13/7/2011

Juegos: la audición en bebés de 6-12 meses


Siendo la audición el sentido más desarrollado al nacer, ya antes de los 6 meses notarás que es capaz de percibir cualquier sonido: girando su cabeza hacia la dirección de donde proviene, respondiendo a éste con gorgeos y chillidos o gateando hacia la fuente de sonido. Es más, imitará un sonido familiar aunque no vea quién o qué lo emite: desde el salón puede oír el ladrido de un perro en la calle e inmediatamente imitará su “guau, guau”.

Los juegos musicales son de especial importancia en cualquier etapa del desarrollo del bebé. Diversos estudios indican que el bebé es capaz de reconocer estructuras musicales tales como la tonalidad, la altura y el ritmo: los sistemas cerebrales que usa para procesarlos son los mismos o similares a los que usa para la percepción, memoria y el lenguaje. El Dr. Tomatis (experto en problemas de audición, especialmente aquellos que afectan a los músicos) halló en sus estudios la proximidad de los centros de audición y de las emociones en el cerebro.

Según algunos estudios (“El efecto Mozart para niños”, Don Campbell) las zonas neuronales que se activan al escuchar música clásica son las mismas que utilizan para la comprensión temporal y espacial, necesarias para el estudio posterior de disciplinas como las matemáticas y las ciencias. Se dice que la música de Mozart estimula regiones creativas del cerebro, debido principalmente a que todos sus sonidos son puros y simples.

Y con todo, la música nos calma o nos da energía, además de ser muy divertido, especialmente si papá o mamá también cantan… y mucho mejor si además bailáis juntos.

1. Sonajero de semillas. En pequeños tarros de plástico que tengas en casa mete distintos materiales en cada uno: granos de arroz, pepitas de chirimoya, lentejas... Séllalos de forma segura con una cinta aislante. Muéstrale cómo suenan distinto.

2. Sonidos de la casa. Cuando estés utilizando la batidora, el secador o la lavadora esté centrifugando se mostrará interesado por esos ruidos extraños y quizás hasta algo desagradables. Muéstrale que la casa también tiene su propia música: la puerta o el cajón cuando se cierran, la cama o la silla cuando son arrastradas, la cacerola cuando cae al suelo.

3. Concierto en la cocina. Con cucharones y cucharas, cacerolas y ollas puedes jugar a “crear música”. Mientras tu bebé te ronda por la cocina cuando preparas la comida, este juego lo mantendrá entretenido siempre que tú le acompañes de vez en cuando con sus instrumentos o incluso alguna canción que sepas o te inventes.

4. Me gusta la música clásica. Hay estudios señalan que la música clásica activa zonas neuronales relacionadas con la compresión temporoespacial, la creatividad y el lenguaje. Citan especialmente a Mozart, pero cualquier música clásica es válida. Puedes aprovechar momentos en los que jugáis juntos para poner de fondo este tipo de música. Quizás hasta podéis bailar juntos alguna pieza algo más movida y alegre (ie: la Primavera de Vivaldi).

5. Me gusta que mis padres me canten. Cantarles canciones infantiles que recordemos de nuestra infancia favorece la adquisición del lenguaje y la comunicación entre ambos. Con la canción de fondo o sin ella, que le cantes será excitante para tu bebé, te mirará con alegría y quizás te acompañe con sus propios bailes.

6. Me gusta bailar con mis padres. Bailar con tu bebé a la vez que le cantas será especialmente divertido y estimulante. La percepción del ritmo en su propio cuerpo le ayudará a experimentarlo más allá de su sistema auditivo.

7. Estrujando papeles. Sentados en el suelo ofrécele distintos tipos de papel: charol, celofán, de regalo, de embalaje que hayas guardado tras la compra el algún electrodoméstico… Cuidando que no se meta en la boca trozos pequeños, jugad a estrujarlos y rasgarlos.

8. Cómo hacen los animales. Es el momento ideal para empezar a identificar animales por medio de onomatopeyas ya que le cuesta menos dificultad que el propio nombre del animal. Guau, miau, kikiriki…

9. Léeme un libro. Antes de acostarse o en aquellos momentos en los que el bebé pida tranquilidad pero se sienta muy excitado, siéntalo en tu regazo y abre un cuento. Descríbele lo que ves señalándolo en el cuento, o invéntate una historia con personajes o sucesos relacionados con su vida cotidiana: un niño que tiene una mamá/papá y un hermano, que comen juntos o van al parque…

10. Triángulo y xilófono. Muéstrale cómo golpeando el triángulo o el xilófono con su varilla oímos bonitos sonidos. Ahora ofrécele la varilla y deja que él intente golpear os instrumentos musicales.

11. Pañuelo sorpresa. Toma un pañuelo grande y envuelve con él varios juguetes pequeños sonoros (huevitos sonoros o los que fabricaste en el primer juego que proponemos). Con él sentado en el suelo y tú delante, muéstrale el pañuelo y elévalo delante de su cara haciéndolo sonar. Con el brazo totalmente elevado y agitando el pañuelo ábrelo de repente para que caigan los sonajeros. Quedará sorprendido y querrá cogerlos, golpear con ellos el suelo o entrechocarlos. Cuando lleve unos minutos jugando con ellos tómalos y mételos de nuevo en el pañuelo repitiendo el ejercicio. Esperará con excitación que los dejes caer.

12. Palo de lluvia. Compra o fabrica un palo de lluvia. Sería bueno que fuese uno largo (al menos 50 cm) y transparente de manera que se vieran las bolitas al caer. Con tu bebé sentado en el suelo y tú delante de él, muéstrale el palo de lluvia y observa cómo se concentra en mirar las bolitas caer y en el sonido que éstas hacen. Dale la vuelta una y otra vez, este juego suele entusiasmarles y no se aburren nunca.

13. Platillos. Alrededor de los 7-8 meses suelen pronunciar cadenas de sílabas: da-da-da, ta-ta-ta, pa-pa-pa. Puedes fomentar esta actitud comunicativa jugando con unos platillos: hazlos chocar cada vez que dices ma-ma-ma (3 veces separadas por un segundo al menos, para que aprecien que son sílabas distintas y no una sola palabra). Si ya se mantiene sentado puedes ofrecerles los platillos y que sea él quien los entrechoque a la vez que aplaudes sus intentos. Unos meses más tarde sólo pronunciaran dos sílabas, siendo probablemente sus primeras palabras: ma-ma, pa-pa.

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Montserrat Reyes

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