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14 nov 2011

Juegos: psicomotricidad fina en niños de 18-24 meses

El niño de 18 meses ya no tiene tanto interés por vaciar y llenar nuestros cajones. Superado este entendimiento de las características espaciales relacionadas con meter-sacar, llenar-vaciar y dentro-fuera, ahora se centra más en la verticalidad. Gracias a su incipiente tendencia por reclamar su individualidad  y mostrar sus capacidades, así como por su interés por  imitarnos y reproducir lo que ve, empezará a interesarse por tareas como vestirse solo o comer solo.
1      Mi tenedor
Si muestra interés por comer sin ayuda y si se lo permites (a riesgo de marcharse, seguro) observarás que puede manejar con relativa precisión el tenedor. Al principio, si le pinchas el trozo de comida y le ofreces el tenedor, él lo introducirá en su boca y lo tomará sin problemas. La cuchara todavía le resulta difícil de manipular y puede que al llegar a la boca no tenga nada de la comida que había recogido en el plato.
2      Me visto solo
Si bien todavía no será capaz de vestirse sólo, sí comienza su interés por las cremalleras, botones, velcros y cinturones. Permítele experimentar y antes de su segundo año de vida será capaz de quitarse y ponerse unos zapatos simples.
3      Apilar 6-9 piezas
Es un juego que les empieza a gustar desde recién cumplidos sus primeros 12 meses. Ten a su alcance un juego de cubitos cuadrados para apilar. Al principio tendrán más facilidad para colocarlos uno sobre otro si el de abajo es más ancho. Al año y medio ya domina la técnica si son todos iguales y pequeños (2 cms cuadrados). Seguro que le encanta derribar la torre esparciéndola en muchos cubos dispersos.  A los 18 meses pueden formar torres de 3 piezas, a los 24 meses de 6-8 piezas.  El interés por colocar los cubos en fila (construir un “tren”) ocurrirá a partir de los dos años.
4      A pescar
Consta de un recipiente cuadrado de madera en cuyo interior se colocan unos peces con un pequeño trozo de hierro en medio. Una especie de caña de pescar con un imán en el extremo de la cuerda.  La fauna marina incluye: una foca, un cangrejo, un delfín, una ballena, un pez (inespecífico), un tiburón y una estrella de mar…
Le muestras a tu hijo cómo se utiliza la caña de pescar, pero puede que al principio agarre preferentemente el extremo-imán para colocarlo directamente sobre el pez. Dale su tiempo y permítele entrenar esta difícil habilidad. En pocos días, agarrando el asa de la caña, pescará los animales moviendo la cuerda con precisión. Aprovecha para enseñarle el nombre de los animales y finalmente pescará el que nombréis (y no el que primero agarre el imán).
5      Enroscando y desenroscando
Un día te dirá con sus gestos que quiere colocar el tapón de la botella, tal como te ha visto a ti hacerlo día tras día. También puedes ofrecérselo tú cuando acabas utilizar una botella de agua/zumo “¿quieres colocar el tapón?”. Observa si sólo lo coloca o hace un gesto de enroscar. Es buen momento para explicarle lentamente cómo se hace. “¿Y ahora quieres abrirlo?”.
6      Desenvolviendo
Ofrécele un juguete suyo o cualquier objeto de la casa envuelto en papel (de regalo, o simplemente un folio) y dile que vais a abrirlo: tironeando, rasgando, arrugando…
7      Abrir tapaderas
Cualquier bote con tapadera que tengas en casa en bueno para estimular su psicomotricidad fina. Grandes y pequeños, de plástico o metal. Puedes colocar algo dentro y hacerlo sonar a la vez que le preguntas “¿qué hay dentro?”. Quizás hay un bote pequeño dentro del grande, que también hay que abrir para llegar al juguete.
Incluyo dentro de este apartado colocar/quitar el capuchón de los bolígrafos, les encanta.
8      Puzles
A esta edad se interesan por puzles de distintas figuras y separadas (por ejemplo, varios animales). Sería bueno que en el hueco que deja libre la pieza esté el mismo dibujo que sobre la pieza, para así facilitar la identificación del lugar correcto.
Al presentarle el juego por primera vez, debemos sacar sólo una pieza y dejar las demás en su sitio: una vez colocada correctamente, sacamos otra distinta, pero sólo una.  Cuando ya esta versión esté dominada se pueden sacar todas las piezas y que el niño vaya buscando su lugar, al principio probando todos los huecos y más tarde acertando sin vacilación. Una versión de este tipo de puzles es que no esté el dibujo formado en el hueco de la pieza, ya que esto requiere un nivel más alto de reconocimiento e identificación de la forma.
9      Piezas Lego
Durante este semestre, si tiene piezas lego (encajables) a su alcance y siempre que sean grandes, comenzará a intentar encajarlas. No será nada fácil, tendrá predilección por colocarlas una sobre las otras, pero éstas no se sostendrán.  Antes de su segundo año de vida podrá hacer  torres altas.

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 Montserrat Reyes

2 may 2011

Puzles: a partir del primer año

A mi hijo Leonardo le regalaron en su primer cumpleaños dos puzles. Conociendo sus habilidades manuales me preguntaba si realmente sería capaz de tener éxito en tan complicada tarea.  Y es que los hay de muchos tipos, adecuados cada uno a la etapa evolutiva del niño.

Con el término puzle me refiero a un juego de mesa cuyo objetivo es juntar distintas piezas planas para formar una figura, pero en su adaptación infantil: en este caso la colocación de piezas suele estar apoyada (facilitada) por un marco de madera que delimita la figura (o figuras, o paisaje).

Efectivamente antes de los 12 meses resulta complicado para un bebé colocar las piezas de un puzle. Está empezando a tener destreza en su reciente habilidad de soltar los objetos a voluntad, por lo tanto, intentar encajar esta pieza no es tarea fácil: requiere colocar la figura encima del hueco adecuado, ser capaz de soltar la pieza justo encima, y recolocarla en su lugar en caso de no haber acertado a la primera. Cuando ya dominan esta habilidad, después de haber ensayado durante varios meses metiendo objetos (y sacándolos) en un cajón y formando torres, podemos empezar con los puzles más sencillos. En los Grupos de Juegos solemos introducir los puzles en los grupos de 12-24 meses y 24-36 meses ¿en qué orden?
  • Entre los 12 y los 15 meses. Es aconsejable empezar con una tabla de madera con tres huecos: un círculo, un cuadrado y un triángulo. Sería ideal que cada pieza fuera de un color distinto, a ser posible los colores primarios: rojo, amarillo y azul. El círculo es el más fácil de colocar, ya que en cualquier posición entra. Por ello es bueno empezar dándole sólo la pieza redonda y tapar los demás huecos, así se verá reforzado por sus éxitos. A medida que practique este juego con vosotros, podéis introducir cambios y avances: darle el círculo y el cuadrado y notar si diferencia ambas figuras, ayudarle a encajar el cuadrado que requiere una precisión más exacta, dejar tapada sólo la figura del triángulo… Notaréis también cómo al principio colocará una pieza en su lugar y al tomar la siguiente la colocará encima de la ya encajada.
  • Alrededor del año y medio. Un siguiente paso consiste enseñarle un puzle de distintas figuras y separadas (por ejemplo, varios animales). Sería bueno que en el hueco que deja libre la pieza esté el mismo dibujo que la pieza, para así facilitar la identificación del lugar correcto. Cuando le presentemos el juego por primera vez es importante que en vez de empezar sacándole todas las piezas a la vez, las saquemos de una en una y sólo cuando la coloca sacar la siguiente. Cuando ya esta versión esté dominada se pueden sacar todas las piezas y que el niño vaya buscando su lugar, al principio probando todos los huecos y más tarde acertando sin vacilación. Una versión de este tipo de puzles es que no esté el dibujo formado en el hueco de la pieza, ya que esto requiere un nivel más alto de reconocimiento e identificación de la forma.
  • A  los 2 años. Este paso consiste en un puzle con un solo dibujo (un solo hueco en la tabla base) y varias piezas que encajan entre sí (3 ó 4). De nuevo, el más fácil será el que muestre en el hueco el mismo dibujo que aparecerá tras montar el puzle. De nuevo podemos presentarlo de la manera más fácil para ir introduciendo cambios que requieran una mayor concentración y destreza por su parte.
  • A lo largo de su tercer año de vida (de los 24 a los 36 meses) el niño irá siendo más hábil en esta tarea, por lo que al final de dicha etapa será capaz de hacer puzles de 10-16 piezas. Como en períodos anteriores, siempre habrá que empezar por los que tienen el dibujo completo ya debajo de las piezas.
Lo importante es que los padres y los hijos se lo pasen bien jugando con los puzles. No se trata de que sean capaces de hacerlo lo más pronto posible para demostrarnos que son muy inteligentes. Sí que estos juegos fomentan la concentración, la paciencia y la memoria. Pero lo importante no es que lo hagan perfecto, sino que practiquen, intenten, fallen, acierten o incluso inventen nuevas formas de montarlo.


Montserrat Reyes