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8 sept 2014

Libertad de movimiento... a todas las edades (O qué ocurre cuando no le decimos a los niños qué deben hacer)

Todos tenemos un poco de miedo al vacío. A no tener nada que hacer. Pensamos que si no nos organizamos bien no avanzaremos, no aprenderemos, no conseguiremos nada. Fruto de esa idea nacen las ajustadas programaciones, programaciones que lenta y subrepticiamente han ido colándose en todos los ámbitos de nuestra vida, incluyendo el tiempo de ocio.

Durante algunos veranos apunté a mi hijo en campamentos urbanos. Me daban una hojita de actividades apretadas que, cuando vi por primera vez, colmó todas mis ambiciones maternas: con una superactividad cada hora estaba claro que todas las necesidades de entretenimiento quedarían cubiertas. Un ejemplo real, de una mañana de campamento: fútbol, rocódromo, fama (baile), natación... ¿quién da más? Pero resultó que a mi hijo no le gustaron nada los campamentos, ni ese ni otras variedades que seguí probando. Yo me preguntaba... ¿qué falla en este planteamiento, con lo "guay" que parecen todas estas actividades?

Este verano he buscado un campamento familiar en el que compartir unos días con los niños, es decir un campamento pensado para familias con hijos. Lo busqué expresamente con actividades para todos los que íbamos (yo -madre-, Iván -12 años-, Ángela -4 años-). En casa estuvimos planeando todas aquellas actividades que nos ofrecía el programa y que haríamos juntos. Camino del campamento pasamos un par de días en Port Aventura, lo teníamos pendiente y disfrutamos mucho. Y después llegamos. Entonces ocurrió... ¿Qué pasó?

Que los niños se reunieron. Y empezaron a revelarse. Que nos dejaron a los padres, al menos el mío lo hizo, colgados con el geocatching, la biodanza y las canoas. Los veíamos ir y venir por el campamento, ahora con una invención, ahora con otra. Jugaban al fútbol, sí, o se escondían en el castillo, bajaban a la piscina o se subían a los columpios de los pequeños. Conforme avanzaban los días dejaron de comer con nosotros (comían juntos), y de asistir definitivamente a las actividades programadas. Iván, que era de los mayores, salía de la habitación a las 9 de la mañana y volvía a las 12 de la noche. Tras la primera decepción (¿no íbamos a descubrir juntos las estrellas en el taller de astronomía?) me di cuenta de que por fin le estaba ofreciendo la experiencia que necesitaba: libertad de movimiento, esa experiencia tan escasa y difícil de conseguir, sobre todo cuando se vive en una ciudad. Y con un extra, añadido sobre la marcha... ¡ningún plan!

"¿Qué ocurre cuando no le decimos al niño qué tiene que hacer, cuando no le hacemos propuestas?", preguntaba mi profesor de Psicomotricidad, José Ángel Rodríguez, en la primera clase que me dio. Pues ocurre que el niño juega a lo que de verdad quiere. Lo que de verdad le importa y le mueve. Por fin.

El día que volvíamos, Iván me dijo: "Me lo he pasado genial, mamá, ha sido lo mejor". Se notaba en su cara, en sus ojos, en su voz. "Mejor que Port Aventura", remató.

Lidia García-Fresneda

18 ago 2013

Baby Liv: girar sobre sí mismo y gatear







Estos son unos vídeos de un bebé llamada Liv haciendo lo que los bebés hacen durante su primer año de vida. Descubrir el suelo que hay bajo ellos, descubrir el soporte que el medio les da gracias al cual pueden moverse, repeticiones fruto de su curiosidad y exploración ... de forma que la acción se hace cada vez menos complicada y mas refinada.


This is a montage of a little baby named Liv doing what babies do during their first year of life.
Finding the floor under you, finding the support the environment gives you so that you can move, repetition that is driven by curiosity and exploration so that action can begin to be effortless and more refined.

This has been compiled from a year of footage taken in Whistler, BC.



2 abr 2013

Cómo influye el equilibrio en el desarrollo global del niño

Todos los padres lo sentimos y lo comentamos: dejar a los niños salir a la calle solos es muy peligroso, hay que ir siempre con ellos. Pero no todos los padres tienen ese tiempo, quizás ni las ganas. Si pudieran los niños salir solos, como hacíamos nosotros de pequeños... Pero las ciudades de hoy están pensadas para la circulación sobre ruedas, la sociedad exige muchas veces que ambos padres trabajen, la cultura de saber más y cuanto antes mejor hace que los niños deban enfocarse a muy temprana edad en alcanzar logros cognitivos en vez de ocupar su precioso tiempo en "jugar" en la calle.

Jugar, en definitiva, moverse durante los primeros años de la infancia es la base para un adecuado desarrollo emocional, cognitivo, social y por supuesto motriz. Y moverse da mucho placer en la infancia, precisamente porque es vital para su desarrollo global.  Para que un niño tenga éxito en su vida, no sólo a nivel escolar sino también social y personal, debe haber experimentado multitud de movimientos a través de su juego, al menos durante los 6 primeros años de su vida.


¿Y que tienen que ver los sentidos en todo esto? El niño se desarrolla y crece en función de las interacciones que establece con el medio donde vive, es decir, en función de los estímulos que recibe y las respuestas que genera para adaptarse a ellos. Estos estímulos entran en el organismo a través de los 7 sentidos. Quizás recuerde los básicos que nos enseñaron en la escuela: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Pero hay dos más, el propioceptivo y el vestibular. El primero nos informa del estado de nuestras articulaciones y músculos lo que nos ayuda a movernos. El sistema vestibular aporta conciencia de nuestro cuerpo, de donde nos encontramos en relación con el espacio y con la fuerza de la gravedad (equilibrio). Y está en estrecha relación con todos los demás sentidos, de manera que todas las sensaciones se procesan con referencia a la información vestibular. La relación que el niño tiene con su equilibrio define cómo experimenta el mundo y cómo se adapta a él, cómo se relaciona con los demás y consigo mismo. 

El orden en el que se desarrolla la integración de las sensaciones en el cerebro nos revela lo importante del sistema vestibular. El niño desarrolla primero los sentidos que le aportan información y conciencia de su propio cuerpo y la relación de éste con la gravedad de la tierra. A partir de ahí, los datos que aporta el sistema vestibular son esenciales para el desarrollo de la vista y el oído. La percepción visual que interviene en el acto de leer es el producto final de muchas de las actividades sensomotoras (los sentidos y el movimiento) básicas que practican los niños durante la infancia. Y lo mismo para todas las capacidades académicas y el proceso de madurez emocional (J. Ayres).

El niño debe "entrenar" su sistema vestibular, y por ende todos sus sentidos, durante su infancia... antes de aprender a leer, escribir, calcular. Experimentar su cuerpo en relación con la gravedad (que constantemente tenemos que vencer), su equilibrio, la conciencia de su cuerpo y de las direcciones en el espacio son vitales para su desarrollo cognitivo, emocional y social.  ¿Y cómo entrenan los niños su sistema vestibular?: arrastrándose, gateando, andando, saltando, trepando, tocando, arrojando, escalando, lanzándose, equilibrándose, manipulando, bailando, girando...en definitiva experimentando el mundo en movimiento. El crecimiento es movimiento.

Por lo tanto, que los niños no puedan pasar muchas horas de sus días en la calle jugando es un verdadero handicap para su desarrollo. "El sentido común" hace que deban estar en casa muchas de sus horas. Ahí dentro, con suerte jugarán a crear, manipular, pintar, alinear, colorear... en el peor de los casos jugarán a los videojuegos o verán la televisión. Pero la estimulación que se recibe en la calle, en la verdadera calle, de esas de "pueblo", donde hay superficies distintas (arena, piedrecitas, rocas, un muro medio derribado), árboles para trepar, un desnivel para subir o bajar, un bordillo para hacer equilibrio... no tiene comparación con la vida alineada, segura, organizada que la mayoría de los niños en nuestra sociedad actual. No es de extrañar la multitud de problemas de lectura, escritura y comportamiento que hoy en día se diagnostican.


Entradas relacionadas:
El niño bien equilibrado (S. Goddard)
El placer de moverse (B. Aucouturier)
La importancia del suelo en el desarrollo global del bebé
Placer sensoriomotor y aprendizaje (J. Ayres)


Montserrat Reyes

15 mar 2013

Experimentando los juegos para bebés 6-12 meses

Adjunto la entrada en un blog llamado "Canela, Bach y otro aromas", donde una mamá novata, amante de la música, el arte, la decoración... experimenta nuestras propuestas con su bebé. Y al final añade una selección de juguetes bastante interesantes:


Juegos y juguetes para esta semana.Nueva propuesta de juegos para disfrutar juntos y una selección de juguetes de primera calidad.


LOS JUEGOS 
Encontramos la inspiración en  las propuestas del excelente blog Jugando en Familia.
Está especializado en el desarrollo global del niño de 0 a 3 años y proponen juegos donde participen padres e hijos, con el fin de proporcionarles estímulos que satisfagan sus necesidades.Tras poner en práctica sus propuestas, cambia el modo de compartir el tiempo de juego y resulta emocionante ser testigo de los avances, del placer del juego, de tantos momentos tan enriquecedores.Se trata de juegos basados en el nivel de desarrollo de la visión, audición, comunicación, psiscomotricidad fina y gruesa de bebés de 6 a 12 meses.

CARRERA A GATAS
"Una vez que empiece a gatear, favorece este acto cada vez que puedas. Déjalo en el suelo la mayor parte del tiempo y permite que investigue no sólo su alrededor, sino qué cosas nuevas puede hacer su cuerpo ¡ahora que parece que se mueve solo!. El gateo influye de manera decisiva en la visión, la audición, la conexión de los hemisferios cerebrales, el sistema nervioso y la percepción de su propio cuerpo.

Juega con él a hacer carreras a gatas, se lo pasará en grande y  reirá a carcajadas, sobre todo y añades el efecto cucutás y de vez en cuando te escondes (déjale que te vea un poco, ya sea porque estás detrás de una cortina semi-transparente o porque ve la mitad de tu cuerpo tras el sofá) y preguntas en voz alta dónde está tu precioso niño. Gatea por debajo de la mesa y sorteando obstáculos. "
CARTÓN AGUJEREADO
 "Cuando observes que se interesa por coger los granos de arroz o las pelusas de tu jersey, puedes fabricar tu mismo un trozo de cartón agujereado de tal forma que por los agujeros quepan sus dedos. Esta actividad les fascina y con ella experimentan la tercera dimensión".
POMPAS DE JABÓN
"Fabrica o comprar un bote de pompas de jabón. Si se mantiene sentado en el suelo con la espalda recta querrá alcanzarlos con la mano, seguirá con la vista y la cabeza cómo caen al suelo, intentará cogerlos una vez han explotado sobre el suelo."
¿DÓNDE ESTÁ MI NIÑO?
 "Colocas una tela semitransparente entre tu bebé y tú (más adelante puedes colocarla sobre su cabeza) y preguntas “¿dónde está mi Pablo?”, y retirándola dices “aquí está”. Notarás cuándo tu bebé es capaz de aceptar una tela totalmente opaca entre él y tú. Antes de los 9M, cuando un objeto desaparece del campo visual, deja de existir para el niño. Hacia los 9M conserva una imagen de un objeto que ha desaparecido."
SONIDOS DE LA CASA
"Cuando estés utilizando la batidora, el secador o la lavadora esté centrifugando se mostrará interesado por esos ruidos extraños y quizás hasta algo desagradables. Muéstrale que la casa también tiene su propia música: la puerta o el cajón cuando se cierran, la cama o la silla cuando son arrastradas, la cacerola cuando cae al suelo".

LOS JUGUETES
Junto a esta propuesta de juegos, añadimos una selección de juguetes de jugarijugar, un proyecto fabuloso cuyo descubrimiento compartí en enero , lleno de propuestas de calidad, que va  mucho más allá de la venta de juguetes. La web ofrece diferentes opciones de búsqueda:por edad,  en función de  aquello a lo que le guste jugar y todo tipo de selecciones especiales ( abuelos y abuelas, viajes, niños  y niñas con discapacidad).Ofrecen amplia información sobre las distintas fases de desarrollo y las características recomendadas para los juguetes, así como las grandes líneas pedagógicas que sustentan el diseño de los mismos.Y por si eso no fuera bastante, desarrollan servicios geniales como el tuppertoys o el préstamo de juguetes.

La selección de hoy para preciosidades de 1 a 3 años.







A disfrutar de un fin de semana lleno de juegos y juguetes de calidad, de achuchones y  cosquillas, de siestas juntos y paseos al sol.












Entradas relacionadas:
A qué jugamos hoy

Montserrat Reyes

26 feb 2013

Placer sensoriomotor y aprendizaje

El crecimiento y el aprendizaje tienen que ver con el cerebro. Durante los primeros 6-7 años de vida el bebé/niño experimenta el mundo a través de su actividad motora y de las sensaciones vividas en su relación con los objetos y con los demás: estimulación visual, auditiva, táctil, olfativa, gustativa , propioceptiva (conciencia de su posición y movimiento) y vestibular (equilibrio y gravedad). Si los procesos sensomotores (sensaciones y actividad motriz) están bien integrados en el cerebro durante los primeros años de vida, el niño estará más capacitado para aprender destrezas mentales y sociales. Es decir, el aprendizaje escolar (matemáticas, escritura, comprensión de la lectura, habilidades sociales...) se sustenta en los procesos de movimiento y estimulación sensorial vividos antes de los 6-7 años.

Crecer consiste en adaptarse al medio donde vivimos. Cuando recibimos una o varias sensaciones el cerebro las organiza para elaborar una respuesta adaptada a la situación. Por ejemplo, cuando aprendemos a montar en bici, hay que integrar una gran cantidad de sensaciones (el sentido de la gravedad sobre nuestro cuerpo, el equilibro que se pierde, la visión de un obstáculo que queremos evitar...) y al principio nos resulta bastante complicado. Pero aún así, al día siguiente volvemos al placer de intentar dominar esa actividad que nos resulta todavía difícil. El ser humano está diseñado para disfrutar de las cosas que promueven nuestro desarrollo, el desarrollo de nuestro cerebro.

Dentro de todo niño existe un impulso natural a experimentar situaciones que le desafíen. Estas promueven en su cerebro una respuesta adaptada al momento, después de integrar todos esos estímulos recibidos. Esto es un reto y un aprendizaje. Lo que le da placer al niño estimula sus conexiones neuronales, su aprendizaje, su crecimiento. Sólo observemos a nuestro hijo y sabremos qué estimula su desarrollo: que lo alcen y lo hagan girar en el aire (alrededor de los ocho meses), sacar y meter cosas de un cajón (alrededor del año),  correr (alrededor de los 18 meses) trepar, esconderse, hacer torres, derribarlas... El placer que siente es la pista que nos dice qué es lo que más conviene a su crecimiento. 

A medida que el niño crece las respuestas mentales y sociales van tomando el relevo a las actividades motrices y sensitivas. Sin embargo, este desarrollo cognitivo y social se sustenta en una suficiente y amplia experimentación con su cuerpo y con las sensaciones que recibe del medio. Permitir en el niño un disfrute de su cuerpo, su movimiento y la experimentación con los objetos sustenta las bases para el éxito en el aprendizaje escolar. 


Fuente: La integración sensorial en los niños (A. Jean Ayres)

Entradas relacionadas:
El placer de moverse   
La importancia del suelo en el desarrollo global del bebé 
El crecimiento es movimiento
El juego, el vínculo, la sinapsis neuronal


Montserrat Reyes

19 feb 2013

El placer de moverse


"Nada puede integrarse realmente al ser que no pase primero por su organización motriz"
(A. Lapierre & B. Aucouturier).

Es decir, nada puede realmente aprenderse que no haya sido  vivenciado corporalmente. Este debería ser uno de los objetivos principales de cualquier método pedagógico:  permitir al niño su movimiento libre y espontáneo. Dentro de unas reglas, claro, como en toda comunidad. Pero deberían ser amplias, con una programación que sea flexible y que permita ajustes en respuesta a las necesidades del grupo.

Desde el nacimiento el movimiento es un placer en sí mismo, sin finalidad alguna. Una vez que el bebé tiene la capacidad de aprehender (coger con sus  manos) siente el placer de jugar con sus manos, sus pies y demás partes del cuerpo, de mover todo su cuerpo y desplazarlo... en definitiva, el placer de vivenciar su cuerpo. Es conocer el dominio de su cuerpo a través del juego corporal. Esta fase debe ser plenamente vivenciada, sin culpabilizaciones y sin estrictas prohibiciones. El niño que no supera este estadio se vuelve inestable y agitado, o por el contrario, apático.

Más tarde el niño utiliza los objetos en su relación con el mundo. Es ahora el placer de actuar: coger, tirar, mover, hacer sonar... Su placer por el movimiento y su placer en su acción sobre los objetos es lo que le permite integrar en su cuerpo las cualidades del mundo físico en el que vive. Le permite organizar y estructurar su visión del mundo. 



"La exploración y el descubrimiento del mundo es, en principio, una exploración motriz: es necesario tocar, manosear, desplazar los objetos, tirarlos, recogerlos, subirse encima, meterse dentro, debajo, para aprender las formas, las dimensiones, las direcciones, las orientaciones, las superficies, los volúmenes y descubrir estructuras". A. Lapierre & B. Aucouturier en el libro Simbología del Movimiento.




La base de una sólida capacidad para aprender (capacidad cognitiva) tiene que ver con haber disfrutado vivenciando y experimentando con las capacidades motrices con que nacemos y evolucionamos.


Entradas relacionadas:
El crecimiento es movimiento
La importancia del suelo en el desarrollo global del bebé
Desplegándose
La motricidad espontánea en la infancia

Montserrat Reyes

16 ene 2013

La motricidad espontánea en la infancia (Myrtha Chokler)


La Doctora Myrtha Chokler estuvo en el Pais Vasco el pasado mes de Noviembre (2012) dando una charla sobre psicomotricidad infantil. Ella es argentina doctora en psicología y fonoaudiología y especialista en Psicomotricidad, seguidora de Emmi Pikler. Merece la pena ver esta exposición, donde se nos insta a los adultos a respetar el desarrollo autónomo del bebé/niño. Él como colaborador activo de su crecimiento, como ser totalmente implicado en su evolución... con la ayuda de los adultos que creen en su capacidades, que le ofrecen un entorno adecuado y que lo apoyan sin dirigir ni obligar.

Entradas relacionadas:
Cómo aprende un bebé a sentarse...por sí mismo
Fuente: blog ¿sueñan los niños con salas de psicomotricidad?

Montserrat Reyes

9 ene 2013

El ejercicio libre vs gimnasia

El libro se titula "desplegándose". Con solo ver la foto de la portada ya se intuye un texto lleno de enseñanzas. Niños encaramados en un árbol parecen disfrutar del momento. Se observa en sus cuerpos relajados, sus posturas atrevidas, la confianza en sus posibilidades, el respeto hacia el grupo.

Elfriede Hengstenberg, profesora alemana de gimnasia, aportó a sus alumnos algo que iba más allá del mero pefeccionamiento físico: la conciencia de su cuerpo a través del movimiento libre y espontáneo, en quietud y en movimiento. Buscaba la independencia (tanto fisica como emocional) del niño a través del conocimiento de sus limitaciones (para superarlas) y de sus posibilidades.

Cuando recién se graduó y empezó a instruir a niños en sus habilidades gimnásticas, observó que fuera del alua los alumnos volvían a sus posturas insanas. Quiso ir más allá, que aquellos movimientos fluidos y sanos que aprendían se mantuvieran en su vida diaria. Trabajando con Elsa Gindler y Heinrich Jakoby, así como de sus intercambios con Emmi Pikler, desarrolló unas bases para su trabajo, y así lo hizo durante más de 65 años.

El libro está lleno de ilustraciones y explicaciones de sus actividades, con ejemplos de niños concretos. Hengsti (como la llamaban sus alumnos) seleccionaba unas tareas y se las presentaba al grupo de manera atractiva, aunque les permitía que explorasen e investigasen de forma libre: "les dejo que luchen solos con sus dificultades y no me inmiscuyo en lo que emprenden". Sólo cuando consideraba que sus pruebas individuales habían madurado hasta un cierto grado, se permitía dar explicaciones o propuestas.

Otra premisa suya era relacionar las actividades gimnásticas con las actividades de la vida contidiana. Se observaban en posturas habituales y entre todos aportaban ideas para mejorar esa actitud que bloqueaba la fluidez del organismo.


Su manera de manejar la torelancia frente a las frustaciones la explica en las siguientes palabras "siempre he tratado de ayudar a los niños lo menos posible. Si los mayores intervienen dierectamente con demasiada frecuencia los niños no se esfuerzan los suficiente. Si los niños se ayudan mutuamente raramente obtienen más ayuda de la  necesaria".

Las sesiones siempre estaban abiertas a modificaciones sugeridas y aprobadas por el grupo. Muchas veces ellos mismos proponían variaciones de los ejercicios, para conocerse yendo más allá.  Sabía que el interés en los juegos hacía que los chicos fueran más atentos y conscientes de su proceder. Hacía incapié en la cooperación, en respetar el ritmo de los demás, ya que otra premisa suya era permitir la exploración propia en un ambiente seguro, libre de presiones y juicios.




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El gateo: las prácticas que dificultan que tu hijo gatee
Prácticas desaconsejadas: sentar al bebé
Prácticas desaconsejadas: hacer andar a un bebé...
El placer de moverse
El crecimiento es movimiento 
La importancia del suelo en el desarrollo global del bebé 
Tolerancia frente a las frustraciones 


Montserrat Reyes

2 ene 2013

Los mejores juguetes para Navidad (IV) 6-9 meses, 9-12 meses

Nuestro bebé controla cada vez más los movimientos de sus manos y sus piernas, de todo su cuerpo. Seguirá siendo fundamental en esta etapa darle la oportunidad de experimentar y explorar los movimientos corporales: espacio, confianza y mucho tiempo en el suelo serán regalos clave en esta etapa en la que el gateo será uno de sus principales logros. Por lo demás, ofrecemos algunas ideas...


6-9 meses
Criterios para elegir juguetes 6-9 meses

  • Habilidades específicas de esta edad: Ésta es la época en la que la mayoría de los bebés adquiere gran movilidad; aprenden a gatear y a sentarse, y ya pueden buscar cosas que están fuera de su campo de visión; siguen desarrollando la coordinación ojo-mano y el movimiento de sus manos, cada vez más preciso, por eso empezará a interesarse también por los juegos de apilar, y poco más adelante por los más simples de meter y sacar. Es además una etapa en la que el bebé empieza a imitar y donde empieza a desarrollar de forma muy clara el prelenguaje. Todo esto es posible porque empieza a mostrar mucho más interés por lo que ocurre alrededor, los objetos y las personas de su vida.

  • Fomentar/favorecer especialmente: El desarrollo de la musculatura y el gateo, el movimiento segmentado de los dedos, la imitación, el lenguaje.

  • Juguetes apropiados: El regalo más preciado será mucho espacio libre, para poder moverse en libertad y finalmente gatear. Como necesita una superficie dura para ello la mantita ya no le servirá, pero sí un material de goma para el suelo (los hay muchos, a modo de puzzle), para que pueda moverse y empezar a gatear sin que nos dé miedo el frío. Es un maravilloso regalo. El bebé seguirá mostrando interés por todo lo que le dé la oportunidad de seguir entrenando sus manos con movimientos cada vez más precisos, y se empezará a sentir atraído por los juguetes que se mueven (como los cochecitos pequeños, de madera). Además, empezará a mostrar interés por los juegos de apilar, aunque aún no los apilará (bloques de madera mucho mejor que blanditos, que no se pueden apilar bien), libros sencillos para tocar, mirar y leerle, e instrumentos musicales (para imitar sonidos y adquirir ritmo). Si no tenemos la pelota de playa, ¡es un buen momento para adquirirla! 

  • No son adecuados (evitar): Evitaremos peluches o muñecos con cintas, ojos de plástico o demasiado grandes que los bebés no puedan abarcar, además de todo lo mencionado anteriormente.


9- 12 meses
Criterios para elegir juguetes 9-12 meses

  • Habilidades específicas de esta edad: Su capacidad de movimiento es mayor, también la de imitar y la de comunicarse con los demás (especial hincapié en juegos con sonidos para establecer bien el ritmo). Muestra una gran curiosidad por todo lo que le rodea (le encantan los libros de solapas y todos los juegos de buscar/encontrar) y más capacidad para resolver problemas (empiezan a interesarle los encajables sencillos). Además empieza a utilizar objetos como herramientas (pala para coger arena, por ejemplo, o empuja una pelota con un palo).

  • Fomentar/favorecer especialmente: La libertad de movimiento y la imitación. El movimiento de las manos (segmentación de los dedos), las capacidades de soltar y lanzar y jugar con dos objetos a la vez, la capacidad de meter y sacar objetos.

  • Juguetes apropiados: Podemos construir en casa un escalón con un tablón de madera, antideslizantes y dos banquitos, para que nuestro bebé pueda aprender a subir y bajarlo. Encajables sencillos, juguetes de empujar (aún no de arrastrar), libros de solapas, juegos de meter y sacar objetos (cubo y pala entre ellos), bloques para apilar, una tienda en la que entrar y salir gateando o a pie (les encanta esconderse), juguetes con los que imitar ya no solo nuestra forma de hacer las cosas sino también nuestra forma de hablar (el teléfono les encanta), instrumentos musicales como el xilófono o el tambor, plastilina para explorar con las manos y pegatinas que poder despegar y volver a pegar con nosotros en una libreta especial para ello, peluches (mejor inexpresivos, el niño pone la expresión), al final del primer año una motillo de dos ruedas que se sostenga sola si demuestra mucha seguridad en su movimiento.   

  • No son adecuados (evitar): Seguiremos evitando juguetes con piezas pequeñas que puedan llevarse a la boca, demasiado pesados o poco manejables para ellos. También juguetes con cuerdas de más de 30 centímetros, pues ahora gatea y trepa y podría engancharse la cuerda. Quitaremos los juguetes de estas características (como algunos móviles o gimnasios utilizados de más pequeños) de en medio.
   



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Los mejores juguetes para Navidad (I): tubo de cartón de papel higiénico (confort)
A qué jugamos hoy

Lidia García-Fresnda

12 oct 2012

Primero es el juego (Francesco Tonucci)

Viendo a nuestros niños tan bien vestidos, bien alimentados y capaces de manipular aparatos tan complejos, que hablan idiomas extranjeros de un modo tan precoz, que practican un deporte en serio, respetando las reglas y aprendiendo los trucos desde los primeros años, a los adultos a menudo se nos ocurre pensar que realmente han tenido suerte. Y en cambio, cada vez se da menos imporancia a la experiencia más importante de la vida del hombre y de la mujer: el juego. El juego que, para ser juego, debe ser libre, sin control del adulto, con otros niños, en lugares libres y accesibles.
Del mismo modo que existe un largo debate entre antropólogos y filósofos que plantea la hipótesis de que el juego es anterior y un elmento constituyente de la cultura humana, se puede afirmar con certeza que el juego está en la base del desarrollo individual de todo el hombre o mujer.
De hecho, los primero días, meses y años son cuando más rápido es el desarrollo. Antes de que un niño entre por priemra vez en un aula, ya  han sucedido las cosas más importantes: el aprendizaje de las cosas más importantes, los cimientos en los que deberán sustentarse todos los conocimientos futuros, o se han adquirido ya o difícilmente podrán recuperarse. Y eso, gracias a la única y gran actividad presente en esta las primeras fases de la vida: el juego.
El niño vive con el juego una experiencia poco frecuente en la vida del hombre, la de enfrentarse a solas a laacomplejidad del mundo: él, con toda su curiosidad, con todo lo que sabe y lo que sabe hacer, ante el mundo, con todos sus estímulos, sus novedades, sus atracciones. Y  jugar significa quedarse cada vez con un trocito de este mundo: un trocito que puede componerse de un amigo, de objetos, de reglas, de un espacio que ocupar, de un tiempo que administrar, de riesgos que correr. Y ningún adulto podrá prever o medir la cantidad de cosas que aprende un niño jugando. Nadie podrá programar o acelerar este proceso, ni impedirlo o empobrecerlo. Y el motro que lo impoulsa es el más potenete que conoce el hombre: el placer. El juego libre y espontáneo del niño gaurda parecido con las experiencias más elevadas y extraordinarias del adulto, como la de la investiación científica, la exploración, el arte o la mística, en las que el hombre se enfrenta a la complejidad y vive la experiencia del placer.

Este texto está sacado del libro "Peligro, niños" de Francesco Tonucci. Fue publicado en la resvista Nuova Responsabilitá en noviembre del 2004.

Francesco Tonucci es un pedagogo y dibujante italiano.  Es un pensador e investigador sobre el papel de la infancia en la sociedad actual y la verdadera misión de la escuela. Dirige desde 1991 el proyecto "La ciudad de los niños" donde en distintas ciudades se propuso a los alcaldes contar con la colaboracion y opinión de los niños en los temas relacionados con su ciudad.

Pasa saber un poquito más elblogalternativo tiene una entrada relacionada con su filosofía.
Se aprende más jugando que estudiando: entrevista a Franceso Tonucci (niñólogo).


Montserrat Reyes


21 feb 2012

El gateo: las prácticas que dificultan que tu hijo gatee


Que el gateo es una fase vital en el desarrollo global del bebé es algo que poca gente duda. Aunque todavía se oyen a padres afirmar con orgullo "mi hijo nunca gateó, directamente se puso a andar a los 10 meses", cada vez más padres acuden a nuestros Talleres de Juegos preocupados porque sus hijos no gatean.

En cualquier libro de psicomotricidad se pueden leer los beneficios que aporta el hecho de que el bebé pase por esta etapa (ver la pestaña 'nuestra biblioteca'). También hay muchas webs y blogs que describen la importancia del gateo además de los posibles problemas que acarrea no pasar por ella. Y es que el gateo no sólo favorece el desarrollo físico del niño, sino que también tiene vitales repercusiones sobre la vista, el sistema del equilibrio, la conexión entre los hemisferios cerebrales, la percepción de uno mismo y su relación con el espacio que le rodea, la lectoescritura...

El gateo, un paso de gigante para tu bebé
Aprendiendo a gatear
Motricidad: gateo, bipedestación y equilibrio
El 95% de los niños que no gatean tienen problemas de lectoescritura
El 90% de los niños estrábicos no ha gateado

Hoy quisiera hablar de lo que los padres podemos hacer para apoyar a nuestros hijos a alcanzar este importante hito. Aunque más concretamente expondré lo que deberíamos evitar hacer. Y es que muchas veces, quizás sin ser conscientes de ello,  ponemos barreras que hacen muy difícil, cuando no imposible, que nuestros hijos gateen.

  1. Nuestros bebés deberían pasar el menor tiempo posible en carritos de paseo, hamacas o maxicosis. Esto debería estar limitado a cuando salimos de paseo o a unos minutos al día porque necesitemos hacer algo (breve) que requiera que lo tengamos a la vista y contenido.  Los expertos en psicomotricidad aconsejan que el bebé esté colocado en una superficie donde tenga gran amplitud de movimento, ya que la consecución del gateo empieza desde las posibilidades que éste tenga desde el nacimiento: una cuna amplia , una superficie semiacolchada sobre el suelo. Y si salimos de paseo, también existe la maravillosa opción de llevarlos en portabebés, tipo canguro.
  2. Evitar llevarlos andando agarrándolos de sus manos si todavía no andan solos. Muchos padres comentan que su bebé no quiere gatear y que sólo quiere andar; y deciden llevarlo de sus manos para que ande en cuanto éste hace gestos de querer incorporarse. Sólo deberíamos hacerlo cuando el lactante sea capaz de incorporarse por sí sólo agarrado al sofá/mueble/pared y andar de lado. Si lo ayudamos a andar antes de que tenga la fuerza y el desarrollo suficiente para hacerlo por sí mismo estamos interfiriendo en su normal evolución. En la mayoría de los casos, si hacemos ésto cuando todavía no gatean, puede que nunca lo hagan.
  3. Evitar colocar al niño en el parquecito/corralito. De nuevo, como cuando hablamos de las sillas de paseo/hamacas/maxicosis, debería estar limitado al menor tiempo posible y sólo cuando lo necesitemos por alguna razón concreta (y de corta duranción). Los parquecitos suelen ser pequeños y limitan mucho la movilidad del niño. Muchos padres deciden meter a sus niños en ellos cuando gatean, sin embargo, es entonces cuando deberían estar fuera gateando por toda la casa (siempre que ésta esté habilitada para la presencia del un niño) o por una habitación amplia y segura.
  4. Evitar utilizar el andador/taca-taca. En algunos países han sido prohibidos porque provocan  muchos accidentes (Canadá). Además repercute de forma negativa sobre el desarrollo infantil: el bebé carga su peso sobre sus piernas que todavía no están fortalecidas para tal tarea, al estar semisentados no ejercita el equilibrio, la espalda no se fortalece...
  5. Evitar colocarlo en posición sentada cuando todavía no lo hace por sí solo.  Su espalda no está preparada para soportar sin tensión esta postura. No fomentamos su autonomía al dejarlo confinado a una posición que requiere la intervención del adulto para "salir de ella". El gateo y el sentarse por sí mismo suelen ocurrir casi al mismo tiempo, ambas se complementan y son necesarias para su sano y equilibrado desarrollo.
  6. Evitar hacer las cosas por él: en palabras de la doctora Emmi Pikler, nuestra intervención debería ser "una estimulación de la actividad autónoma del niño y no de una sustitución de esta actividad o de un simple adiestramiento" ( del libro: Moverse en Libertad. Desarrollo de la motricidad global). Preparar un entorno estimulante y adecuado a su desarrollo; no hacer las cosas por él, no evitarle por sistema esas pequeñas frustraciones que hacen que avance. Estar a su lado dándole apoyo, cariño y ánimo.
En este vídeo podéis observar todo el tiempo que un gateador pasa en esta tarea: observa, experimenta, toca, agita, mueve, lanza, se arrastra, se gira, alcanza, comprueba...bocaabajo, bocaarriba, de lado, con las manos, con la boca, con los pies...












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La importancia del suelo en el desarrollo global del bebé
Tolerancia frente a las frustraciones
A qué jugamos hoy

Montserrat Reyes

Foto: Flickr - bio teaching

3 dic 2011

Juegos: cognición en niños de 18-24 meses


Según Piaget, antes de los dos años, el bebé se encuentra en el Estadio Sensoriomotor. Tiene una limitada capacidad para representar mentalmente la realidad, por lo que su inteligencia se sustenta en percepciones y movimientos. Su pensamiento se manifiesta en actos sobre el presente. Su desarrollo intelectual se expresa al establecer relaciones causales que le ayudan a adaptarse al medio que le rodea (si le doy al interruptor se enciende la luz, cada vez que lanzo un objeto éste cae al suelo, si lloro mi mamá me atiende).

El siguiente Estadio, el denominado Preoperatorio, empieza alrededor de los dos años (Piaget). Con la aparición del lenguaje y el desarrollo de la función simbólica, se producen modificación en el desarrollo intelectual: el niño empieza a representar en su mente los datos de la realidad. Ya no hace falta que la acción esté ocurriendo ahora mismo para obtener una información que actúe sobre su proceso cognitivo.

Todos aquellos juegos que estimulan el lenguaje, la sociabilidad y la permanencia de una acción o imagen mental actúan sobre su función intelectual. El juego imitativo y simbólico (“hacer como si”), el juego de asociaciones, aquellos donde aprenden palabras nuevas…



1.    Juego de las parejas
A  los 20-22 meses puedes iniciar el juego de las parejas: con cartulina de colores y pegatinas fabrica tres parejas: sentados sobre el suelo, uno frente al otro preséntale una tarjeta y dile que ahí hay un perro (quizás ya conoce ese animal así que puedes preguntarle qué es y  tu hijo te lo dirá) y la colocas sobre el suelo; le presentas la segunda y la tercera, colocándolas una junto a la otra. Ahora le enseñas cada pareja en el mismo orden  y la colocas bajo su igual. A partir de aquí, puedes presentarle las parejas en distinto orden y que él te diga dónde está su igual. Más adelante añade más parejas, a los dos años podrá hacerlo con 6 ó 7 a la vez y cambiarlas cada día.
2.    Emparejando objetos
En vez de utilizar imágenes ahora podemos jugar con objetos reales. Coge tres cucharas y dile cómo se llaman;  finge que estás comiendo, deja que coja una cuchara. Ahora le enseñas tres tenedores; finge que estás comiendo; deja que coja un tenedor. Ahora dile que te de una cuchara y luego el tenedor. Pon los 6 cubiertos sobre la mesa delante de tu hijo y dile que te de una cuchara, luego un tenedor.
3.    Juegos con colores
Como en el juego de las parejas (1),  utiliza tarjetas de colores pero sin pegatinas. Muéstrale los colores primarios: rojo, amarillo y azul.  Juega a emparejarlas. Aprovecha además vuestros paseos para nombrarle estos tres colores: en los coches, las motos, las verduras, la comida empaquetada… Cuando observes que ya los conoce, ve añadiendo un color cada vez.
4.    El juego de los sonidos
Si tienes varios botes de plástico parecidos a los de rollos de película fotográfica, puedes meter materiales pequeños que hagan ruidos diferentes: arroz, arena, una canica, botones… Séllalos bien para que no se abran a ser manipulados por tu hijo. Muéstrale cómo se agitan y el sonido que tienen “suave…shhhh, fuerte….shhhh”. Si un bote no tiene nada dentro será el sonido del silencio. Permítele que los toque y agite, podrá experimentar que el que suena más fuerte quizás pesa más que el que suena suave.
5.    Debajo de dónde está
Consigue tres cajitas o cubos pequeños. Tu hijo y tú sentados en el suelo uno frente al otro. Muéstrale los cubos boca abajo, de manera que no vea qué hay dentro. Levanta uno y coloca dentro un pequeño juguete (un muñequito). Mueve los cubos despacio y pregúntale dónde está el muñequito. Al principio, si no entiende el juego, enséñale dónde está el juguete; lo entenderá rápido y le encantará jugar a averiguar dónde se movió el muñequito.
Con las tarjetas con pegatinas puedes hacer este mismo juego: le enseñas tres tarjetas, una a una vais diciendo cómo se llama lo que veis, pero al colocarlo en el suelo lo haces boca abajo. Al principio, sin moverlas, pregúntale dónde está el perro, o el gato o el ratón. Cuando lo entienda, mueve las tarjetas colocadas boca abajo antes de preguntarle por un animalito en concreto.
6.    Linterna
En una habitación a oscuras, sienta a tu hijo en tu regazo y enciende una linterna. Muévela despacio por la habitación a la vez que le nombras y describes aquello que vas enfocando. Quizás sea él quien lo vaya nombrando. Deja ahora que sea tu hijo quien tome la linterna y enfoque aquello que le interesa; describe lo que ves.
7.    Caja de juguetes inteligentes
En una caja de zapatos mete varios juguetes “inteligentes”: una marioneta, una pelota que flota,  una caja de música con bailarina, un trapecista… y cualquier tipo de juguete que sorprenda al niño con sus movimientos. Será un momento especial, se lo enseñas cada día, en el mismo sitio, con gran expectación. Le sacas los juguetes uno a uno y le enseñas lo que hacen. Si alguno no se puede tocar por ser delicado se lo dices e irá aprendido a tolerar este tipo de frustración. Si se lo enseñas siempre en el mismo orden, en pocos días te dirá el nombre del que le toca salir cuando estés guardando el anterior.
Marioneta: haz que ande por el suelo, que se suba a su pierna, su hombro, que le dé un beso. Nombra cada parte de su cuerpo sobre la que pasea.
La pelota que flota. Soplando por un tubo de madera, una pelota de corcho es impulsada hacia arriba y se mantiene flotando. Les crea expectación verla flotar y querrán cogerla. Si tienen destreza puedes dejarlo que lo haga y que la coloque de nuevo en su sitio para verla flotar de nuevo.
Caja de música. Ver a la bailarina (o los patitos) bailar les mantiene muy atentos. Si le dejas coger la muñeca para volverla a colocar (no es tan fácil, el imán que la mantiene dando vueltas puede ser difícil de localizar), practica con su motricidad fina y el perseverar ante las dificultades.
El trapecista. Hecho generalmente de madera, cuando apretamos la parte inferior del trapecio, el trapecista sube y hace piruetas. Enséñale “arriba y abajo”. Cuando él te lo pida, súbelo o bájalo.
8.    Títeres
Inventar historias con títeres es algo que les divierte mucho. Puedes utilizar uno o dos títeres de mano y contarle una historia en la que tu hijo sea uno de los protagonistas; o que cuente algún relato con el que tu hijo se sienta identificado. Existen además los títeres de dedos que posibilita aumentar los personajes del cuento. Deja que tu hijo también se coloque alguno que participe en la narración.
9.    Juego simbólico.
Es la edad apropiada para empezar a jugar “a las muñecas”.  Si tiene un muñeco preferido, cuando estéis almorzando sentáoslo al lado y haced como que le dais de comer. Le gustará especialmente llevarlo de paseo en el carrito. Otra forma de juego simbólico se da cuando toma la escoba  y sobre ella te dice que es un caballo. 


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Montserrat Reyes

25 nov 2011

Juegos: comunicación y lenguaje en niños de 18-24 meses


En esta etapa solemos sentir que la comunicación con nuestro hijo ha mejorado de forma notoria. Ya no sólo utiliza ademanes, sino que empieza a acompañarlos de palabras y aún en lugar de éstas. A lo largo de este semestre notarás que parece tener palabras para todo.  A los dos años hará frases dos palabras.
Responde a órdenes simples y le encanta hacer pequeños recados de la casa, buscando o llevando cosas. Tímidamente empieza a reclamar “lo mío”, si bien al principio lo hará con gestos de apartar la mano de aquel que “osa tocar” algo que le pertenece (a él o a su madre).  
1.    Las partes de mi cuerpo.
Antes del año y medio es capaz de señalar partes de su cuerpo (o del tuyo) si tú se las nombras. Durante este semestre ocurre un importante cambio: si se las señalas (o se las tocas) él nombra las partes de su cuerpo. Este juego le permite conocer su esquema corporal y ampliar su vocabulario. No te limites a partes visibles y sencillas, enséñale dónde están las cejas, los hombros o codos, las rodillas y tobillos, la lengua o la nuca.  A los dos años, con su dedo índice tocará las partes de tu cara, una a una e irá nombrándolas.
2.    Títeres tristes y alegres
Toma dos cucharones de madera y en la parte trasera dibuja una cara triste y otra alegre. Sentados uno frente al otro muéstrale la cara alegre y dile cosas bonitas “hoy vamos al parque”, “la prima vendrá a visitarnos”. Ahora muéstrale la cara triste y cambia el tono de voz y dile que está triste y que llora “buaaa, buaaa”. “¿Por qué está triste?” Dialogad sobre por qué una cara está triste y otra alegre y haced gestos apropiados a ese estado de ánimo.
3.    Poner la mesa
 A esta edad está totalmente integrado en la rutina diaria de la casa y le gusta participar de ella. Pídele que te ayude a poner la mesa, que tome el mantel del cajón y lo coloque (tú le ayudas), le das los cubiertos y que los ponga sobre ella, también el pan.  Todos los días querrá colaborar, con diligencia lo hará en el mismo orden y le gustará sentirse alabado por ti.
4.     Juego simbólico.
Es la edad apropiada para empezar a jugar “a las muñecas”.  Si tiene un muñeco preferido, cuando estéis almorzando sentáoslo al lado y haced como que le dais de comer. Le gustará especialmente llevarlo de paseo en el carrito. Otra forma de juego simbólico se da cuando toma la escoba  sobre ella te dice que es un caballo.
5.    Imítame.
Te imitará en todo lo que hagas: cogerá tus pinzas de depilar y se las pasará por las piernas, querrá tomar tu brocha y maquillarse las mejillas (alcanzarás sus orejas y el pelo), te pedirá que le pongas la corbata de papá… Ofrécele lo que te pide y apóyale en esta tarea de querer entender “las cosas de la vida” a través de la propia experimentación (y no sólo observando).
6.    Un cuento sobre mí
Fabrica un cuento de pocas páginas con fotografías de tu hijo realizando actividades cotidianas: vestirse, comer, bañarse, ir al parque, dormir, jugar. Muéstrale en su libro la foto que tiene que ver con la actividad que realiza en ese momento. También podéis sentaros juntos y le cuentas  “un día en la vida de Leonardo”: le  encantará verse y él mismo nombrará las actividades que vais hojeando. 
7.    Contando subo y bajo escalones.
Una buena forma de enseñarle a contar números es en esos momentos en los que subimos o bajamos escalones con ellos. Al principio contáis hasta el 5. Cuando lo tenga dominado aumentamos hasta el diez. Puede que se salte algún que otro número durante varias semanas, suelen ser siempre los mismos. Cerca de sus dos años puedes enseñárselos también en inglés, los aprenderá rápidamente. Esto no significa que tenga conciencia de lo que representan los números: observa que a veces contará hasta el 10 cuando sólo ha subido 6. Por ahora sólo tiene conciencia de uno y varios.
8.    Cantamos y yo digo el final.
Si juegas frecuentemente a cantarle canciones, observa la evolución en su “canto”. Alrededor de los 20 meses puede que termine las sílabas de las frases: “Susanita tiene un ra…tón, un ratón chiqui…tín”. Un par de meses después será capaz de terminar la palabra de cada frase: “Pimpón es un… muñeco, muy guapo y de… cartón”. En su segundo cumpleaños termina dos o tres palabras de la frase. De ahí a cantar la canción entera hay un pequeño paso.
9.    Cuéntame un capítulo de Callou.
Puede que a esta edad tu hijo tenga predilección por algún personaje de dibujos animados (Pocoyo, Callou, Dora). Si tienes un DVD de su preferido, probablemente vea los capítulos varias veces a la semana. Alrededor de los 20 meses puedes jugar a que él te cuenta uno de esos cuentos que ve en la tele: ve guiándole en el argumento y pregúntale lo que ocurre después. Te sorprenderá descubrir que sabe perfectamente lo que ocurre sin fallar en su cronología.
10.  Qué pasó hace un par de días.
Alrededor de los 20 meses puedes notar que recuerda eventos que pasaron hace unos días. Si salís al parque con su amiguita Irene, dos días después cuando lo preparas para iros al parque él dirá “¿Irene?”.
Pregúntale sucesos que ocurrieron hace uno o dos días  “¿Quién nos visitó ayer? Eso es, el tito ¿y qué te hizo? Sí, te hizo pupa ¿dónde? En la barbilla al abrocharte el casco de la bici, cierto”. El diálogo que favorece el recuerdo de sucesos ocurridos en el pasado fortalece su memoria, a la vez que su capacidad de expresión. Y la siguiente vez que vea a su tito, aunque sea 2 semanas después, comentará que le hizo pupa con el casco.

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