se pensó que era vestigio de nuestro pasado primate. Pero no es sólo eso. El reflejo palmar hace que durante los primeros meses, en los que el niño no tiene ningún control de sus extremidades, vaya ejercitando la mano. Si no fuera por este reflejo el bebé casi no movería la mano. Entre los 2 y los 3 meses, cuando el bebé empieza a agarrar voluntariamente, se integra. Los movimientos y estimulación de la mano están directamente relacionados con el desarrollo de la inteligencia del niño.


Reflejo tónico asimétrico cervical, o el espadachín de esgrima. Cuando el bebé tumbado boca arriba gira la cabeza hacia un lado, estira ese brazo y esa pierna, y flexiona el brazo y pierna contrarios. Parece un espadachín. Es un gran ejercicio para aumentar el tono muscular de uno y otro lado del cuerpo, tiene una gran influencia en el desarrollo del equilibrio y también se relaciona con el desarrollo de la coordinación ojo-mano. Este reflejo debe integrarse o inhibirse para que el bebé pueda gatear con soltura. Aparece ya en el útero y suele inhibirse hacia los 6 meses de vida.


 
Reflejo de búsqueda, aparece en el útero entre las semanas 24 y 28, y se inhibe a los 3-4 meses de vida. Al tocar suavemente la mejilla el bebé girará la cabeza y abrirá la boca, con la lengua fuera, preparado para succionar. Un bebé recién nacido no puede llevarse el alimento a la boca, pero este reflejo le ayuda a dirigir su cabeza hacia el alimento y hacerse con él. El reflejo de búsqueda se une al de succión y al de deglución para garantizar que el bebé se alimenta correctamente.



Reflejo espinal de Galant, aparece a las 20 semanas de la concepción y se integra (o inhibe) entre los 3 y los 9 meses después de nacer. Cuando el bebé está boca abajo y le tocamos a un lado de la columna, gira la cadera hacia el lado que tocamos. Se piensa que ayuda al bebé a bajar por el canal del parto, y es importante en el desarrollo del equilibrio.


Tónico laberíntico, relacionado con la posición fetal. Ayuda al niño a adaptarse a las nuevas condiciones gravitacionales. El reflejo hace lo siguiente: cuando el niño está tumbado y flexiona la cabeza hacia delante, los brazos y las piernas se flexionan también hacia delante, en postura fetal; cuando estira la cabeza hacia atrás, el cuerpo se estira entero. Mueve todo el cuerpo solo con la cabeza y consigue una posición de mayor equilibrio. Se activa, como el de Moro, por aspectos relacionados con el sistema vestibular: un sonido fuerte, el movimiento de la cabeza, un movimiento brusco en el espacio, lo ponen en marcha. Debería estar integrado a los 3-4 meses de nacer.

Reflejo de Landau: al mes de vida, o antes, el bebé que está boca abajo en la cuna empezará a levantar la cabeza, y pocas semanas después cuando eleve la cabeza también elevará el pecho. Hacia los cuatro meses, elevará cabeza, tronco y piernas. Es un reflejo que favorece el tono muscular de cuello y columna, un tono fundamental para cuando el bebé empieza a tener control sobre los movimientos de su cuerpo. Además permite al bebé que está boca abajo que se le queden las manos libres, para explorar mejor su alrededor.
Reflejo de Babinski, se desarrolla en el primer mes y debería inhibirse hacia los 2 años. Cuando trazamos una línea en la parte externa de la planta del pie, desde el talon hasta el meñique, el niño extiende todos los dedos del pie en abanico. Prepara los pies del bebé para andar. La estimulación natural de la planta del pie, en contacto con las superficies y texturas de la vida diaria, ayuda a su integración.
Evolución de los reflejos
Para que el bebe pueda alcanzar un control voluntario de su cuerpo todos estos reflejos han de ser integrados en la conducta. Tienen su función, que normalmente termina cuando son sustituidos por movimientos voluntarios, es decir, cuando el cerebro superior toma el mando. Si persisten dificultan que el niño adquiera destrezas necesarias. No son como el parpadeo, que lo necesitamos para siempre.
El bebé busca instintivamente la forma de estimular esos reflejos. ¿Podemos nosotros favorecer su maduración e integración? Sí. ¿Cómo? “A través del juego y la libertad de movimiento”, apunta Trinidad Cosano.
Lo hacemos de forma instintiva cuando ponemos nuestro dedo en la mano del bebé de un mes, sorprendidos por la fuerza con la que lo agarra. “¡Mira!”, decimos a los demás. Cada vez que hacemos eso estamos ayudando a madurar al reflejo de agarre.
Cada vez que le damos el pecho o el biberón, y lo dejamos junto a su mejilla para ver cómo se gira y lo toma, estamos favoreciendo la maduración del reflejo de búsqueda, de succión y de deglución. Cada vez que lo dejamos boca abajo en el suelo y jugamos junto a él, el de arrastre…
Cada vez que le ponemos unos zapatitos que no necesita estamos dificultando que integre el reflejo plantar, o de Babinski, cada vez que lo dejamos en una hamaquita sin posibilidad de moverse libremente, estamos dificultando que integre todos los reflejos relacionados con la postura y el movimiento… Acompañarlo estimulando su curiosidad y a través del contacto es muy importante. Porque, ¿qué ocurre si no integra un reflejo?
¿Problemas?
Los reflejos que se mantienen activos más allá del tiempo correspondiente pueden convertirse en un problema. Si nuestro hijo de 5 años se pone en clara alerta cada vez que ve a un extraño, se tensa físicamente, da unos pasos hacia atrás, es extremadamente tímido ante cualquier situación nueva, necesita un espacio de seguridad a su alrededor y seguimos diciendo “es que extraña mucho”… Es posible que tenga un reflejo sin integrar, el que coloquialmente conocemos como de miedo paralizador, que aparece y se integra dentro del útero y se convierte en un problema cuando el niño tiene ya cuerpo y herramientas para adentrarse a explorar el mundo.
Ocurre también con los reflejos relacionados con el movimiento: si el niño no integra el reflejo espinal de Galant, por ejemplo, ése que le hace girar la cadera y la cabeza hacia el mismo lado cuando se toca un lado de la columna, es posible que sea un niño con dificultad para quedarse quieto y que cualquier roce –la ropa, la silla- desencadene el movimiento.
Nos preguntamos, ¿cómo podemos saber que no ha integrado un reflejo? “Los padres son los primeros en darse cuenta de que algo no va bien”, apunta Cosano. “Sólo han de dejarse llevar por el sentido común”, afirma. Cuando un bebé no integra un reflejo, se nota en su movimiento, especialmente, y en su comportamiento también (la falta de integración de ciertos reflejos genera mucha irritabilidad, por ejemplo). Algunas veces esas dificultades que no sabemos bien a qué atribuir pueden estar relacionadas con reflejos activos. Es posible que encontremos respuestas en contacto con un profesional de la atención temprana con formación específica en reflejos.
Lidia García-Fresneda

Asesora: Trinidad Cosano, logopeda especializada en atención temprana, experta en reflejos primitivos. (www.centrosiete.es)
Publicado en la revista Ser Padres

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Fotos extraídas del libro:
GODDARD, S. (2005) Reflejos, aprendizaje y comportamiento. Ed. Vida K.

12 abr. 2016

¿Existe la Psicomotricidad Educativa en los colegios de Málaga?


La "asignatura" Psicomotricidad puede o no estar incluida en el currículo de cada colegio. En los públicos suele impartirse en Educación Infantil, y en los privados cada colegio es libre de incluirla. Aún así, esta palabra tiene significados confusos. La mayoría de los padres, profesores y escuelas la consideran un especie de educación física, donde se trabaja sobre el aspecto físico del niño, una manera de entrenar habilidades motoras. Algunos incluyen además aspectos relacionados con los sentidos, de manera que experimentan con sensaciones, principalmente musicales y táctiles. En estos casos la asignatura debería llamarse Motricidad.

Sin embargo, la nueva pedagogía nos muestra que en el aprendizaje, y por lo tanto en el desarrollo del niño no existe una separación entre lo físico y lo emocional. Y aquí se unen las dos partes de nuestro concepto: psico-motricidad. Es decir, aprendemos a raíz de lo que nos mueve emocionalmente , a través del cuerpo, en un ambiente social. Nosotras proponemos la implantación de esta actividad, trabajando las 4 dimensiones (física, emocional, cognitiva y social) en cada escuela. Esta denominada Psicomotricidad Educativa es algo que ya se ha instaurado en muchos colegios de Cataluña, Madrid y País Vasco.

André Lapierre y Bernard Aucouturier crearon esta pedagogía de lo corporal basada en su trabajo con niños. Sus bases son : aprendemos lo que vivenciamos y aprendemos lo que nos gusta. Por eso el punto de partida es el juego libre y espontáneo, el que nace del deseo. Así que, algunos pueden pensar apenas deber haber diferencia entre esta actividad y jugar en el parque.

Sin embargo hay muchas y muy significativas:

1. Contexto espacial con material bien definido: para juegos de seguridad profunda, de experimentación sensoriomotriz, simbólico, de reglas.
2. Contexto temporal con rituales: de entrada, de expresividad motriz, de representación y de salida.
3. Reglas de comportamiento: cuidar del material, de los demás y de nosotros mismos.
4. Presencia del psicomotricista, que está disponible sin juzgar ni culpabilizar.
5. Método de observación: como el niño se relación con los demás, con el espacio, con los materiales.
6. Propuesta de intervención: desde la observación desarrollamos una propuesta que apoye al niño en la consecución de sus potencialidades.
7. Comunicación fluida con los padres
8. Es deseable una comunicación con sus profesores, para intercambiar opiniones y puntos de vista desde otros contextos.
En este contexto cada niño juega de acuerdo con su propia forma de ver la vida y verse a sí mismo; observando su juego tenemos acceso a sus sentimientos (emocional), sus habilidades y destrezas (motor), sus conocimientos (cognitivo) y su forma de verse y relacionarse (social).

Cada vez se evidencian más casos de niños con bloqueos cognitivos, problemas de aprendizaje y comportamiento. Se observa en ellos carencias afectivas y alteraciones en el desarrollo psicomotor. La ausencia de la posibilidad de expresividad y experimentación a través del movimiento, limita al niño la elaboración de procesos mentales necesarios para el desarrollo global. El espacio de la sala de psicomotricidad y la metodología de intervención que se utiliza permiten al niño vivir sus experiencias desde el placer el movimiento al placer de pensar. La sala se convierte en un lugar preventivo de posibles problemas de aprendizaje, ya que es un ambiente donde se posibilita la comunicación, la creatividad y el acceso al pensamiento lógico.


Montserrat Reyes


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Bibliografía:
LAPIERRE, A. y AUCOUTURIER, B. (1983) Simbología del movimiento. Ed. Científico-Médica.  ARNAIZ, P. et al. (2008) La psicomotricidad en la escuela: un práctica preventiva y educativa. Ed. Aljibe.