3 feb. 2011

¿Tu hijo no va todavía a la guarde?

La guardería no es en principio buena ni mala. Cada familia sabe lo que le viene mejor. Cualquier opción es buena si es beneficiosa para todos los miembros y se sienten agusto con ella. Mi hijo Leonardo tiene 17 meses. Cuando nació decidí dejar de trabajar para dedicarme a su cuidado en casa, al menos los tres primeros años de su vida. Nuestra situación familiar ha ido cambiando y su padre pasa meses fuera debido a necesidades laborales. A falta de este gran apoyo, estamos planteándonos llevarlo a una escuela infantil: es mejor que Leo tenga una madre llena de energía aún pagando el precio de no verla unas horas al día, a una madre plenamente presente y estresada por falta de tiempo propio y descanso.

En la revista de este mes de Ser Padres hay un artículo muy intersante sobre los falsos peligros de no ir a la guardería (nombre, por cierto, bastante feo para mi gusto, ya que literalmente significa lugar donde se guardan cosas... o personas). Empieza con una frase de un pediatra, la cual me ha gustado mucho por lo obvia: las guarderías existen porque las necesitan los padres, no porque las necesiten los niños. Sin embargo, los padres que por necesidad o por convicción llevan a su hijo a una escuela infantil sienten, a veces, la necesidad de demostrar la gran utilidad que acudir a ellas tiene para el desarrollo global (sobre todo social) de sus hijos.

Este artículo desmonta algunos supuestos mitos de lo beneficioso que es este temprano contacto social. Y de lo perjudicial que puede ser no acudir a ellas. Entre los primeros está que les ayuda a espabilarse y a integrarse con los demás. Y entre los problemas podemos encontrarnos con que el niño puede coger muchas infecciones de golpe si entra directamente al colegio o que llegará poco "espabilado".

Nada de esto es en principio cierto. Un niño que está con su madre durante los 3 primeros años de su vida puede tener tantas oportunidades de concimiento de su entorno y de socialización como uno que va a la guarde todos los días. La vida cotidiana está llena de estos momentos: desde ayudar a mamá a preparar el desayuno, hasta ir a la frutería, pasando por tender la ropa o ir al parque. En todos lados hay formas, colores, habilidades físicas que aprender, un idioma que oir... 

Por otro lado, la escuela infantil es beneficiosa para cierto tipo de situaciones. Habla el pediatra de niños impulsivos que no toleran bien las frustraciones a los que un entorno disciplinado les beneficia. O madres que no cuentan con un apoyo familiar necesario. O, probablemente la situación más común, que ambos padres necesitan trabajar y dejar a su hijo al cuidado de alguien de confianza.

Montserrat Reyes

1 comentario:

  1. Genial Montse, estupendo el artículo. Veo que no soy la única que, aunque con pena, estoy rondando la idea de la guarde como un mal menor :D

    Besitos y enhorabuena por el blog.

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