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15 mar 2013

Experimentando los juegos para bebés 6-12 meses

Adjunto la entrada en un blog llamado "Canela, Bach y otro aromas", donde una mamá novata, amante de la música, el arte, la decoración... experimenta nuestras propuestas con su bebé. Y al final añade una selección de juguetes bastante interesantes:


Juegos y juguetes para esta semana.Nueva propuesta de juegos para disfrutar juntos y una selección de juguetes de primera calidad.


LOS JUEGOS 
Encontramos la inspiración en  las propuestas del excelente blog Jugando en Familia.
Está especializado en el desarrollo global del niño de 0 a 3 años y proponen juegos donde participen padres e hijos, con el fin de proporcionarles estímulos que satisfagan sus necesidades.Tras poner en práctica sus propuestas, cambia el modo de compartir el tiempo de juego y resulta emocionante ser testigo de los avances, del placer del juego, de tantos momentos tan enriquecedores.Se trata de juegos basados en el nivel de desarrollo de la visión, audición, comunicación, psiscomotricidad fina y gruesa de bebés de 6 a 12 meses.

CARRERA A GATAS
"Una vez que empiece a gatear, favorece este acto cada vez que puedas. Déjalo en el suelo la mayor parte del tiempo y permite que investigue no sólo su alrededor, sino qué cosas nuevas puede hacer su cuerpo ¡ahora que parece que se mueve solo!. El gateo influye de manera decisiva en la visión, la audición, la conexión de los hemisferios cerebrales, el sistema nervioso y la percepción de su propio cuerpo.

Juega con él a hacer carreras a gatas, se lo pasará en grande y  reirá a carcajadas, sobre todo y añades el efecto cucutás y de vez en cuando te escondes (déjale que te vea un poco, ya sea porque estás detrás de una cortina semi-transparente o porque ve la mitad de tu cuerpo tras el sofá) y preguntas en voz alta dónde está tu precioso niño. Gatea por debajo de la mesa y sorteando obstáculos. "
CARTÓN AGUJEREADO
 "Cuando observes que se interesa por coger los granos de arroz o las pelusas de tu jersey, puedes fabricar tu mismo un trozo de cartón agujereado de tal forma que por los agujeros quepan sus dedos. Esta actividad les fascina y con ella experimentan la tercera dimensión".
POMPAS DE JABÓN
"Fabrica o comprar un bote de pompas de jabón. Si se mantiene sentado en el suelo con la espalda recta querrá alcanzarlos con la mano, seguirá con la vista y la cabeza cómo caen al suelo, intentará cogerlos una vez han explotado sobre el suelo."
¿DÓNDE ESTÁ MI NIÑO?
 "Colocas una tela semitransparente entre tu bebé y tú (más adelante puedes colocarla sobre su cabeza) y preguntas “¿dónde está mi Pablo?”, y retirándola dices “aquí está”. Notarás cuándo tu bebé es capaz de aceptar una tela totalmente opaca entre él y tú. Antes de los 9M, cuando un objeto desaparece del campo visual, deja de existir para el niño. Hacia los 9M conserva una imagen de un objeto que ha desaparecido."
SONIDOS DE LA CASA
"Cuando estés utilizando la batidora, el secador o la lavadora esté centrifugando se mostrará interesado por esos ruidos extraños y quizás hasta algo desagradables. Muéstrale que la casa también tiene su propia música: la puerta o el cajón cuando se cierran, la cama o la silla cuando son arrastradas, la cacerola cuando cae al suelo".

LOS JUGUETES
Junto a esta propuesta de juegos, añadimos una selección de juguetes de jugarijugar, un proyecto fabuloso cuyo descubrimiento compartí en enero , lleno de propuestas de calidad, que va  mucho más allá de la venta de juguetes. La web ofrece diferentes opciones de búsqueda:por edad,  en función de  aquello a lo que le guste jugar y todo tipo de selecciones especiales ( abuelos y abuelas, viajes, niños  y niñas con discapacidad).Ofrecen amplia información sobre las distintas fases de desarrollo y las características recomendadas para los juguetes, así como las grandes líneas pedagógicas que sustentan el diseño de los mismos.Y por si eso no fuera bastante, desarrollan servicios geniales como el tuppertoys o el préstamo de juguetes.

La selección de hoy para preciosidades de 1 a 3 años.







A disfrutar de un fin de semana lleno de juegos y juguetes de calidad, de achuchones y  cosquillas, de siestas juntos y paseos al sol.












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A qué jugamos hoy

Montserrat Reyes

11 dic 2011

El juego simbólico

“Mira mamá, un guante” dice Leandro, de 27 meses,  mientras le muestra a su madre su mano metida en una pequeña bolsa. Y sentándose a horcajadas sobre el brazo del sofá murmura “rum, rum, soy un motorista”. Coloca un muñeco de Pocoyo delante de él y le susurra que van de paseo.



"Mira mamá soy Nadal"
Según Piaget, este tipo de juegos ocurre alrededor de los dos años. Se caracteriza porque el niño  es capaz de ser o hacer cualquier cosa a través de su imaginación y fantasía: todo un salto en su desarrollo psicológico. Y en su inteligencia: pensar está íntimamente relacionado con imaginar. Cuando planificamos nuestras acciones o resolvemos un problema estamos, en definitiva, imaginando las alternativas y situaciones posibles.   

Hasta entonces se ocupaba de conocer las cualidades del mundo que lo rodeaba mediante la percepción de sus sentidos y el movimiento. El juego consistía en experimentar con las características físicas de los objetos y de su propio cuerpo: ¿siempre que lanzo el muñeco cae al suelo? ¿qué pasa si golpeo la olla con la cuchara?...

En las primeras etapas del juego simbólico  las acciones suelen ser aisladas. Valdría el ejemplo de María, de dos años, que diciendo que su bebé tiene hambre le introduce una cucharita en su boca.  Una vez su muñeca está alimentada, finaliza el juego. Más adelante ocurren combinaciones en secuencias: María baña a su muñeca, la viste, le da de comer y la acuna para dormir.

¿Qué otras conductas ocurren a esta edad que se relacionan con el surgimiento del juego simbólico?
1.       Explosión del lenguaje. Aumenta su vocabulario y mejora la articulación de la palabra. Habla lo que piensa (o lo que hace).
2.       Capacidad de representar. Es capaz de distanciarse de la realidad y representar mentalmente algo que ocurrió en otro momento.
3.       Sentido de su individualidad. Comienza a referirse a sí mismo como “yo”. Explora su independencia (creando inevitablemente conflictos con los adultos).

¿Cómo influye el juego simbólico en el desarrollo del niño?
1.       Desarrollo de la socialización. Facilita el conocimiento de los roles sociales, las relaciones familiares, de las diferentes profesiones.
2.       Desarrollo emocional. Piaget sostenía que este tipo de juegos ofrece al niño una oportunidad para resolver conflictos “si el niño tiene miedo a un perro, las cosas se arreglarán  en un juego simbólico, en el que los perros dejan de ser malos y los niños se hacen valientes”.
3.       Desarrollo cognitivo.  En el juego simbólico más elaborado (combinación de secuencias) se pone en marcha un proceso importante de comunicación, intercambio de ideas, declaración de intenciones…  

Al observar a nuestros hijos jugando a “hacer como si” obtenemos una valiosa información de cómo son, sus miedos, conflictos, preocupaciones, deseos…  No está de más sentarnos cerca de ellos, aunque intentando no intervenir. Y mucho menos criticarles o dirigirles. Si quieren que participemos, así lo hacemos, pero dejemos  sean ellos los que  dirijan el juego. Los padres, sin darnos cuenta, podemos enviarles información de que “así no es, se hace así”, cuando la fantasía y la imaginación ¡son libres!

Por otro lado, también las actitudes y costumbres de los adultos pueden verse reflejadas en su juego simbólico: cuando hace de mamá y frunce el ceño al darle de comer al bebé, cuando hace de papá y eleva la voz leyendo el periódico… Es una oportunidad para saber cómo nos ve nuestro hijo.

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Montserrat Reyes

3 dic 2011

Juegos: cognición en niños de 18-24 meses


Según Piaget, antes de los dos años, el bebé se encuentra en el Estadio Sensoriomotor. Tiene una limitada capacidad para representar mentalmente la realidad, por lo que su inteligencia se sustenta en percepciones y movimientos. Su pensamiento se manifiesta en actos sobre el presente. Su desarrollo intelectual se expresa al establecer relaciones causales que le ayudan a adaptarse al medio que le rodea (si le doy al interruptor se enciende la luz, cada vez que lanzo un objeto éste cae al suelo, si lloro mi mamá me atiende).

El siguiente Estadio, el denominado Preoperatorio, empieza alrededor de los dos años (Piaget). Con la aparición del lenguaje y el desarrollo de la función simbólica, se producen modificación en el desarrollo intelectual: el niño empieza a representar en su mente los datos de la realidad. Ya no hace falta que la acción esté ocurriendo ahora mismo para obtener una información que actúe sobre su proceso cognitivo.

Todos aquellos juegos que estimulan el lenguaje, la sociabilidad y la permanencia de una acción o imagen mental actúan sobre su función intelectual. El juego imitativo y simbólico (“hacer como si”), el juego de asociaciones, aquellos donde aprenden palabras nuevas…



1.    Juego de las parejas
A  los 20-22 meses puedes iniciar el juego de las parejas: con cartulina de colores y pegatinas fabrica tres parejas: sentados sobre el suelo, uno frente al otro preséntale una tarjeta y dile que ahí hay un perro (quizás ya conoce ese animal así que puedes preguntarle qué es y  tu hijo te lo dirá) y la colocas sobre el suelo; le presentas la segunda y la tercera, colocándolas una junto a la otra. Ahora le enseñas cada pareja en el mismo orden  y la colocas bajo su igual. A partir de aquí, puedes presentarle las parejas en distinto orden y que él te diga dónde está su igual. Más adelante añade más parejas, a los dos años podrá hacerlo con 6 ó 7 a la vez y cambiarlas cada día.
2.    Emparejando objetos
En vez de utilizar imágenes ahora podemos jugar con objetos reales. Coge tres cucharas y dile cómo se llaman;  finge que estás comiendo, deja que coja una cuchara. Ahora le enseñas tres tenedores; finge que estás comiendo; deja que coja un tenedor. Ahora dile que te de una cuchara y luego el tenedor. Pon los 6 cubiertos sobre la mesa delante de tu hijo y dile que te de una cuchara, luego un tenedor.
3.    Juegos con colores
Como en el juego de las parejas (1),  utiliza tarjetas de colores pero sin pegatinas. Muéstrale los colores primarios: rojo, amarillo y azul.  Juega a emparejarlas. Aprovecha además vuestros paseos para nombrarle estos tres colores: en los coches, las motos, las verduras, la comida empaquetada… Cuando observes que ya los conoce, ve añadiendo un color cada vez.
4.    El juego de los sonidos
Si tienes varios botes de plástico parecidos a los de rollos de película fotográfica, puedes meter materiales pequeños que hagan ruidos diferentes: arroz, arena, una canica, botones… Séllalos bien para que no se abran a ser manipulados por tu hijo. Muéstrale cómo se agitan y el sonido que tienen “suave…shhhh, fuerte….shhhh”. Si un bote no tiene nada dentro será el sonido del silencio. Permítele que los toque y agite, podrá experimentar que el que suena más fuerte quizás pesa más que el que suena suave.
5.    Debajo de dónde está
Consigue tres cajitas o cubos pequeños. Tu hijo y tú sentados en el suelo uno frente al otro. Muéstrale los cubos boca abajo, de manera que no vea qué hay dentro. Levanta uno y coloca dentro un pequeño juguete (un muñequito). Mueve los cubos despacio y pregúntale dónde está el muñequito. Al principio, si no entiende el juego, enséñale dónde está el juguete; lo entenderá rápido y le encantará jugar a averiguar dónde se movió el muñequito.
Con las tarjetas con pegatinas puedes hacer este mismo juego: le enseñas tres tarjetas, una a una vais diciendo cómo se llama lo que veis, pero al colocarlo en el suelo lo haces boca abajo. Al principio, sin moverlas, pregúntale dónde está el perro, o el gato o el ratón. Cuando lo entienda, mueve las tarjetas colocadas boca abajo antes de preguntarle por un animalito en concreto.
6.    Linterna
En una habitación a oscuras, sienta a tu hijo en tu regazo y enciende una linterna. Muévela despacio por la habitación a la vez que le nombras y describes aquello que vas enfocando. Quizás sea él quien lo vaya nombrando. Deja ahora que sea tu hijo quien tome la linterna y enfoque aquello que le interesa; describe lo que ves.
7.    Caja de juguetes inteligentes
En una caja de zapatos mete varios juguetes “inteligentes”: una marioneta, una pelota que flota,  una caja de música con bailarina, un trapecista… y cualquier tipo de juguete que sorprenda al niño con sus movimientos. Será un momento especial, se lo enseñas cada día, en el mismo sitio, con gran expectación. Le sacas los juguetes uno a uno y le enseñas lo que hacen. Si alguno no se puede tocar por ser delicado se lo dices e irá aprendido a tolerar este tipo de frustración. Si se lo enseñas siempre en el mismo orden, en pocos días te dirá el nombre del que le toca salir cuando estés guardando el anterior.
Marioneta: haz que ande por el suelo, que se suba a su pierna, su hombro, que le dé un beso. Nombra cada parte de su cuerpo sobre la que pasea.
La pelota que flota. Soplando por un tubo de madera, una pelota de corcho es impulsada hacia arriba y se mantiene flotando. Les crea expectación verla flotar y querrán cogerla. Si tienen destreza puedes dejarlo que lo haga y que la coloque de nuevo en su sitio para verla flotar de nuevo.
Caja de música. Ver a la bailarina (o los patitos) bailar les mantiene muy atentos. Si le dejas coger la muñeca para volverla a colocar (no es tan fácil, el imán que la mantiene dando vueltas puede ser difícil de localizar), practica con su motricidad fina y el perseverar ante las dificultades.
El trapecista. Hecho generalmente de madera, cuando apretamos la parte inferior del trapecio, el trapecista sube y hace piruetas. Enséñale “arriba y abajo”. Cuando él te lo pida, súbelo o bájalo.
8.    Títeres
Inventar historias con títeres es algo que les divierte mucho. Puedes utilizar uno o dos títeres de mano y contarle una historia en la que tu hijo sea uno de los protagonistas; o que cuente algún relato con el que tu hijo se sienta identificado. Existen además los títeres de dedos que posibilita aumentar los personajes del cuento. Deja que tu hijo también se coloque alguno que participe en la narración.
9.    Juego simbólico.
Es la edad apropiada para empezar a jugar “a las muñecas”.  Si tiene un muñeco preferido, cuando estéis almorzando sentáoslo al lado y haced como que le dais de comer. Le gustará especialmente llevarlo de paseo en el carrito. Otra forma de juego simbólico se da cuando toma la escoba  y sobre ella te dice que es un caballo. 


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Montserrat Reyes

30 ago 2011

De vacaciones con mi hijo de 24 meses ¿qué juegos nos llevamos?

Nos vamos de vacaciones durante tres semanas. Hay que calcular bien qué nos llevamos porque las aerolíneas te cobran por cada gramo de sobrepeso. Lo más importante es la ropa, considerando que nos vamos a un país donde la temperatura media en verano son 20 grados... y el paraguas también lo incluimos. ¿Qué juguetes elegimos para mi hijo? Le pregunto y responde "shi" a todo, así que opto por echarle los que últimamente utiliza a todas horas: su motito amarilla y su avión, además de un cuentito de Pocoyó.

Llegamos a nuestro destino. Leo se entretiene con todo,  principalmente con cada rincón del apartamento donde nos alojamos. La motito no la veo casi desde el día que llegamos. El avión deja de emitir su sonidito de despeGue porque lo echó a la bañera llena. Al cuento le desaparecieron tres hojas. Decido comprarle algunos juegos adecuados a su etapa evolutiva y encuentro uno que estuvimos a punto de fabricar para el Taller de Juegos, pero éste lo encuentro ideal :

1. Pescando todo tipo de peces.
Consta de un recipiente cuadrado de madera con un dibujo del fondo del mar en la base de su superficie interna. Y dentro unos peces de madera con un pequeño trozo de hierro en medio. Una especie de caña de pescar con un imán en el extremo de la cuerda.  La fauna marina incluye: una foca, un cangrejo, un delfín, una ballena, un pez (inespecífico), un tiburón y una estrella de mar.

Es la primera vez que se lo presento. Le muestro cómo se juega. Al principio agarra directamente el extremo-imán de la cuerda e intenta penetrarlo en los animales marinos. "Suave, suave, sólo apóyalo".  En sucesivos intentos va dominado el arte de sostener la caña y desde ahí dirigir la cuerda para "pescar" cualquier pez. Siempre los vamos nombrando. Al principio pescaba uno y lo nombrábamos. Ahora lo nombramos y luego lo pesca.

2. Lego.
Paseando por la ciudad encontramos un LegoLand.  Entramos emocionados y le compro un juego de pocas piezas y grandes, parecido a uno que nos regalaron. No pasa nada, menos mal que es Lego y podemos unir cuantas piezas queramos, qué suerte.  Como en casa Leo se entretiene en hacer torres, no se le da mal, una sobre otra y otra y otra.
Le fabrico un avión y juego a hacerlo volar. Todavía no se interesa por intentar montar un muro ya que necesita unir piezas en horizontal... es demasiado pequeño para eso, aunque pronto empezará a colocar cubos uno detrás de otros y formar un tren. Y bien, como sabe nombrar los colores, pero todavía le cuesta identificarlos,  jugamos a amontonarlos por colores. Además, a esta edad, si bien saben nombrar los números (del 1 al 10 o más) sólo entienden los conceptos de 1 y muchos.

3. Libro-puzle
 
A Leo le gustan mucho los puzles. Encontré un cuento donde se debían encajar distintos animales en su página correspondiente: la página de las vacas (dos dibujadas y dos huecos), la de los cerditos (tres dibujados y dos huecos), la de los patos (dos dibujados y dos huecos libres)  y la de las ovejas (tres dibujadas y dos huecos). Los huecos no tenían su animal dibujado debajo, lo que dificulta su localización y posicionamiento.

Este tipo de cuento-puzle también promueve el entendimiento de la "clasificación": cada animal va con su grupo de animales que son iguales. Nombrarle los animales y expresar los sonidos que emiten es algo que todos los padres hacemos. Y finalmente cada página describe los nombres de éstos.

4. Emparejando
Finalmente no pude resistir comprar este último juego, si bien lo tengo en casa (hecho por mí). Lo utilizaré para los Grupos de Juegos. Son parejas de dibujos hechos en madera: se guardan en un estuche de madera, como el dominó, muy coqueto. Cuando empecé a jugar con Leo hace 3 meses sólo utilizaba 3 ó 4 parejas con dibujos relacionados con su vida y que pudiera identificar: el gato (de vecino), el sapo (Pepe de CantaJuego), la moto (del tito) y la pelota (nuestra pelota). 1. Le mostraba cada dibujo y le pedía que me los nombrara. 2.Yo los iba colocando uno al lado del otro. 3. Luego volvía a sacarlos en el mismo orden, le pedía que los nombrara y que los colocara bajo el dibujo que fuera igual. Y así durante varios días.
Con el tiempo le enseño unos diez dibujos cada vez (cada día los cambio) y le muestro las parejas en distinto orden... algunas veces le muestro uno que no tiene pareja y se lo queda en la mano esperando a ver si aparece.

5. Ceras de colores y folios.
Esto no podía faltar, debería haberlos incluido en la maleta. No son difíciles de encontrar ni caros. Unos colores y unas hojas siempre deberían estar a su alcance. Sin embargo, lo mejor sería colocar un papel continuo en una pared de la casa y permitir que pinte todo lo que quiera: siempre dentro de los límites del papel. También se pueden colocar pegatinas sobre él y formar un dibujo.




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2 may 2011

Puzles: a partir del primer año

A mi hijo Leonardo le regalaron en su primer cumpleaños dos puzles. Conociendo sus habilidades manuales me preguntaba si realmente sería capaz de tener éxito en tan complicada tarea.  Y es que los hay de muchos tipos, adecuados cada uno a la etapa evolutiva del niño.

Con el término puzle me refiero a un juego de mesa cuyo objetivo es juntar distintas piezas planas para formar una figura, pero en su adaptación infantil: en este caso la colocación de piezas suele estar apoyada (facilitada) por un marco de madera que delimita la figura (o figuras, o paisaje).

Efectivamente antes de los 12 meses resulta complicado para un bebé colocar las piezas de un puzle. Está empezando a tener destreza en su reciente habilidad de soltar los objetos a voluntad, por lo tanto, intentar encajar esta pieza no es tarea fácil: requiere colocar la figura encima del hueco adecuado, ser capaz de soltar la pieza justo encima, y recolocarla en su lugar en caso de no haber acertado a la primera. Cuando ya dominan esta habilidad, después de haber ensayado durante varios meses metiendo objetos (y sacándolos) en un cajón y formando torres, podemos empezar con los puzles más sencillos. En los Grupos de Juegos solemos introducir los puzles en los grupos de 12-24 meses y 24-36 meses ¿en qué orden?
  • Entre los 12 y los 15 meses. Es aconsejable empezar con una tabla de madera con tres huecos: un círculo, un cuadrado y un triángulo. Sería ideal que cada pieza fuera de un color distinto, a ser posible los colores primarios: rojo, amarillo y azul. El círculo es el más fácil de colocar, ya que en cualquier posición entra. Por ello es bueno empezar dándole sólo la pieza redonda y tapar los demás huecos, así se verá reforzado por sus éxitos. A medida que practique este juego con vosotros, podéis introducir cambios y avances: darle el círculo y el cuadrado y notar si diferencia ambas figuras, ayudarle a encajar el cuadrado que requiere una precisión más exacta, dejar tapada sólo la figura del triángulo… Notaréis también cómo al principio colocará una pieza en su lugar y al tomar la siguiente la colocará encima de la ya encajada.
  • Alrededor del año y medio. Un siguiente paso consiste enseñarle un puzle de distintas figuras y separadas (por ejemplo, varios animales). Sería bueno que en el hueco que deja libre la pieza esté el mismo dibujo que la pieza, para así facilitar la identificación del lugar correcto. Cuando le presentemos el juego por primera vez es importante que en vez de empezar sacándole todas las piezas a la vez, las saquemos de una en una y sólo cuando la coloca sacar la siguiente. Cuando ya esta versión esté dominada se pueden sacar todas las piezas y que el niño vaya buscando su lugar, al principio probando todos los huecos y más tarde acertando sin vacilación. Una versión de este tipo de puzles es que no esté el dibujo formado en el hueco de la pieza, ya que esto requiere un nivel más alto de reconocimiento e identificación de la forma.
  • A  los 2 años. Este paso consiste en un puzle con un solo dibujo (un solo hueco en la tabla base) y varias piezas que encajan entre sí (3 ó 4). De nuevo, el más fácil será el que muestre en el hueco el mismo dibujo que aparecerá tras montar el puzle. De nuevo podemos presentarlo de la manera más fácil para ir introduciendo cambios que requieran una mayor concentración y destreza por su parte.
  • A lo largo de su tercer año de vida (de los 24 a los 36 meses) el niño irá siendo más hábil en esta tarea, por lo que al final de dicha etapa será capaz de hacer puzles de 10-16 piezas. Como en períodos anteriores, siempre habrá que empezar por los que tienen el dibujo completo ya debajo de las piezas.
Lo importante es que los padres y los hijos se lo pasen bien jugando con los puzles. No se trata de que sean capaces de hacerlo lo más pronto posible para demostrarnos que son muy inteligentes. Sí que estos juegos fomentan la concentración, la paciencia y la memoria. Pero lo importante no es que lo hagan perfecto, sino que practiquen, intenten, fallen, acierten o incluso inventen nuevas formas de montarlo.


Montserrat Reyes