2 may. 2011

Puzles: a partir del primer año

A mi hijo Leonardo le regalaron en su primer cumpleaños dos puzles. Conociendo sus habilidades manuales me preguntaba si realmente sería capaz de tener éxito en tan complicada tarea.  Y es que los hay de muchos tipos, adecuados cada uno a la etapa evolutiva del niño.

Con el término puzle me refiero a un juego de mesa cuyo objetivo es juntar distintas piezas planas para formar una figura, pero en su adaptación infantil: en este caso la colocación de piezas suele estar apoyada (facilitada) por un marco de madera que delimita la figura (o figuras, o paisaje).

Efectivamente antes de los 12 meses resulta complicado para un bebé colocar las piezas de un puzle. Está empezando a tener destreza en su reciente habilidad de soltar los objetos a voluntad, por lo tanto, intentar encajar esta pieza no es tarea fácil: requiere colocar la figura encima del hueco adecuado, ser capaz de soltar la pieza justo encima, y recolocarla en su lugar en caso de no haber acertado a la primera. Cuando ya dominan esta habilidad, después de haber ensayado durante varios meses metiendo objetos (y sacándolos) en un cajón y formando torres, podemos empezar con los puzles más sencillos. En los Grupos de Juegos solemos introducir los puzles en los grupos de 12-24 meses y 24-36 meses ¿en qué orden?
  • Entre los 12 y los 15 meses. Es aconsejable empezar con una tabla de madera con tres huecos: un círculo, un cuadrado y un triángulo. Sería ideal que cada pieza fuera de un color distinto, a ser posible los colores primarios: rojo, amarillo y azul. El círculo es el más fácil de colocar, ya que en cualquier posición entra. Por ello es bueno empezar dándole sólo la pieza redonda y tapar los demás huecos, así se verá reforzado por sus éxitos. A medida que practique este juego con vosotros, podéis introducir cambios y avances: darle el círculo y el cuadrado y notar si diferencia ambas figuras, ayudarle a encajar el cuadrado que requiere una precisión más exacta, dejar tapada sólo la figura del triángulo… Notaréis también cómo al principio colocará una pieza en su lugar y al tomar la siguiente la colocará encima de la ya encajada.
  • Alrededor del año y medio. Un siguiente paso consiste enseñarle un puzle de distintas figuras y separadas (por ejemplo, varios animales). Sería bueno que en el hueco que deja libre la pieza esté el mismo dibujo que la pieza, para así facilitar la identificación del lugar correcto. Cuando le presentemos el juego por primera vez es importante que en vez de empezar sacándole todas las piezas a la vez, las saquemos de una en una y sólo cuando la coloca sacar la siguiente. Cuando ya esta versión esté dominada se pueden sacar todas las piezas y que el niño vaya buscando su lugar, al principio probando todos los huecos y más tarde acertando sin vacilación. Una versión de este tipo de puzles es que no esté el dibujo formado en el hueco de la pieza, ya que esto requiere un nivel más alto de reconocimiento e identificación de la forma.
  • A  los 2 años. Este paso consiste en un puzle con un solo dibujo (un solo hueco en la tabla base) y varias piezas que encajan entre sí (3 ó 4). De nuevo, el más fácil será el que muestre en el hueco el mismo dibujo que aparecerá tras montar el puzle. De nuevo podemos presentarlo de la manera más fácil para ir introduciendo cambios que requieran una mayor concentración y destreza por su parte.
  • A lo largo de su tercer año de vida (de los 24 a los 36 meses) el niño irá siendo más hábil en esta tarea, por lo que al final de dicha etapa será capaz de hacer puzles de 10-16 piezas. Como en períodos anteriores, siempre habrá que empezar por los que tienen el dibujo completo ya debajo de las piezas.
Lo importante es que los padres y los hijos se lo pasen bien jugando con los puzles. No se trata de que sean capaces de hacerlo lo más pronto posible para demostrarnos que son muy inteligentes. Sí que estos juegos fomentan la concentración, la paciencia y la memoria. Pero lo importante no es que lo hagan perfecto, sino que practiquen, intenten, fallen, acierten o incluso inventen nuevas formas de montarlo.


Montserrat Reyes

2 comentarios:

  1. A partir de los dos años podemos enseñarles a hacer puzzles con bastantes más piezas. Lo importante es que las figuras o imagenes que aparezcan estén bien definidas por su color, perfiladas y que el borde externo del puzzle, es decir, el marco sea también parte de la imagen total.
    Conseguirán hacer puzzles de más de veinte piezas antes de los tres años y ellos mismos irán ampliando sus logros, con más piezas, si les gusta la actividad.

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  2. Gracias Mari Carmen. Aprovechando tu comentario, voy a terminar esta entrada ya que efectivamente me he quedado en los 24 meses. A lo largo del tercer año de vida serán capaces, como tú dices, de hacer puzles con muchas piezas. Saludos, Montse Reyes

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