15 oct. 2011

Juegos: la comunicación y el lenguaje en bebés de 12-18 meses

Hasta los 18 meses de edad, las emisiones del bebé suelen constar de una sola palabra. Si bien los padres, según el contexto, somos capaces de entender toda una frase: si dice “aba” en la cocina mientras señala un vaso quizás entendamos “ajá, quieres una vaso de agua, tienes sed después de haberte comido varias galletas”.
La comunicación a esta edad no sólo se centra en la emisión de palabras, también lo hacen con gestos y juegos imitativos. Señalar es otra tarea que les permite expresar lo que saben o lo que quieren. Escuchar atentamente a los adultos entre ellos,  y sobre todo si les cantamos o contamos un cuento, influye de manera decisiva en la adquisición del lenguaje.

1      El juego de las preguntas.
Alrededor de su primer aniversario, tu hijo será capaz de responder con gestos o señalando a preguntas simples relacionadas con su vida diaria:
“¿dónde están las galletas?” y señala el armario; “¿dónde está Pocoyó?” y señala la estantería donde está su libro; quizás haga un gesto que él relaciona con este personaje.
Más allá de nombrarle objetos o explicarle situaciones para que las aprenda, puedes empezar a hacerle preguntas para que tu bebé participe de forma activa y no sólo receptiva.
2      Partes del cuerpo.
Durante este semestre, cuando se lo preguntas, será capaz de señalar sobre su cuerpo muchas de sus partes. Es mejor empezar por aquellas que él pueda ver sobre sí mismo (pie, barriga, mano…).  Las que no puede ver se las tocas y se las enseñas sobre tu cuerpo y el de papá o la hermana (nariz, ojos, boca…).
3      Libro de la familia.
En anteriores etapas hemos hablado de la utilidad de realizar un “libro de la familia” con fotos de personas cercanas a él: sus abuelos, tíos, primos, papá, mamá, él mismo, Pocoyó… Si bien anteriormente se dedicaba a escuchar cómo nombrabas a los distintos personajes, ahora será capaz de buscarlos cuando preguntas por alguno y puede que asocie algún gesto.
4      Imitando palabras que oye, su entonación.

Nota cuándo empieza a imitar palabras sueltas que te oye decir.  Quizás diga “esho” después de decirle que le vas a dar queso. Aprovecha para repetirlo y quizás añadir otras palabras relacionadas, a lo mejor tiene ganas de practicar con su voz: “jamón, aceite, sal…”. O puedes describir el queso que le ofreces “es amarillo y muy sabroso”. Otras veces lo observarás tomando tu teléfono y haciendo como que habla, en geringonza: te sorprenderá notar que a falta de palabras reproduce fielmente la entonación que tú utilizas.
5      Imitando: barrer, limpiar el polvo, poner la mesa.
Notarás que quiere ayudarte o imitarte en muchas de tus tareas: quiere alcanzarte las pinzas cuando tiendes la ropa, o te ayuda a transportar la ropa de la lavadora a la terraza. Si limpias el polvo dale un trapo a tu hijo, le encantará. Cuando barras el suelo, dale otra escoba (puedes darle la fregona, servirá igual). Cuando te lavas lo dientes, querrá también hacerlo: cómprale un cepillo.  Durante la merienda quiere meter la cuchara en tu café y agitarlo. 

 

6      Iniciación al juego simbólico.
Es frecuente que cuando le des de comer intente darte de comer a ti. También lo hace cuando le peinas: quiere peinarte. Puedes  introducir en la escena su muñec@ favorito para hacerlo sobre éste.
7      Cucu-tras.
La versión del juego cucu-tras correteando por la casa es ahora la favorita. Le proporcionará una gran excitación y reirá a carcajadas. Corre a esconderte (si todavía gatea, hazlo tú también gateando) detrás de muebles, si bien permite que vea parte de tu cuerpo o háblale para que intente localizarte por el sonido.
8      Leemos un cuento (onomatopeyas).
Es una buena etapa para leerle cuentos relacionados con animales y jugar al “cómo dicen”. A falta de una capacidad lingüística que le permita nombrarlos, sus sonidos son más fáciles de reproducir.
9      Cantando.
Pienso que no es exagerado decir que todos los días deberíamos cantarle a nuestros hijos, o cantar con ellos. A esta edad memorizan todo lo que ven y oyen. Si le cantas o escucháis una variedad de las mismas canciones, pronto observarás cómo anticipa el final de algunas palabras, o incluso la palabra que va al final de una frase. Cuando le cantes haz una pausa más larga para favorecer su intervención: “pimpón es un muñe-co, muy guapo y de car-tón…”

Otras entradas relacionadas:

Montserrat Reyes

2 comentarios:

  1. Un artículo genial que nos ayuda a saber que cosas debemos de hacer de bien pequeños con nuestros hijos para que se desarrollo sea el óptimo, muy útil

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias bebé plíglota.
      Un saludo
      Montse Reyes

      Eliminar