8 ago. 2011

Juegos: psicomotricidad fina en bebés de 6-12 meses


El desarrollo de la psicomotricidad fina está íntimamente vinculado con la evolución de la psicomotricidad gruesa. Alrededor de los 6 meses el bebé será capaz de estar boca abajo apoyado sobre sus codos o manos (y su cabeza erguida) pudiendo coger un objeto y manipularlo con una mano. A esta misma edad se impulsará de tendido boca arriba a la posición de sentado tras agarrar fuertemente tus dedos colocados sobre sus palmas.  Sobre los 8 meses se sienta solo con la espalda recta (antes también puede mantenerse sentado sin apoyo, pero la espalda suele estar algo curvada), lo cual le posibilita manipular los juguetes con mayor facilidad: se los pasará de una mano a otra, los entrechocará, dará palmas. El gateo, que ocurre entre los 7 y 10 meses aproximadamente, le da libertad para acercarse e investigar aquello que le interesa.

Observarás que hacia los 8 ó 9 meses agarra los objetos sin utilizar toda la palma, es decir, los dedos empiezan a realizar movimientos especializados. Hacia los 10 meses se interesa por las pelusas y migas: este agarre se denomina en “pinza”. Alrededor del año será capaz de soltar los objetos, algo bastante complicado hasta entonces; ahora se entretiene con pasión en meter y sacar objetos en recipientes (juego de “continente-contenido).

La evolución de todo el mapa sensorial está, obviamente, relacionada con el desarrollo psicomotor fino. La coordinación ojo-mano-boca permite al bebé ser capaz de ver un objeto, calcular la distancia a la que se encuentra y el tamaño del mismo, para impulsar su brazo y colocarlo justo encima. Es entonces cuando debe abrir la mano y agarrarlo con precisión, acercárselo a la boca e inspeccionarlo. Es una tarea que en sus principios requiere mucha concentración y práctica para ser dominada.

En los Grupos de Juego proponemos actividades para que los padres observen todos estos cambios en la psicomotricidad fina de sus hijos. El hecho de que los padres sepamos identificarlas nos ayuda a reconocer qué juegos les interesan más y por qué.

1.Tendido boca arriba cojo lo que me das. Cuando todavía no es capaz de mantenerse sentado con la espalda recta, estando el bebé de espaldas sobre una superficie blanda, ofrécele objetos de distintos tamaños y materiales desde distintos ángulos: un globo medio inflado, un disco de cartón, un dado grande de goma… Poco a poco irá aprendiendo a adecuar su mano a las características del objeto ofrecido. 

2.Sentado cojo lo que me das. Cuando sea capaz de mantenerse sentado con la espalda recta, ofrécele los mismos objetos desde su derecha, izquierda, arriba. Con este juego también fortalecemos su musculatura cervical, dorsal y lateral, además del equilibrio, todos ellos necesarios para el gateo. 

3.¿Qué hay ahí dentro? Ofrécele un cuenco pequeño y ancho con dos o tres piezas dentro. Observa cómo utiliza sus manos y dedos en el momento de tomarlos y qué hace luego: ¿Lo golpea contra el suelo? ¿Los entrechoca? ¿Los lanza? ¿Puede devolverlo al cuenco? 

4.Cartón agujereado. Cuando observes que se interesa por coger los granos de arroz o las pelusas de tu jersey, puedes fabricar tu mismo un trozo de cartón agujereado de tal forma que por los agujeros quepan sus dedos. Esta actividad les fascina y con ella experimentan la tercera dimensión.

5.Dame-toma. Aprender a agarrar los objetos con precisión les lleva meses. Una vez que dominan esta técnica, el hecho de “soltar” también debe ser practicado. Alrededor de los 11-12 meses puedes jugar a ofrecerle objetos que agarrará sin problemas, para luego mostrarle tu palma hacia arriba y abierta “¿me lo das?”. Si no te lo da no es por egoísmo, es que le “relajación prensil” no es tarea fácil. Dale tiempo y juegos para que lo practique. También, como en el juego anterior, podéis sacar y meter objetos en un cuenco.

6.Causa-efecto: el interruptor. Una vez que empiece a utilizar el pulgar (al concentrarse en las pelusas) le gustará practicar todo lo que se pueda hacer también con su dedo índice (el opositor del pulgar). Permítele utilizar los interruptores de tu casa (probablemente no hace falta que se lo muestres, él sólo lo habrá observado y se interesará por iniciativa propia). Le ayuda a hacer deducciones de causa-efecto: si pulso aquí se enciende la luz allí. Esta es también la época de señalarlo todo.

7.Los cajones de mamá. Es esta otra modalidad de tipo de juego “continente-contenido”. Generalmente, tras dominar el gateo, entre otras actividades exploratorias les suele llamar la atención los cajones y su contenido. Permítele que lo abra y vacíe, puedes ir nombrándole lo que va sacando (la camisa azul de mamá, los calcetines de papá…). Cuando ya esté más evolucionada su capacidad de soltar, los sacará y querrá devolverlos a su lugar.

8.Los espaguetis. Ofrécele espaguetis y permítele que los rompa. Dale distintos tipos de papel para que experimente que cada uno suena y se rompe de distinta forma. Vigila que no se meta los trozos en la boca.

9.Quiero comer solo. Alrededor de los 11 meses mostrará interés por los cubiertos cuando come con nosotros. Permítele que vaya experimentando la acto de llevarse la cuchara a la boca, aunque en el camino se caiga la comida que sostenía.

10.La botella y los macarrones. Esta vez, en vez de un cuenco pequeño y ancho ofrécele una botella de plástico transparente y de boca estrecha (i.e.: botella de agua vacía) y colócale al lado unos macarrones. Cuando sea capaz de soltar este juego le fascinará.

11.Pasar páginas. Cuando le leas cuentos y se interese por manipular el libro, permítele que pase las páginas. A esta edad pasará tres o cuatro a la vez. No será hasta su segundo año que las pasará de una en una.

12.Concierto en la cocina. Con una olla y dos cucharones puede jugar a ser un batería. Observa si golpea ambos cucharones a la vez (movimientos simétricos) o si va cada brazo por su sitio (movimientos asimétricos característicos del final del primer año).


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Montserrat Reyes

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